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Gran aventura Thailandia "Racha Noi"

 

El pasado 01 de diciembre 2007 por la noche, después de 26 horas de viaje y de pasar más de 15 horas sentados en un avión, finalmente tomamos tierra en el aeropuerto de Phuket. Llevamos con nosotros 70 kilos de equipaje, de los cuales 10kg eran de ropa, el resto era material de pesca y cañas para la práctica de diversas modalidades de pesca. Habían transcurrido 9 largos meses desde que decidimos realizar esta aventura, al fin había llegado el día tan esperado. Teníamos por delante dos semanas de pesca y aventura en un país exótico y completamente desconocido para nosotros. Solo teníamos programados 6 días de pesca de altura, los restantes días íbamos por libre en busca de aventura, con el propósito de utilizar solo medios locales. El objetivo principal de este viaje era divertirnos y pescar la mayor cantidad posible de peces exóticos. En primer lugar queríamos pescar ejemplares de tamaño medio para ir completando la larga lista de especies que nos habíamos propuesto pescar (Marlin, Vela, Wahoo, Barracuda, Giant Trevally, Jampuga, Atún, Caballa Española). Una vez logrados el objetivo, la meta era pescar ejemplares de mayor tamaño. A continuación os vamos a contar nuestra aventura cronológicamente con todo lujo de detalles, tal cual la hemos vivido y con algunos consejos prácticos por si alguno de vosotros se anima a realizar un viaje de este tipo. Como gran novedad y de forma experimental, hemos subido simultáneamente a Internet (You Tube) los videos de algunas capturas, así podréis disfrutar interactivamente de esta publicación.

 

Día 01- 02 diciembre, toma de contacto

A la salida del aeropuerto de Phuket nos esperaban para hacernos la entrega del coche de alquiler. Cual fue nuestra sorpresa cuando nos enteramos de que se circula por la izquierda y que el volante se encontraba a la derecha! El viaje de 60km hasta el Hotel fue una autentica odisea. Tuve que conducir de noche, tomando las rotondas al revés, confundiendo constantemente el cambio con la manivela de la puerta, un tráfico muy denso y los Thais que no saben lo que es una autoescuela! Cuando aparque el coche en la puerta del Hotel, juré no volvería a coger el coche si no era imprescindible. Después del gran chasco con el coche, vino una gran alegría! El Hotel Royal Pacific en la playa de Karon, un autentico lujo a un precio módico. Las habitaciones muy confortables, sauna, piscina tropical en la terraza y una exquisita atención por parte del personal del hotel, unas autenticas bellezas! A la mañana siguiente cogimos nuestro Suzuki Kamikaze para ir al puerto de Chalong que estaba a 12 km de nuestro Hotel. La mar estaba muy revuelta y con olas de 2 metros no era posible utilizar un Longtail Boat (Barca tradicional), así que tuvimos que buscar una embarcación de tamaño medio. No había mucho donde elegir, en Chalong solo hay 3 embarcaciones extranjeras, o estaban alquiladas o nos pedían una fortuna. Las embarcaciones locales se encontraban en muy mal estado, tanto de conservación como de higiene. Encontramos una empresa Tailandesa llamada Praesert Fishing donde nos enseñaron la fotografía de una embarcación que parecía estar en buen estado. Nos dijeron que el barco estaba dotado con un equipo completo de pesca y que la comida europea iba incluida en el precio. Finalmente llegamos al acuerdo de alquilar la barca durante dos días y una noche, con el objetivo de pescar peces Vela durante el día y por la noche pescar al Tiburón.

