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Gran aventura Thailandia

" Similan 1"

 

 

Día 07 diciembre, rumbo a las Islas Similan. Atunes y Rainbow Runner. Inmersión

Al cabo de una semana de aventuras y desventuras en Tailandia, todo parecía indicar que habíamos superado la fase de aclimatación y que las dificultades iniciales estaban superadas. A las ocho de la mañana estábamos en el puerto de Chalong preparados para embarcar en el Gecko, una embarcación moderna con 12 metros de eslora y un motor de 425CV 8V y con un GPS Simrad CA44. Estaba equipada con aire acondicionado, WC, ducha y camas confortables. El equipo de pesca era nuevo y de primera calidad, cañas Typhoon de 30 a 130 libras y carretes Shimano TIAGRA de 30 a 80 libras . Francamente nunca habíamos estado a bordo de una embarcación de estas características y estabamos muy ilusionados. El barco pertenece a la flota de la empresa Fishing-Khaolak. El capitán del Gecko se llama Jonas Nyqvist y cuenta con más de 20 años de experiencia de pesca en aguas Tailandesas. Como buen Sueco, Jonas fue puntual y ya nos esperaba en el muelle. El encuentro fue muy curioso, acostumbrados a estar rodeados de Tailandeses con una estatura de 1.65 metros , Jonas con una altura de 1.95 metros nos pareció un autentico gigante.

Nuestro destino eran las islas de Similan situadas en el Mar de Andaman (Océano Indico) a 90km en dirección norte de donde nos encontrábamos. Las islas Similan son parque natural desde 1982 y son famosas por su riqueza acuática. Durante las primeras cinco horas de viaje pescamos 7 atunes pequeños de diferentes especies, el más grande de unos 3 kilos. La zona por la que habíamos pasado era una inmensa plataforma con una profundidad medía de unos 60 metros en la que solo habitan bancos de peces pequeños. La plataforma acababa bruscamente y descendía a una profundidad media de 80 metros . Esta zona se considera más propicia para la pesca de altura y en tiempos mejores se realizaban grandes pesqueras, hoy en día no es ni la sombra de lo que en antaño fue. Jonas nos explico que durante las próximas horas íbamos a pasar muy cerca de grandes boyas que están dispersas por todo el mar, separadas entre si por muchas millas marinas. Estas boyas estan hechas de inmensos trozos de corcho blanco y están envueltas por una malla. Varias cuerdas gruesas van desde el fondo hasta la boya y a modo de fardo están envueltas por varias capas de cañas de bambú. Estas boyas son utilizadas como amarres por los pequeños pesqueros. Las boyas y las cañas sirven de refugio y lugar descanso a los alevines en aguas abiertas. Los depredadores lo saben y permanecen cerca de las mismas, formándose así una pequeña cadena alimenticia. Cuando pasamos por la primera boya todos estábamos atentos a la picada pero al igual que en las cuatro siguientes, nada sucedió. Finalmente en la quinta boya tuvimos nuestra primera picada sobre un Rapala Mágnum 30 Red Head . José fue el encargado de clavar y de luchar el pez, a 100 metros se podía ver como una Jampuga mediana daba saltos en superficie. Con un equipo potente la lucha duro bien poco y en menos de cinco minutos teníamos a bordo una preciosa Llampuga de 4.6kg, no era muy grande pero para nosotros significaba mucho, era la especie numero 3 de la lista de las 10 especies que veníamos buscando en este viaje. En la siguiente boya hicimos un doblete de llampugas, un macho pequeño de 2.3kg y una hembra de 1.8kg . A continuación hicimos una pausa de dos horas para comer. El cocinero nos preparo un pollo en salsa de almendras y la llampuga cruda cortada en finas lonchas (Sushi) acompañada de una salsa muy picante llamada Wasabi. Era la primera vez que comía pescado crudo y tengo que decir que estaba delicioso. Continuamos el viaje después de comer, a la media hora tuvimos una picada a un X-Rap Mágnum 30 Spotted Minnow . Se notaba que el pez no era muy grande, pero para su talla tiraba bien y no se quería dar fácilmente por vencido. Resulto ser un atún amarillo de tan solo 3.2kg, no es de extrañar que este pez sea catalogado como uno de los peces marinos más fuertes, no me puedo ni imaginar la potencia que puede desarrollar un ejemplar de más de 20kg, algo increíble! Esta nueva captura nos situaba en un 4/10 de nuestro Top 10 .

