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Contra viento y marea

CONTRA VIENTO Y MAREA

Texto y Fotos:

Frae (Jaime Fragoso) , Gerar (Gerardo Bermejo) y Migui (Miguel A. Martín)

 

 

 

Hacía mucho tiempo que queríamos preparar una larga sesión de pesca en un puesto muy curio­so que encontró Frae en el madrileño embalse de Valmayor. Se trataba de una gran recula de fondo arcilloso y sin apenas enganches, la cual generaba alimento natural en abundancia.

¿Por qué Valmayor?

Echando una miradita hacia atrás, Frae nos recorda­ba que a lo largo del verano y del otoño pasado estuvo pes­cando aquí alguna vez, desta­cando la captura de una carpa común de 7,3 kilos y alguna carpa royal que sobrepasaba los 6 kilos largos... Ahora bien, todos sabíamos que debía haberlas mucho mayores, por lo tanto y una vez encontrada la zona, tratar de localizarlas y sacarlas se convirtió en un ver­dadero desafío que no duda­mos en afrontar, muy a pesar de todas la consecuencias que se podían derivar de la época en que nos encontrábamos, bastante impropia para este tipo de pesca. Lo cierto es que resultaba complicado encontrar unas fechas que nos permitiera reunimos a los tres juntos y duran­te varios días, pero mira por donde, se acercaba el puente de diciembre y pudimos comprobar que disponíamos de una gran oportunidad... Tenía­mos nada más y nada menos que 5 días libres por delante, así que lo comentamos y acor­damos preparar una jornada para pescar a lo largo de todos esos días, organizándolo todo desde ese momento para dejar el trabajo distribuido de la mejor forma posible... Frae se encargó del ceba­do, quizás la tarea más peno­sa, pero también la más determinante y por supuesto la más dura, pues estuvo visi­tando el lugar y cebándolo 3 días a la semana, durante 4 semanas seguidas. Además, Frae se entretenía durante un buen rato en observar toda la zona elegida, ya que también era importante comprobar sí se producía algún movimiento de peces. Por lo demás, optó por cebar con boilies de Crazy Sweet, y pellets de hallibut de 22 mm . Con estos cebos intentaba crear cierto interés y hábito entre los peces; por ejemplo, con los pellets buscaba atra­erlos hasta el cebadero, para que al llegar se encontrasen con boilies y algún que otro pellet, que con la baja tempe­ratura del agua no estuviera desecho. Cada día que iba a cebar, Frae echaba 1,5 kilos de pellets y 1,5 o 2 kilos de bolies de Crazy Sweet, de 18 y de 24mm, y cuanto más se acer­caba la sesión de pesca, ceba­ba con más boilies de 24mm que de 18 . Por otro lado, durante el tiempo que Frae estuvo yendo a cebar pudo observar que en el camino se había formado un gran barrizal, y que cada vez se hacía más complicado transitarlo debido al continuo ir y venir de motos de campo, y eso, añadido a que llovió en abundancia durante las semanas previas, complicaba seriamente el acceso de los vehículos. En definitiva, a una semana del comienzo de la sesión todavía estábamos hablando sobre la mejor manera de tajar el tema para mejorar el acceso, decidiendo como pri­mera solución que si estaba tan mal, llevaríamos todo el material a bordo de dos embarcaciones, teniendo que remar más de un kilómetro hasta el puesto.

