I.C.F.A.:

Actualidad ICFA

Homolgación de capturas y validación de eventos.

Galería de fotos:
En la galeria podrás ver las capturas realizadas por nuestro grupo de amigos.
Relatos y aventuras:
En este apartado podrás leer los relatos de nuestros viajes y aventuras.
Descubre España:
La guía más completa de los mejores destinos para la práctica del Carpfishing.
Lugares:
Conoce los mejores lugares de pesca de España.
Publicaciones:
Informarte sobre diferentes revistas nacionales y internacionales.
Videos:
Disfruta de los mejores videos de pesca.

Mar adentro (Palominas desde embarcación)

 

 

Nos encontrábamos como muchas otras veces pescando desde la punta de un espigón. El aire soplaba de poniente, la mar se encontraba en calma y las aguas estaban cristalinas. Mar adentro se veía como un grupo de gaviotas se abalanzaba sobre un banco de peces. De repente se produjo un inmenso remolino, los peces por el pánico comenzaron a saltar por la superficie del agua. Tuvimos la oportunidad de ver varios ataques consecutivos, incluso llegamos a apreciar como el lomo de los depredadores cortaba el agua. Se trataba de una pareja de palominas que estaba pegándole a un banco de Espetones. Lo que estábamos observando era bastante frecuente, pero contadas veces se puede observar este acontecimiento con tanta claridad. Hemos observado muchas veces este tipo de ataques en las cercanías de donde habíamos depositado nuestros cebos. Algunas veces se producen los ataques a tan solo a 300 metros de nuestro cebo, tanto mar adentro como a la izquierda o derecha. A veces la jornada acababa con éxito, pero la gran mayoría de las ocasiones tornábamos de vacío a casa. Para el fracaso hay varías explicaciones, una de ellas es que prefieren los bancos de peces a un pez solitario. La otra razón es que ese día en concreto tienen apetito por una especie determinada y si no es esa con la que pescamos, rechazan el cebo. En cada época del año se concentran en la costa diferentes tipos de peces cebo. Lo ideal sería utilizar ese determinado especie como cebo para colocar en la caña, pero la cosa nos es tan sencilla. Se nos plantean dos problemas, el primero es que primeramente hay que pescar un ejemplar de dicha especie, cosa nada fácil. El segundo problema es que muchas de estas especies (júreles, agujas, anjovas, etc…) son muy delicados en su manejo. Aunque los insertemos delicadamente y procuremos hacerles el menor daño posible, aun así no suelen aguantan mucho tiempo vivos, y en cuanto mueren caen al fondo y dejan de ser efectivos. Da mucho coraje ver de tan de cerca a la presa y no poder hacer nada para capturarla, así que decidimos pasar de una pesca estática a una pesca activa.

José cogió su caña favorita la Shimano Biomaster AX 270XH muy apropiada para hacer spinning desde la escollera, un carrete Shimano Aspire 4000FA y le puso como señuelo una Rapala Magnum MU de 9cts blanco con cabeza roja. No tardo mucho en clavar un espetón de buen tamaño y le hizo un bajo a su medida y lo inserto. En los artículos de FederMar Nº25 Abril05 y FederMar Nº26 Mayo06 explicábamos como se ponía en bajo un ejemplar grande de mujol, dependiendo del tamaño se utilizan 2 o 3 poteras. Cuando utilizamos ejemplares de menor tamaño o peces mas delicados, deberemos de insertarlos del mismo modo que se hace pescando al lucio con pez vivo. Para los que desconozcan el sistema, decir que simplemente se trata de atravesar con un anzuelo de la potera el lomo del pez justo por debajo de la espina dorsal, intentando hacerle el menor daño posible. Cogió la caña de Surfcasting de 4.20 metros provista con un carrete Shimano Tekota 500 y se subió a la Servilor 210. Se puso a remar en dirección al banco de peces hasta que se situó en la zona. Una vez allí, engancho el bajo con el Espetón a la línea principal y lo dejo caer al fondo de arena. Abrió el carrete para que saliera la línea, remó unos 70 metros en dirección a la orilla y echó el ancla. Se tumbo y se coloco la caña entre las piernas. Apenas llevaba 10 minutos en la barca cuando se produjo la picada. Estaba tumbado tomando el sol cuando de repente notó un fuerte tirón. Había apretado demasiado el freno como si estuviese pescando desde la orilla. Pescando desde tierra firme la línea hubiese salido sin dificultad de la bobina, pero sobre una barca provocaba el efecto trineo. La caña salió disparada y por suerte el carrete se quedo enganchado en una cuerda evitando que el equipo se fuera al agua. José cogió rápidamente la caña por el mango y se puso en pie. Por la forma de tirar se trataba de un ejemplar importante. Para no irse por la borda tuvo que sentarse y aflojar el freno. La lucha se torno complicada puesto que no podía ofrecer contrapeso, si apretaba el freno la palomina arrastraba la barca. Opto por apretarle el freno con el fin de oponer resistencia. Por suerte la zona esta libre de obstáculos, así que poco a poco la palomina se fue agotando de arrastrar barca, pescador y ancla. Aún así lo llevo 500 metros mar adentro, hasta que finalmente pudo cansarla y subirla a bordo. Una bella palomina muy plateada que marco en la bascula 19.3 kilos.