Día 03 diciembre, al límite de nuestras fuerzas

A las 8h. de la mañana estábamos esperando nuestro barco en el muelle de Chalong, media hora más tarde de lo acordado apareció el dueño para llevarnos hasta el barco. No podía creer lo que estaban viendo mis ojos!, era un trasto viejo como todos los demás, la única diferencia es que llevaba una gruesa capa de pintura nueva. Como era nuestro primer día no quisimos discutir y subimos a bordo. La tripulación del barco era impresionante, el capitán era un Tailandés de 27 años con mal aspecto y con ropa andrajosa. El grumete era un joven de 20 años que tenía bastante mejor aspecto, lo malo es que solo hablaba cuatro palabras en inglés. En fin, la aventura es así y las cosas se han de tomar como vienen. A las 9h. tomamos rumbo a la Isla de Racha Noi que estaban a unos 35 kilómetros de la costa. El motor de la barca parecía el de un tractor viejo y soltaba nubes negras de diesel quemado, el olor solo se podía soportar permaneciendo en la proa. Dentro de la bahía de Chalong las olas eran de 2 metros , pero cuando salimos a mar abierto se convirtieron en olas de 3 – 4 metros . Las olas zarandeaban tan fuerte el barco que fue necesario cerrar las puertas de la cabina para que no entrase el agua. Dos horas después de haber salido del puerto comenzaron a sacar el equipo de pesca, si es que a eso se le puede llamar equipo! Cuatro cañas viejas de curricán con sus respectivos carretes Pen Senador 14/0 de la edad de piedra. Los carretes bailaban tanto dentro del soporte que era imposible pescar con ellos. José cogió la caja de herramientas del barco y en plan Mac Giver arreglo los carretes y las anillas de las cañas. También tuvimos que ponerle hilo a dos de las bobinas, cambiar los mosquetones oxidados y los anzuelos despuntados. Como pretendían pescar un Vela con un equipo en estas condiciones? Les llamé la atención, pero lo único que me decían era “Don´t worry” (no te enfades). Y que nos iban a decir los pobres chicos, probablemente el único vela que habían visto en su vida era en la lonja! No tenía ningún sentido enfadarse con ellos puesto que el culpable de todo era el mafioso de su jefe, los tripulantes cobraban 4 Euros por 24 horas de trabajo y eso es muy poco hasta en Tailandia. La mar cada vez estaba peor, así que tuvimos que echar ancla en una bahía resguardada en una isla cercana a Racha Noi. donde se suponía que habían grandes tiburones. A pesar de que estábamos refugiados las olas alcanzaban los 2 metros , en estas condiciones era muy difícil mantener el equilibrio.

Sacaron unas bobinas en forma de arandela con un diámetro de 10cm, cada bobina llevaba unos 100 metros de un monofilamento de un 60. El bajo consistía en un plomo de 200gr, un mosquetón y un anzuelo de tamaño medio. Le insertaron un filete de calamar y lo bajaron manualmente hasta el fondo. Estuvimos pescando peces medianos de roca hasta el anochecer. Como pudimos les hicimos entender que queríamos comenzar con la pesca al tiburón, se quedaron sorprendidos y nos dijeron que era así como ellos pretendían pescar un tiburón. Era para volverse loco y tirarlos por la borda, pero una vez más nos armamos de paciencia. Montamos nuestras cañas con un plomo de 250gr, un anzuelo grande de un 3/0 y le pusimos un calamar entero. No llevaríamos ni diez minutos pescando cuando Abel grito: “He clavado uno grande”. Así fue, después de una bonita lucha subió a bordo un pez llamado Emperador de nariz larga de 4.6 kg , un bonito y extraño pez. Poco más tarde Abel comenzó a sentirse mal y tuvo que vomitar varias veces por la borda, con tanto movimiento había cogido el mal del mar. José y yo continuamos pescando pero Abel cada vez se encontraba peor. Abel estaba apoyado en la barandilla y los pies le colgaban por la borda, no paraba de vomitar y estaba muy pálido. Nosotros continuábamos pescando pero no sacamos nada interesante, a excepción de un pez de roca de color rojo fuego con puntos azules. Todavía eran las 22h. y Abel cada vez se encontraba peor, así que me acerque a la cabina del capitán para decirle que queríamos regresar a puerto. Me encontré al capitán durmiendo en el suelo de la cabina, le hablé pero apenas reaccionaba a mis palabras, solo me miraba fijamente y hacía movimientos extraños con la cabeza, parecía estar completamente drogado! El capitán estaba dispuesto a coger rumbo a puerto, pero por suerte intervino el grumete para advertirnos que las olas en mar abierto superaban los 4 metros y que salir fuera de la bahía era una locura. Aunque a estas alturas José y yo tampoco nos encontrábamos muy bien, no nos dejamos vencer por el pánico y tomamos la sabia decisión de hacer caso al grumete. Les pedimos que nos hicieran algo para cenar, así que ni cortos ni perezosos trocearon un medio pollo de aspecto poco saludable y algo de verdura, todo con el mismo cuchillo sucio con el que habíamos troceado el pescado y a saber que cosas más! Se metieron en la bodega del barco para refugiarse del aire. Al rato se oyó como caían unos cacharros y seguidamente se escucho un fuerte grito. José bajo rápidamente a la bodega para ver lo que había sucedido y se encontró al capitán recogiendo con sus manos la sopa del suelo. Al margen del caos reinante, se percato de que la bodega estaba inundada con más de un palmo de agua, y lo más grave era que solo tenían tres chalecos salvavidas mugrientos. Pánico!!!!, pues no, llega un momento en el que pasas de todo. Cenamos dos piñas e intentamos dormir sobre el colchón del camarote. Era imposible dormir en allí, el olor en el interior era fétido y nauseabundo, y para colmo el camarote se estaba llenando con el humo del diesel quemado del motor. A las 2h. de la madrugada se nos acabaron las fuerzas, José se tumbó como un perro sobre la moqueta de la entrada al camarote, Abel continuaba agarrado a la barandilla y yo me tumbé sobre la cubierta. Debido al fuerte oleaje iba rodando de un lado a otro de la cubierta. Cada vez que mi cabeza golpeaba contra la barandilla me despertaba y aprovechaba la ocasión para comprobar que Abel no se había ido por la borda. Una de las veces que abrí los ojos me di cuenta que varias cucarachas paseaban por encima del cuerpo de José . Le avisé que tenía compañía, y el me contesto: “Me da todo igual”. Finalmente yo también conseguí dormirme abriéndome de patas y de brazos, adoptando la famosa postura de “Estrella de mar” de 100 kilos.