6 de diciembre

Por fin llegó el día tan espe­rado para llevar a cabo nues­tra sesión de pesca... A las 07:00 horas del miércoles, 6 de diciembre, (cumpleaños de Migui), ya estábamos en camino, no sin afrontar serias dificultades que quedaron resueltas gracias al padre de Migui, que nos ayudó con su todo-terreno a pasar todo el material a través del barrizal... En realidad, nos hizo un gran favor así que todo se lo debe­mos a su todo terreno, que sin duda, cumplió su función a las mil maravillas.Poco después comenzaba la verdadera histo­ria, si puede llamarse así. Se trata de una bonita y entretenida aventura de pesca con buen final, relata­da a modo de diario y siguien­do el orden exacto. Eran las 07:40 horas cuan­do por fin llegamos al lugar exacto donde montarnos el campamento en el que íbamos a pasar los próximos cinco días. Cargados hasta arriba, con todo lleno de barro y sorteando algún riachuelo que había a lo largo de esos 100 metros , por fin conseguimos llegar al puesto. Entre viaje y viaje, y después de dos horas, y totalmente exhaustos, ya lo teníamos todo a punto para ini­ciar los preparativos... Eso si, como íbamos con tantas ganas ni nos dimos cuenta del enorme sacrificio realizado, y cuando ya estábamos en el puesto diji­mos entre nosotros: "Esto es Carpfishing extremo"... Desde luego que si, y eso sin entrar a valorar la meteorología que se avecinaba, bastante adversa ya que la previsión en cuanto a la temperatura, el tiempo en general y de las condiciones que nos esperaban, no eran muy buenas. Por último, hasta las 11:00 horas no conseguimos tenerlo todo montado y preparado para comenzar la acción de pesca... A partir de aquí empe­zaba una de las sesiones de pesca más extremas que hemos llevado a cabo. La verdad es que apenas cinco minutos des­pués de haberlo montado todo, ya se produjo la primera pica­da, que se dio en las cañas de Frae... En conclusión, se trató de una carpa de pequeño tamaño que finalmente dio un peso de 2 kilos, y aunque el tamaño no era significativo, era un buen inicio. Después de esa captura, a las 12:00 horas en punto, con­seguíamos la segunda picada. Nuevamente fue en las cañas de Frae y para ser más concre­tos, en la que tenía montado un boilie de Crazy Sweet de 18 mm . Tras clavarla y comenzar con el tira y afloja, Frae com­probó que esta pieza era de un peso superior a los 5 kilos, notando también que se empe­zaba a acercar demasiado a un conjunto de piedras que tenía a su derecha, amenazan­do con rozar el hilo y romper­lo, por lo que Migui y Frae deci­dieron subirse a la barca para lucharla mejor, y poder sacarla de los enganches con garantías de devolverla libre de heridas. Una vez apartada de esa zona y mientras mantenía la lucha, cuando todavía se encontraba a unos 80metros de distancia, hubo otra picada, esta vez en una de las cañas de Gerar. Clavó con convicción y de forma efectiva, pero al cabo de un rato se le escapó… Cuando estaba dejando la caña en el trípode para prepararla otra vez y renovar el cebo, una de las cañas de Migui comenzó a sonar, y como éste se encontraba en la barca ayudando a Frae, tuvo que ser el mismo Gerar quien agarrara la caña, la clavara y la sacara. Esta vez las dos capturas tuvieron un buen desenlace y finalmente Frae consiguió sacar una bonita carpa común de unos 6 kilos, muy bonita y además sana, sin ningún tipo de herida, mienta que Gerar logró una royal de 2 kilos. Apenas unos minutos después y tras las fotos, ambos ejemplares fueron devueltos al agua con toda clase de cuidados, y mientras hablábamos sobre lo bien que había ido todo, mirándolas huir, se dio de una nueva picada en las cañas de Migui, consiguiendo una carpa royal muy bonita, pero con las claras muestras de escoliosis…Por lo demás comprendimos que aquello era una verdadera locura; en apenas media hora se habían producido cinco picadas. Tras esa racha de capturas sucesivas, decidimos recebar un poco la zona con la intención de que los peces que se encontrasen comiendo dentro del cebadero, no se marchasen al notar que se les acababa la comida. Esta vez la mezcla estaba compuesta por pellets de diferentes diámetros, desde los 4 hasta los 22mm, Frolic y boilies de Crazy Sweet de 18 y 24mm de diámetro. Y ya pues­tos con el cebado, aprovecha­mos que estábamos sobre la barca para llevar una de las líneas de Frae a unos 100metros de la orilla, donde la profundidad era mayor. Nos dispusimos a comer y mientras tanto, como suele suceder, llegaron varias pica­das, aunque la mayoría no pasaron de la media... Eso sí, en las cañas de Migui hubo una que fue brutal, tratándose en este caso de una carpa royal de casi 6 kilos que no dudó en probar los dos boilies de Crazy Sweet de 18mm recortados y remojados. Ya más tarde, exactamente a las 17:15 horas, una de las alarmas de Frae comenzaba a sonar insistentemente; clavó, y después de una bonita lucha logró acercar una carpa común de unos 4 kilos que había entrado a un boilie sala­do, de los que suelen comercializarse. No habían pasado ni cinco minutos cuando, en una de las cañas de Migui, se pro­ducía una nueva picada. Esta vez parecía que iba a ser un pez algo más grande, aunque finalmente era otra carpa común de unos 5 kilos. Fue pescada con un montaje que llevaba dos boilies de Crazy Sweet, de 18mm. Un poco más tarde, sobre las 1 9:00 horas, Migui debía marcharse porque tenía algu­nas cosas que hacer, así que ya dejamos todo el equipo recogido hasta la jornada siguiente, que se adivinaba iba ser movidita. Pero antes, había mucho trabajo, como pueden imaginar... Al poco de irse Migui comenzamos a preparar varios tipos de montajes, aparejos y todas l as cañas, para tenerlas a punto a primera hora de la jornada siguiente.