A pesar de que estábamos satisfechos con el resultado, nos quedamos con la duda si estábamos ante el descubrimiento de una nueva técnica o si simplemente habíamos tenido suerte. Solo quedaba una alternativa para estar seguros, y era la de volver a intentarlo. Lo primero que hicimos fue pensar en como podíamos perfeccionar la técnica. Se nos ocurrieron varias buenas ideas para optimizar la pesca a la espera. Era importante estar bien preparados para la próxima ocasión en al que observáramos un ataque. Para ello deberíamos cambiar parte de nuestro equipo de pesca por uno más apropiado a las circunstancias. Necesitábamos una caña liguera y potente, así que optamos por comprarnos una Shimano Forcemaster Surf 425CX. Otra cosa que debíamos de tener en cuenta era el cebo, puesto que no siempre es fácil el conseguirlo. Así que deberíamos de preocuparnos por tener cebo vivo antes de que nos hiciese falta. Por esta razón compramos algo más de material especializado para capturar peces cebo y un rejón adecuado para conservarlos bien. Mis señuelos preferidos para pescar pequeños y medianos depredadores son los Rapalas Mágnum (S,MU,RH), los X-RAP (S,BSRD) o pequeños anguilones verdes. También necesitábamos un ancla de más peso para que la barca quedara mejor falcada al fondo de arena y una boya de tamaño medio para amarrar la barca. Estuvimos varias jornadas sin poder probar el sistema nuevo puesto que el oleaje era demasiado fuerte. Finamente a mediados de octubre la mar estaba calmada y reunía las condiciones óptimas para salir a pescar a la espera. Es necesario que la mar este bastante tranquila, porque de lo contrario es bastante desagradable permanecer durante tiempo en una pequeña barca en continuo movimiento. De buena mañana José se puso a rapalear con diferentes señuelos artificiales, pero no pesco nada. Finalmente probó a poner un buldo con una cameta de 1.5 metros y al final le coloco un Rapala Original Flotante V de 5cm y en media hora pesco tres júreles de buen tamaño A las 11 de la mañana vimos un gran grupo de gaviotas pescando a una distancia de media milla de la orilla. José salio remando a su encuentro para tomar posición. Para que la línea se mantuviera tensa se situó a 50 metros mar adentro de donde se encontraban las gaviotas. Para que la línea se mantenga tensa en los días de poniente la barca se sitúa detrás del banco de peces, en cambio en los días de calma o de marejadilla situaremos la barca en dirección a lo orilla. Echo el ancla y amarro la boya a la cuerda. A continuación soltó el cebo en la zona donde estaban las gaviotas y regreso a la boya para amarrar la barca. Utilizo los soportes laterales de los remos a modo de agarra cañas y coloco el carrete mirando hacia arriba con el freno moderadamente apretado. No pasaron ni 15 minutos hasta que tuvo la primera picada. La línea salía a gran velocidad de la bobina, cuando se dispuso a meter el freno el pez había dejado de tirar. Recobro la línea y pudo comprobar que le habían cortado el bajo del 110. Con toda seguridad se trataba de un buen ejemplar de Anjova. Regreso a la orilla a por otro Jurel, esta vez le puso un bajo de acero. Al cabo de media hora estaba otra vez preparado a la espera de otro ataque. La picada no se hizo de esperar y esta vez no fallo. Por la forma de tirar parecía un buen ejemplar y con ganas de luchar. José apretó el freno hasta que consiguió subirlo a superficie donde comenzó a dar saltos. El combate duró casi 20 minutos hasta que finalmente logró subirlo a la barca. Era un bonito ejemplar de Anjova con un peso estimado de 6 kilos.

