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Pescando entre algas y plantas acuaticas

 

Meramente el título de este artículo ya crea controversias entre los carpistas. Para algunos las zonas con abundante vegetación acuática ( algas, plantas acuáticas) esta asociado a líos, enredos y frecuentes perdidas de los peces. En cambio para otros es sinónimo de zonas frecuentadas por las carpas, y que pueden ser realmente productivas en determinadas épocas del año, si estamos decididos afrontar este reto. Las únicas armas con las que contamos los carpistas, son nuestra experiencia,paciencia, preparación y equipo. Constantemente nos tenemos que medir con carpa, son sus veleidades y sus caprichos, además tenemos que adaptarnos continuamente a los diferentes escenarios que la rodean. Aún poniendo todo de nuestra parte, a veces no es suficiente para que en nuestras sesiones tengamos resultados satisfactorios, como para que encima tengamos que pescar en zonas con mayor dificultad.. Uno de los mayores encantos de la pesca moderna de los grandes ciprínidos, reside justamente en poder hacer frente a situaciones adversas que en pasado no hubiese sido posible afrontar por falta de conocimientos y medios tecnológicos. Uno mismo es el que se tiene que plantear los retos y marcar sus propios límites. Con la carpa como “excusa”, el carpista tiene que hacer frente a diversos contratiempos, adaptarse a las diversas circunstancias y evolucionar constantemente, para finalmente obtener la recompensa “la captura de un gran ejemplar” y con ello la satisfacción personal de haber hecho un buen trabajo. Un buen escenario de pesca para ponernos a prueba son las zonas con abundante vegetación acuática.

Vamos a conocer algunos escenarios con los que nos podemos encontrar y que los hace tan atractivos.

Un poco de botánica aqúatica :

Las algas, son consideradas por los botánicos como los organismos predecesores de las plantas superiores ya que tienen muchos parecidos con estas. Realizan la fotosíntesis y por lo tanto la clorofila está presente como pigmento en la mayoría de las especies de agua dulce. De ahí procede su nombre, algas verdes o Clorofíceas Las encontraremos de dos formas en nuestras aguas, en forma bentónica (ligadas al fondo), o en su forma planctónica, flotando libremente. A esta forma se le conoce normalmente como fitopláncton. Para poder llevar a cabo la fotosíntesis, precisan luz solar. Por ello las encontraremos habitualmente en zonas someras o de poca profundidad en las que los rayos del sol incidan sobre el fondo o, ellas con su crecimiento en vertical reciban la luz necesaria. Hay embalses en los que pueden llegar a medir hasta 4m de altura en vertical. También ríos lentos y caudalosos, se pueden encontrar algas bentónicas formando grandes manchas , en zonas con profundidades de unos 2-3m. creando un amasijo en la superficie. En embalses de aguas claras y más limpias, nos vamos a encontrar con otro tipo de algas, las fijadas en el fondo, llamadas filamentosas. Estas son de menor longitud, oscilando entre 5 y 50cm, muchas de ellas forman parte de la cadena alimenticia de los peces. Un alga muy común de este tipo es la ova.Las algas se reproducen por gametos o por esporas. Presentan una gran variabilidad de estado y aspecto en función de la época del año, ya que en su desarrollo depende del aporte de luz y nutrientes. Esto es lo que hace que aparezcan de repente en primavera en zonas donde anteriormente no las veíamos y en verano con el aumento de la temperatura se desarrollen rápidamente. El rápido crecimiento es debido a una mayor concentración de CO 2 y el aumento de nutrientes disueltos en el agua.

 

Porque abundan las carpas en las zonas con vegetación acuática?

Quizás la mejor forma de entender la razón por la cual las carpas se sienten tan atraídas hacia las zonas con abundancia de vegetación acuática, es analizar este escenario de pesca.