 

 

 

 

Preparamos varios bajos de línea con cangrejo muerto fres­co, para intentar seleccionar más el tamaño de los peces, y así no tener que salir tantas veces en las horas de más frío, pues el amanecer aquí, en esta época, es muy duro... Todo estaba a punto y antes de acos­tarnos, sobre las 22:00 horas, algo repuestos por una buena comida, decidimos cebar un poco la zona de pesca, a base de pellets y boilies, aunque lo hicimos desde la orilla. La intención era seguir mante­niendo el puesto activo para que durante el amanecer y gran parte del día siguiente, las picadas siguiesen siendo notables.

 

7 de diciembre

Como indica la Ley , una hora antes del amanecer nos levantamos para lanzar las cañas, volviendo luego a los sacos de dormir para coger calor. Apenas 30 minutos des­pués llegaba la primera picada, que se dio en una de las cañas de Frae. Se trató de un ejemplar de carpa royal de unos 6 kilos, la cual, por motivos de cansan­cio y de frío extremo, decidimos soltar en el momento, sin fotos y sin pérdida de tiempo, ya que no nos gusta guardar los peces en los sacos de retención y más en esta época, cuando la tempe­ratura del agua suele ser muy baja, sobretodo en penumbra y en la orillas. Volvimos a los bivvys, a protegernos del frío, dejando las cañas en acción de pesca. A las 08:30 horas nos levantamos para cambiar los cebos y después de desayunar nos tocó hacer una zanja, ya que por el terreno húmedo del lugar y la lluvia, se habían creado varios charcos y formado un gran barrizal al lado mismo de nuestro trípode, algo que podía ocasionar algunos res­balones o que se nos quedasen las botas encajadas. Hasta las 09:40 horas no hubo actividad, siendo Gerar quien consiguió vencer a una bonita carpa royal de unos 6 kilos que le entró a su montaje con boilies de Scopex comercial. A las 10:40 horas nuevamente Gerar obtenía otra picada, en este caso al aparejo con boilies de Crazy Sweet, logrando finalmente una carpa royal de tipo lineal, de unos 3 kilos de peso. A las 11:50 horas era el turno de Frae, acercando a la orilla una carpa común que pesó 4,5 kilos y fue pescada con boilie salado de tipo comercial. Hubo que esperar hasta las 13:15 horas para obtener una nueva picada, también a cargo de Gerar, quien consiguió una carpa royal de unos 3 kilos, pescada con boilies de Crazy Sweet.