Día 04 diciembre, la isla de Racha Noi

Abel me despertó sobre las 6 de la mañana, la mar se había calmado y todos estábamos vivos. Mientras desayunábamos piña con piña, tomamos la decisión de que esto no podía seguir así y que había que tomar las medidas oportunas. Estábamos muy escarmentados por lo sucedido estos días, no solo en lo referente a la pesca sino en todo lo referente al trato con los Tailandeses. Había que cambiar urgentemente de aptitud, la mentalidad del Tailandés es la de vivir al día y que sin TIP (propina) aquí no funciona nada. Estábamos dispuestos a volver a puerto, pero Abel sacando fuerza de flaqueza propuso aguantar el día. Lo primero que hicimos fue prometerle a la tripulación una buena propina, siempre y cuando fueran todo el día a piñón fijo. Los milagros no existen, hay que buscarlos! Como por arte de magia se pusieron en marcha, era como si les hubieran puesto pilas nuevas.Solo les quedaban pulpos artificiales pequeños para la pesca de atunes, así que a falta de otros cebos sacamos nuestra maleta de pesca para emergencias con un buen surtido de Rapalas. Al ver los Rapalas la tripulación se quedo boquiabierta, parece ser que en esta zona no es habitual la pesca al curricán con este tipo de señuelos. En total montamos siete cañas, cuatro de la propia embarcación y tres de las nuestras. Habíamos traído desde España tres cañas Shimano Beast Master Boat 3050 con sus respectivos carretes Shimano Tekota 700 cargados con un hilo trenzado Rapala Titanium de 86lb, un equipo de pesca ideal para viajar.

En las dos cañas más potentes le pusimos los únicos dos pulpos artificiales grandes que habían a bordo para intentar pescar un Vela. En una caña le pusimos un avión excitador con una ristra de pulpitos de colores y en las restantes cuatro cañas utilizamos diferentes tipos de Rapala. Estuvimos cerca de dos horas dando vueltas alrededor de las islas hasta que obtuvimos la primera picada. Tras una breve lucha José saco un atún listado de unos 2 kilos. Habíamos dado con una mancha de atunes y en poco más de 15 minutos sacamos 4 ejemplares de 2 a 3 kilos. Alrededor de estas pequeñas islas se había concentrado un grupo siete embarcaciones de altura, todas ellas en busca de peces Vela. Aquella alta concentración de embarcaciones no nos agradaba, así que le pedimos al capitán que bordeara más las islas y que se adentrara en las pequeñas bahías. La decisión fue acertada puesto que nada más acercarnos a la costa tuvimos una picada. El turno era de José que rápidamente cogió la caña y clavo. Por la forma de estirar enseguida nos dimos cuenta de que no se trataba de un pez grande, aun así José pudo disfrutar de una bonita lucha. Resulto ser una Barracuda de 3.4kg, que había atacado un Rapala X-Rap Mágnum 30 Silver . No se trataba de una captura espectacular, pero al menos habíamos logrado estrenar la lista de los 10 peces más deseados. Continuamos nuestro viaje manteniéndonos siempre cerca de la costa. Habíamos dado una vuelta completa a la isla cuando tuvimos una picada a la misma altura que la anterior. Fue Abel el responsable de clavar y luchar el pez. En un primer momento pensábamos que se trataba de otra Barracuda puesto que estos peces forman bancos hasta que alcanzan cierto tamaño. Abel estaba metido de pleno en la lucha y nos hacía señas de que se trataba de un ejemplar más grande. Esta vez no se dejaba traer con facilidad y en ocasiones se daba una buena carrera. Estábamos bastante nerviosos porque la zona era muy rocosa y el pez estaba buscando refugio. Abel no se lo permitió y le fue recortando metros, hasta que apareció en superficie. Era una Barracuda más grande que la anterior y no había que perder más tiempo en sacarla fuera del agua. Estuvo a punto de escaparse cuando la teníamos al lado de la barca e intentamos cogerla con el gancho. Comenzó a pegar coletazos como loco, pero por suerte iba muy bien clavado y no logro soltarse. Una vez a bordo nos quedamos bastante sorprendidos puesto que no se trataba de una Barracuda sino de una Caballa Española de 7.4 kg . La forma y el colorido son similares a la Barracuda , pero la cabeza es más corta y la dentadura es diferente. La Barracuda tiene muchos dientes largos y puntiagudos parecidos a los de un Lucio, en cambio la Caballa Española tiene una sola fila de dientes afilados como cuchillos. La caballa había atacado un Rapala X-Rap Mágnum 30 Spotted Minnow . Estábamos muy contentos era el primer pez de tamaño y el segundo pez de nuestra lista Top 10. El tiempo había pasado volando, así que tuvimos que poner rumbo a puerto. A nuestra llegada nos esperaba el jefe con la sonrisa falsa en la boca. Lo cogimos por banda y le cantamos las cuarenta, amenazándole con denunciarlo. La bronca hizo efecto y nos ofreció un día gratuito a cambio de pagar un pequeño plus de gasoil.