Llegamos a Similan sobre las 16 horas y echamos el ancla cerca del puntal de la isla numero uno. El paisaje era impresionante, la isla estaba completamente cubierta por una exuberante vegetación, entre las plantas asomaban inmensas piedras grises de formas redondeadas. No tardamos mucho en ponernos el equipo de buceo para inspeccionar el fondo marino. Fue fascinante, nunca antes había visto tanta diversidad de peces y animales marinos. Hace 10 años estuve buceando en el caribe mexicano, allí eran más abundantes los peces de colores, pero no tuve la oportunidad de ver peces peligrosos. En cambio en Similan abundaban los peces globos, las ballestas, los depredadores y las especies venenosas. En nuestra primera inmersión pudimos ver una barracuda de unos 12 kilos posada sobre el fondo de arena. Muy impresionante fue también una langosta de antenas gigantes; un gran pez Escorpión, uno de peces más venenosos del mundo y dos serpientes marinas las cuales tienen un veneno diez veces más fuerte que el de una cobra. Aquella noche cenamos como los dioses, hicimos una exquisita barbacoa con algunos de los peces capturados durante la jornada y la acompañamos con un exquisito vino australiano.

 

Día 08 diciembre, en busca de los peces espada !

A las siete de la mañana ya estábamos en pie para poner rumbo al oeste. Al cabo de 90 minutos de navegación entramos en una zona con profundidades de hasta 270 metros . Jonas nos explico que del fondo se levantaba una montaña de 90 metros que tenía varios kilómetros de longitud. En las laderas de esta montaña submarina se crean fuertes corrientes de agua y es una zona a la que frecuentemente suben a cazar los grandes atunes y los peces espada. Por la mañana pescamos varios ejemplares de 1 a 3 kilos de un bello pez llamado Rainbow Runner (corredor del arco iris). Pasando cerca de una embarcación amarrada a una boya tuvimos una picada a un pulpo grande. En el horizonte pudimos reconocer los saltos de una jampuga grande, que con seguridad sobrepasaba los 180 centimetros. Abel cogió la caña y se estaba preparando para el combate, cuando de repente se escucho un fuerte “SPLASSSSS”, la línea había reventado! Abel pilló un cabreo de cuidado, el día anterior ya le había dicho al capitán que la línea que llevaban los carretes era demasiado deportiva. Abel tenía razón, las líneas que llevaban los carretes eran excesivamente deportivas, soportaban bien los kilos de presión pero no eran apropiadas para soportar tirones en seco como los que realizan las jampugas o los peces espada.

 

Medía hora más tarde tuvimos otra picada de jampuga y esta vez fui yo el encargado de sacarla. Se la veía saltar en el horizonte y parecía tener un buen tamaño. Esta vez tuvimos más suerte y logramos subirla a bordo. Era un buen ejemplar pero bastante más pequeña que la que se había escapado, aún así dio un peso 11.7 kilos .

 

 

 

Pesca nocturna, la noche de los monstruos.

La mar estaba calmada, así que decidimos aprovechar la ocasión para pescar por la noche. Nos llevaron a unas rocas que estaban fuera del límite del parque natural donde la profundidad media es de 65 metros . Al anochecer Abel comenzó a pescar al Jigging pero al cabo de 20 minutos tuvo que hacer una pausa porque bajar y subir constantemente 250gr de plomo es muy agotador. En el resto de las cañas pusimos un anzuelo Owner de un 6/0 con filetes o tacos de atún y bajamos los cebos a un metro del fondo. Tuvimos muchas picadas pero no logramos clavar ningún pez, la gran mayoría de los peces eran pequeños que con sus dientes afilados se llevaban el atún a bocados. Sobré las ocho de la noche tuve una picada en mi caña, lo que había clavado pesaba mucho pero no estiraba. Con esfuerzo logré subirlo a superficie, era una gran morena enroscada sobre si misma. Cuando la subimos a bordo toda la tripulación estaba acojonada y no querían salir de la cabina. Querían cortar la línea y devolverla al agua, pero se quedaron con las ganas! La cogimos fuertemente con la ayuda de unos guantes y le quitamos el anzuelo con unas tenazas. Francamente era un animal espeluznante, sus curvados y afilados dientes daban miedo, sobre todo un enorme diente que tenía en el centro del paladar. Tampoco hay que olvidar que la saliva de la morena tiene unas bacterias que pueden producir graves infecciones, así que el miedo y el respeto de la tripulación hacia este animal era más que justificado. Finalmente le hicimos unas bonitas fotos, la pesamos 8.2kg y la devolvimos a su medio.