Al día siguiente de buena mañana, Abel pesco un Jurel con un Rappala Original Flotante S y lo guardo en el rejón. Sobre las tres de la tarde vimos saltar varias veces peces en superficie a la derecha de nuestras cañas. Aunque no pudimos distinguir ningún remolino, era clara señal de que iban perseguidos por un depredador. Abel rápidamente inserto el Jurel en el bajo y se dirigió en barca a la zona. Soplaba un suave levante, así echó el ancla a 50 metros del banco en sentido costa y la ató la boya para posteriormente poder amarrar la barca. Llevaba más de 40 minutos a la espera y estaba planteándose regresar a lo orilla cuando notó un leve tirón en la caña. No salía línea del carrete y la línea tampoco se había destensado. Se puso en pie para poder observar mejor la zona en la que estaba situado el cebo. De repente se produjo un gran remolino y antes de que se pudiese dar cuenta sintió un fuerte tirón que por muy poco no acabo cayéndose al agua. Agarró la caña y aflojó un poco el freno para que la línea saliera con mayor facilidad. La palomina parecía de buen tamaño y tenía ganas de luchar. Abel intento soltar el amarre, pero la cuerda atada a la boya estaba tan tensa que le fue imposible. La palomina estiraba tanto que incluso estuvo un rato arrastrando el ancla, hasta que finalmente pudo abrir el nudo. El pez nadaba hacia la izquierda en dirección a la escollera, siempre en paralelo a la orilla. De repente hizo un cambio brusco de rumbo y se vino de cara a la embarcación. Abel recogía la línea a toda velocidad, pero era incapaz de mantener la velocidad a la que nadaba la palomina. Cuando finalmente retomó el contacto, el pez se encontraba 50 metros a sus espaldas. La toma de contacto fue muy brusca puesto que la palomina nadaba a gran velocidad, pero esta vez no lo pillo desprevenido. La lucha continuo media hora más, hasta que finalmente la palomina se agotó y Abel pudo acercarla a la barca. Cuando estaba a punto de cogerla con la mano, doy un fuerte coletazo y se sumergió. Este fue el último alarde de fuerza, poco después se quedo completamente agotada y subió a la superficie panza arriba. Abel la cogió de la cola y la izó a la barca. Un ejemplar largo y muy estilizado que marco en la bascula 24.8 kilos.

A finales de noviembre abundaban en la costa los grandes bancos de Mujoles. Aprovechando que este año todavía hacía buen tiempo, madrugamos y al amanecer fuimos a pescar Mujoles con flotador y masilla. Al cabo de media hora habíamos pescado una docena de ejemplares de 20 a 25 centímetros . A las 8 de la mañana ya estábamos en la playa montando el equipo. La mar estaba en calma, situación muy favorable para salir con una barca tan pequeña. Primeramente montamos algunas cañas a pez corrido y posteriormente nos echamos un buen almuerzo. Sobre la una de la tarde divisamos a distancia algunos mujoles dando saltos continuados en superficie, clara señal de que están siendo perseguidos por depredadores. No vimos ningún movimiento de ataque en superficie, aún así decidí salir a probar suerte. Coloqué en el bajo un mujol muy vivaz y me situé estratégicamente. Me acomode lo mejor que pude y me quedé a la espera. A los 20 minutos note un fuerte tirón, pero apenas salió hilo del carrete. Rápidamente tiré pero no había nada clavado, el bajo salió sin pez alguno. Eso era buena y mala señal, mala porque se me había escapada y buena porque casi seguro que se trataba de una palomina. De tratarse de una anjova hubiese dañado la línea o hubiese partido el pez con su cortante dentadura, en cambio la palomina cuando no come con avaricia coge la presa con suavidad y después la escupe. Retorne a la orilla lo más rápido que pude para reponer el mujol. Volví a echar el cebo y me acomode bien para poder aguantar la espera. El sol calentaba bien y la mar estaba como una bolsa haciendo incluso agradable la espera. Un fuerte tirón me despertó de la siesta, en el primer instante no sabía ni donde estaba. Al cabo de unos segundos de incertidumbre pude reaccionar y agarrar la caña. Que sensación mas impresionante es el despertarse de golpe y tener al final de la línea un pez tirando con tanta fuerza. Con aquel bicho tirando de la línea el atontamiento se me pasó rápido. En pocos minutos se monto un lío impresionante, el ancla había enganchado con una de la línea de la orilla y la palomina se había liado con la otra línea de la orilla. Como estábamos relativamente cerca de la orilla y solo cubría unos 6 metros decidí soltar el ancla, ya la recuperaríamos más tarde. La palomina había dado varías vueltas sobre la línea de la orilla y con el roce había riesgo de que partiera, así que sin pensarlo dos veces la corte para poder continuar la lucha. En momentos como este es necesario tomar decisiones rápidas, es muy difícil obtener una picada y no merece la pena perderla bajo ningún concepto. La palomina continuaba estirando y bordeando la orilla a 50 metros . Ya me temía lo peor, enredarme con las líneas de otros pescadores, pero por suerte cambió de dirección mar adentro. La lucha fue muy bonita e intensa, hasta que al cabo de unos 40 minutos se dio por vencida. La agarré de la cola y la subí a bordo. Era un buen ejemplar, entre ambos ocupábamos todo el espacio de la embarcación. En la báscula marco 23kg, un buen fin de temporada.

A los que habéis leído este artículo os puede haber parecido sencillo hacer una captura, pero en absoluto lo es. Las experiencias relatadas son solo los momentos álgidos y no refleja la dureza real y las adversidades por las que a menudo tenemos que pasar. No obstante queremos animamos a probar suerte, pero nunca debéis de olvidar que la mar es muy peligrosa y que tenéis que estar bien preparados para afrontar este reto.

 

 

 

Podrás encontrar más información en la revista Pesca & Barcos Nº 3 de mayo 2007