La diver­sión continuaba y el trabajo era interminable para hacer las cosas con la precisión necesaria que se requiere a la hora de evi­tar fallos... Después de estas picadas, sobre las 13:45 horas, decidi­mos reforzar la zona de pesca con un nuevo cebado, esta vez con una mezcla similar a la de la noche anterior pero añadiendo un lata de maíz dulce. Durante esa tarea y mientras Gerar se estaba subiendo a la barca, se produjo una picada muy vio­lenta en una de sus cañas. Al cachetear sobrevino una gran lucha, por lo tanto deducíamos que por fin podía tratarse de un gran pez. Finalmente logra­mos acercar un ejemplar de tan solo 8 kilos, algo mayor que las demás, pero no lo esperado. Eso sí, era una car­pa común muy bonita, y fue capturada con boilie de Scopex comercial, que fue lanzado con engodo de alta atracción, encubierto en una malla de PVA.

Después de lo sucedido vol­vimos a cebar la zona desde orilla y de for­ma proporcionada y nos pusi­mos a comer. Sobre las 15:30 horas picó otra carpa, esta vez a Frae, que utilizaba como cebo boilies de Scopex. Al acercarla a la orilla comproba­mos que era una carpa que venía "robada", pues se enganchó del cuerpo. Por esa causa no hicimos fotos y la tra­tamos con todos los cuidados hasta que inmediatamente fue devuelta al agua. A las 16:45 Gerar tuvo otra picada en la caña montada con boilies de Crazy Sweet. Después de un rato de lucha notó que se le enganchó en los juncos sumergidos e intuyó que sería difícil que saliera de tal enredo, por lo tanto decidió subirse a la barca para luchar­la con más comodidad y poder liberarla del atranque, pero la maniobra se hizo bajo un fuer­te viento y con una lluvia bas­tante copiosa, hasta que final­mente en un forcejeo la línea se partió... Poco después, a las 17:05, Frae conseguía otra picada al boilie de Scopex. No era un gran pez, y además consiguió escaparse antes de llegar a la orilla. A las 18:30, casi de noche, se producía una picada en una de las cañas de Frae, la que tenía como cebo dos boilies de 24mm para intentar seleccio­nar el tamaño de la captura. Después de una lucha bastante larga se consiguió una carpa royal de 6 kilos. Tras liberar esta captura llegó la noche cerrada y recogimos todos los equipos para ponernos a tra­bajar de cara a la jornada siguiente. Esta noche fue dura, extremadamente dura, puesto que se alcanzaron bajas tem­peraturas y estuvo lloviendo en cantidad y sin parar. También hacía mucho viento, por lo que decidimos guardarlo todo ya que la situación podía llegar a ser incómoda y quizás hubiera que poner tierra de por medio...

8 de diciembre

Nos levantamos a las 08:30 horas con la intención de desayunar y lanzar las cañas de nuevo. El viento seguía siendo fuerte, pero gracias a que estábamos pes­cando en una recula no nos afectaba demasiado. Ade­más, apareció el Sol y se esta­ba bastante bien en compara­ción con las jornadas anteriores. No hubo picadas hasta las 10:00 horas, cuando entró un pez en una de las cañas de Frae, la que estaba montada con boilies de Scopex. Se trató de una preciosa carpa royal de 5 kilos... Justamente, cuando íbamos a hacer las fotos, se daba una buena picada en la otra caña de Frae, la que lanzó con boilies de Crazy Sweet. Se sacó y en este caso era otra carpa royal de cuatro kilos, de tipo lineal y con una librea espectacular. Frae volvió a lan­zar las cañas y no pasaron ni dos minutos cuando volvió a picarle otra vez a la caña de Scopex. Era otra carpa royal, de 5 kilos. Por cierto, durante la lucha con esta carpa pudimos obser­var, a lo lejos, a unos 150 metros de la orilla, cómo las carpas estaban muy activas, saltando constantemente. Esto se podía ver donde el pantano era abierto y había más movi­miento en cuanto a oleaje... Era alucinante ver las olas rom­per en las piedras de la orilla de enfrente, como en un mar con temporal.