 

Abel continuó pescando al Jigging y en uno de sus lances clavó un buen ejemplar. El pez tiraba con mucha fuerza y le sacaba mucha línea del carrete que estaba bastante apretado . Fueron casi diez minutos de lucha muy intensa, un constante tira y afloja que finalmente acabó con la victoria de Abel. Había logrado sacar lo que en Tailandia llaman un Mango Jack de 6.4kg, también conocido por Cubera. Este pez de mandíbula impresionante y afilados dientes paso a ocupar el puesto 5 de nuestra lista de los 10 más deseados.

Abel y yo nos fuimos a dormir y José se quedo pescando. A las dos de la mañana José nos despertó para contarnos que acababa de perder un pequeño tiburón pero que habían más en la zona. En las aguas cristalinas alumbradas por los focos de la embarcación de vez en cuando se podía reconocer la silueta de dos pequeños tiburones. José les puso varias veces la carnada justo delante de sus morros, los tiburones se tiraban a por el cebo pero no se lo llegaban a tragar, así que José cambió el cebo grande por un filete mediano. Nada más llegar el filete a la altura de los peces se abalanzaron sobre el y uno de ellos se clavó. Como era pequeño, José lo subió rápidamente a bordo. La sorpresa fue grande cuando nos dimos cuenta de que no era un tiburón sino un pez piloto. En la vida habíamos visto uno, pero os puedo asegurar que es un animal muy extraño y que personalmente me causaba más repulsa que la morena.

El cuerpo tenía cierto parecido al de un tiburón pero su piel no era áspera sino que estaba cubierta por mucosidad. Su cabeza era muy extraña, parecía un alienígena! Lo más impresionante es la ventosa que tiene en la cabeza con la cual se adhiere fuertemente al vientre de su anfitrión. La ventoso tiene el aspecto del dibujo de una zapatilla de deportes, no se si será cierto o no, pero los nativos dicen que si se te adhiere al cuerpo te puede causar una fuerte hemorragia interna.

Día 09 diciembre, peces Vela a la vista.

El día amaneció con una fuerte neblina y la mar estaba como un espejo. Tomamos rumbo a la localidad costera de Khao Lak donde íbamos a disfrutar de un día de descanso. Una hora después de zarpar, el capitán nos llamó para que subiéramos al puente a observar un bello espectáculo. El capitán redujo la velocidad para que pudiésemos observar mejor lo que estaba sucediendo. A nuestra derecha había un grupo de 5 – 6 peces vela de unos 10 kilos que estaba jugando en superficie. Era un espectáculo impresionante, los peces nadaban haciendo círculos y se propinaban suaves golpes con la cola, sus grandes velas negras brillaban al sol. Pasamos varias veces cerca de ellos, pero no mostraron ningún tipo de interés por nuestros cebos.

(Foto: Abel Barracuda)

A mitad de travesía tuvimos una picada sobre un Rapala X-Rap Mágnum 30 Sliver Blue Mackerel. Abel fue el encargado de clavar, por la fuerza con la que estiraba parecía un ejemplar de tamaño. Tuvimos que sacar todas las cañas del agua porque al pez se le antojo nadar lateralmente. En dos ocasiones incluso le dio por nadar hacía nosotros alcanzando tal velocidad que era imposible mantener el contacto, con el consiguiente riesgo de partir o desgarrarse en la nueva toma de contacto. Fue una bonita lucha, un digno adversario que no quería darse fácilmente por vencido. Dentro del agua nos pareció una Barracuda pero una vez a bordo nos dimos cuenta de que se trataba de un Wahoo, nuestro primer Wahoo! Podemos dar fe que tiene bien merecida su fama de luchador. La anatomía de este pez es fabulosa, un torpedo con unos dientes afilados como cuchillas, un gran depredador de los mares. Estos últimos fueron muy productivos, no solo por el tamaño de las capturas, sino también por la gran variedad de las mismas. Esta última captura suponía la 6 de nuestra lista, teniendo en cuenta de que todavía nos quedaban tres días de pesca era un buen resultado.

El resto del viaje de retorno fue tranquilo, en la plataforma de 60 metros aún logramos pescar varios atunes pequeños y una barracuda mediana.

Continuará……