Día 05 diciembre, en busca del pez Vela

A las ocho en punto salíamos del puerto de Chalong, con hilo nuevo en los carretes, pulpos nuevos y comida comprada en un restaurante Europeo. Durante el viaje a las islas Racha Noi pescamos dos pequeños atunes, el grumete cogió uno de ellos y le saco un filete de carne del abdomen, incluida ambas aletas abdominales. En medio del filete puso una línea gruesa con un anzuelo grande y con la ayuda de una aguja grande comenzó a coser el filete. Cosió el filete de tal forma que las aletas quedaran a la misma altura, por la parte gruesa solo asomaba la punta del anzuelo y por la parte estrecha dejó unos centímetros son coser. Era una imitación perfecta de un pez volador, el alimento preferido de los peces Vela, una autentica obra de arte! A las once llegamos a la isla principal y comenzamos a patrullar por sus alrededores, manteniéndonos siempre cerca de la costa. A las 11:30h cuando pasábamos cerca de un puntal de la isla tuvimos una picada muy potente en la caña que llevaba un Rapala X-Rap Mágnum 30 Sliver Blue Mackerel . Clavé rápidamente y ajuste el freno, la primera sensación fue buena puesto que el pez tiraba con ganas y no cedía ante la presión. Le dimos orden al capitán de que parara el motor para aminorar así la presión. Hubo un momento que el pez dejo de estirar, aún así me costó mucho acercarlo a la barca. Cuando finalmente logré tenerlo a la vista quedo claro a que se debía tanta resistencia. Era una Barracuda de 7.2 kg que venía nadando lateralmente porque iba clavada por el lomo. Durante el combate el Rapala se había soltado de la boca y se había clavado en el lomo, al venir cruzada daba la sensación de ser todavía más grande.

Hicimos un descanso en una preciosa bahía donde abundaban los peces tropicales. Estuvimos buceando durante una hora disfrutando de un bello paisaje subacuático y una gran diversidad de fauna acuática. Después de comer pusimos rumbo a puerto pasando por la isla de Racha Yai. A la altura de un saliente de rocas tuvimos una picada pero se desclavó, así que dimos una gran vuelta para volver a pasar por la misma zona. Nada más entrar en la zona volvimos a tener una picada, esta vez fue José el encargado de clavar y no falló. Habían atacado por segunda consecutiva el Rapala X-Rap Mágnum 30 Sliver Blue Mackerel , este modelo parecía ser especialmente atractivo. El pez estaba sacando hilo, cuando de repente también comenzó a salir línea del carrete de la caña continua. En un principio pensaba que el pez se había liado con la otra línea y por esta razón no le pegue un tirón. Comencé a recoger línea y me di cuenta que la línea estaba muy separada de la de José, así que no era un cruce de línea sino una picada. Había tomado un Rapala Mágnum 30 Red Head , era la primera picada sobre este modelo. Ambos tuvimos una apasionante lucha y logramos sacar ambos peces. Era nuestro primer doblete, dos Caballas Españolas, una de 5.3 kg y otra de 5.7kg . Al finalizar la sesión fotográfica tuvimos que regresar a puerto. Llegamos a puerto al mismo tiempo que el resto de las embarcaciones, así que estuvimos mirando los resultados de los demás. Cada embarcación llevaba de 3 a 9 atunes pequeños de 1 a 2 kilos, de peces Vela ni rastro. Como pudimos averiguar posteriormente, la zona estaba muy esquilmada, durante el último lustro no se habían pescado más que 5 – 6 peces Vela de 15 a 25 kg por año. La captura de depredadores también era poco frecuente, así que analizando los resultados obtenidos, podíamos estar más que satisfechos.

 

 

 

 

Podrás encontrar más información en la revista Pesca & Barcos Nº 9 de julio 2008