 

 

 

 

Nuevamente, a las 11:20 horas Frae lograba una picada más, también en la caña del boilie de Scopex... Era una carpa royal de 4 kilos, redon­da como una pelota. A las 12:35 era otra vez Frae quien conseguía una carpa royal de 5 kilos, clavada también con Scopex como cebo... Continuando la gran racha, a las 14:00 horas tenía otra picada, logrando vencer a otra carpa de 5,5 kilos, esta vez en la caña con boi­lie de Crazy Sweet. Después de esta captura el cielo se quedó cubierto por un gran nubarrón, que llegó tan rápido como se fue aunque antes descargó gran cantidad de agua sobre nosotros. Por suerte era de paso y en menos de una hora nuevamente vol­vió a salir el Sol, así, a las 14:55 era el turno de Gerar, consiguiendo una carpa royal de 3,5 kilos (pescada con boi­lie de sabor salado, lanzado en malla de PVA rellena de micro pellets) Este montaje fue usado desde el principio hasta el final de la jornada, convir­tiéndose en un arma perfecta e infalible. A las 17:15 horas se pro­dujo una picada en una caña de Frae. Esta caña tenía cama cebo boilies de banana, de 20mm, en montaje Snowman, (muñeco de nieve, pues se basa en colocar dos boilies, uno arriba flotante y otro debajo fondante, quedando así de forma similar a un muñequito), Se trató de una común también con claras secuelas de escolio­sis, pero que era realmente obesa, siendo como una auten­tica "pelota". En la báscula dio 7 kilos. A las 17:50 horas hubo una picada más en las cañas de Gerar, que finalmente era una carpa común que fue capturada con boilie de chufa comercial, de 20mm, y un ari­to de Frolic lanzado con malla de PVA.

Todas las carpas que saca­mos en esta jornada presenta­ban símbolos evidentes de que habían estado comiendo en cantidad, a lo largo de todo el otoño y para afrontar el invierno, pero en el caso de ésta car­pa resaltaba más puesto que tenía una gran barriga. Ade­más, estaban fuertes y musculo­sas pues la envergadura era general y se debía a una alimen­tación escalonada, y no a nues­tros intensivos cebados, aunque lógicamente algunas presenta­ban el buche lleno. Después de estas capturas, nos dispusimos a realizar un nuevo cebado de mantenimiento desde la barca, echando al agua cuatro kilos de mezcla compuesta por micro pellets, pellets de 22mm, Frolic y boilies de Crazy Sweet. También añadimos 250 g aramos de garbanzos cocidos. Pasado un rato, con todo recogido, muy conten­tos y relajados, nos dimos a las tareas propias del momento; repasar los equipos, preparar más montajes; revisar el mate­rial; preparar la cena y dormir,.. Esta noche fue muy fría... En algunos momentos, si no estabas dentro del saco, el frío se hacía insoportable, y es que entre el fuerte viento, que en ocasiones dejaba caer agua nieve, la lluvia, etc, hicieron que ésta se convirtiera en la peor noche de todas en cuanto a la climatología. Además, durante la noche había caído una gran helada, dejando la moqueta y la sacadera "tiesas".

9 de diciembre

Tras el desayuno, la prime­ra picada llegó a las 10:20 horas. Le tocó a Gerar, y obtuvo una bonita carpa royal de unos 3 kilos. Fue sacada con una combinación de un boilie de Crazy Sweet y un arito de Fro­lic, lanzado junto a una malla PVA. Esta picada fue un tanto peculiar, y es que durante un buen rato estuvieron dando fuertes toques que la alarma indicaba fielmente, así durante 8 o 10 minutos, hasta que finalmente emprendió una carrera bastante brusca. Poco después Gerar perdía la car­pa en la misma orilla, sin duda por culpa de un grupo de árbo­les sumergidos que se encontra­ba en una pequeña recula, a nuestra derecha. Hasta las 13:00 horas no hubo otra picada, y fue a Gerar, quien lograba una bonita carpa royal de 7 kilos de peso. Fue sacada con un boilie de Crazy Sweet que fue lanzado junto a una gran bolsa de PVA, repleta de pellets, bolsa que solo podía ser lanza­da a grandes distancias por las cañas de Gerar, ya que eran las más potentes y no sufren tanto en el lance.

A lo largo de esta jornada notamos que las picadas bajaron considerablemente en can­tidad y en intensidad, debido seguramente a la climatología, que en esta sesión no nos ayu­dó mucho, y es que llegó un viento del norte bastante fuerte que por fortuna, a nosotros no nos afectó mucho por lo ante­riormente mencionado, pero sí al agua y al entorno. La tarde fue muy fría, incómoda y dura, y entre las 17 y las 18:30 horas solo se consiguieron tres capturas, dos a cargo de Manolo, un amigo de Frae y vecino de la zona que vino a pasar el día con nosotros, y otra a cargo de Gerar. Poco después recogíamos todos los equipos y preparábamos los montajes y aparejos para a jornada siguiente, la última...

10 de diciembre

Nos levantamos a las 08:30 horas, bajo los efectos de una dura helada y un fuer­te viento del norte, poco des­pués lanzábamos las cañas y desayunábamos. A las 10 h. en punto se producía la primera picada, que llegó a una de las cañas de Gerar, concluyendo con la captura de una carpa común de 6 kilos. Este pez entró a un boilie de Crazy Sweet, mezclado con una ros­quilla de Frolic y lanzado con la malla de PVA llena de pellets y micro pellets. Después de esa captura se sacaron dos peces más del agua, de pequeño tamaño, ambos a cargo de Gerar, y ya sobre las 10:30 comenzamos a recoger el campamento, dejan­do las cañas en acción de pes­ca hasta el último momento. Luego, a las 11:30, decidimos comenzar a dar viajes para lle­var las cosas hasta donde debí­an recogernos... Penosa tarea; tardamos una hora y media en llevar las cosas al camino, y después tuvimos que caminar 60metros más hasta cruzar el gran barrizal que se formó en la vereda… Tardamos una hora en recorrer esos 60metros. Finalmente estuvimos esperando a la sombra, hasta que llegaron nuestros familia­res a recogernos.

Conclusiones

Hemos podido comprobar que el conocido refrán y frase hecha tiene mucho de verdad, y es que aquello de... "Quien quiera peces que se moje el culo" debió inventarlo alguien que sufrió para poder disfrutar, huyendo quizás de los presiona­dos paraísos y de la pesca fácil, escasa de capturas de calidad... En nuestro caso, ni siquiera dis­poníamos de un vehículo propio cercano, solo de un teléfono para emergencias. Por lo demás, las conclusio­nes que obtuvimos fueron muy buenas, lo mismo que el balan­ce general que arrojaba un total de 30 carpas pescadas y la mayoría fotografiadas, ya que muchas ni las hemos men­cionado porque se trataban de carpas pequeñas de entre 2 y 3 kilos. ¿Resumen? Se trató de una sesión de pesca extrema, y además llevada a cabo en un embalse bastante difícil para el carpfishing, ya que la media de peces que suelen salir actualmente se queda entre los 2 y 3 kilos. Claro que también muchos de vosotros os podréis pregun­tar... ¿Para qué ir a pescar carpas de tamaños inferiores a las que se suelen pescar con esta modalidad, y no buscar embal­ses o ríos más propicios para ésta técnica? La verdad es que SI , podéis tener mucha razón, pero hacer explotar Valmayor y ver hasta donde podía llegar era un reto que teníamos en mente desde hacía mucho tiempo, y como todos los retos, sólo dan grandes satisfaccio­nes cuando llegas a tu propia meta, venciendo todas las dificultades hasta lograr el triun­fo... Pero admitiendo y reconociendo que las cosas hay que hacerlas bien, y probar a ver si salían las buenas carpas que habitan estas frías aguas. Finalmente nos hemos dado cuenta de que Valmayor esconde carpas más grandes de lo que pensamos, aunque sea difícil sacarlas... Eso sí, nosotros no desistiremos de conseguir sacar algunos de los monstruos que tiene que haber, sólo será cuestión de tiempo, de buscar buenas zonas y de "currárselo" ¿Ver­dad, amigos?

 

 

Podrás encontrar más información en el Solo Pesca N160 de abril del 2007.