•  Las reculas y lugares con poca profundidad donde hay abundante vegetación acuática, son zonas muy frecuentadas en la época primaveral cuando la carpa comienza el desove. Estas zonas son un entorno ideal que ofrece las condiciones optimas para que la freza se lleve a cabo con éxito.

•  Las zonas de vegetación acuática son zonas someras de poca profundidad, donde la temperatura del agua sube mas rápidamente que en otras zonas mas profundas y sombrías. En primavera con los primeros días de sol, la carpa busca zonas con aguas mas calientes.

•  La vegetación acuática les ofrece refugio de los depredadores y seguridad. Los pescadores por comodidad nuestra, no solemos pescar en estas zonas y las carpas parecen saberlo.

Debemos de contemplar las zonas con abundancia de vegetación acuática como una hábitat frecuente de la carpa, y en general de todos los peces. Especialmente buenas son las zonas de algas bentónicas de gran longitud. Son las típicas “melenas” que asoman en la superficie ofreciendo recursos como los ya comentados, en especial, abundante comida, sombra y a la vez protección. Es asombrosa la diversidad de seres vivos (crustáceos, larvas, anfíbios, insectos etc.) que frecuentan las algas o tienen su hábitat entorno a ellas y todos ellos forman parte de la dieta de la carpa. Por nombrar algunos de los más frecuentes y que algunos conocéis e incluso habréis utilizado en alguna ocasión como cebo, cabe destacar: Gammarus o camarones de agua dulce, las gusarapas ( larvas de libélula), los nauplios o cangrejillos en su fase alevín, escarabajos de agua, caracolillos de agua dulce, pulgas de agua, insectos alados como libélulas; renacuajos, cangrejos, pececillos como las gambusias o cualquier otro alevín.

Como afrontar la pesca.

Después de haber pescando muchas veces en zonas con algas, pero siempre presentando el cebo a una distancia prudente de las mismas por miedo a los enganches. Finalmente me di cuenta que por regla general, lo que estaba haciendo es perder el tiempo esperando a que las carpas “salieran” de las algas, cebando tal vez demasiado alejado de las algas y en excesiva cantidad. Mientras tanto las carpas más grandes, mostraban mayor actividad y se alimentaban en los huecos, claros, bordes o zonas de calvas que quedaban entre las algas, pero siempre “dentro” o muy cerca de esas zonas... Por lo tanto, un día cambié de táctica. Estaba claro que yo era el que debía adaptarme a su entorno, donde ellas estaban activas y alimentándose y no viceversa. Debía presentar un cebo que fuese detectado fácilmente, que no se quedase enganchado o oculto entre las algas.

 

 

Pescando desde la orilla

Zonas con vegetación acuática alta.

En algunos embalses y lagunas, 2/3 del fondo está cubierto por plantas y algas altas (más de 25 centímetros) que en algunos casos pueden llegar a medir hasta 4 metros. Para poder pescar en un embalse de este tipo debemos de buscar zonas libres de vegetación acuática o bien claros dentro de la zona de algas. Estos claros o manchas libres de algas a veces no tienen mas que un par de metros cuadrados, suelen ser comederos naturales de los peces, así que nos interesa mucho localizarlos. La localización visual desde la orilla de estos claros es difícil aunque las aguas sean transparentes y solo podremos hacerlo en días con mucha luz y sin aire. En el mejor de los casos, si tenemos la posibilidad de localizar una de estas manchas, ( a no ser que sea muy grande) nos será imposible el colocar el montaje en el claro lanzando desde la orilla. Tenemos que tener en cuenta que en días nublados o cuando la superficie del agua esta rizada por el aire, no podremos ver la mancha. La única posibilidad de pescar en una de estas manchas desde la orilla, es colocar una boya un par de metros por delante de la mancha como punto de orientación. En el momento del lance debemos de pensar que si lanzamos justo en la mancha, el plomo no caerá al fondo justo donde lo vemos tocar en superficie, si no que se desviara algunos metros, cuando mayor sea la profundidad mayor será la desviación. Si no frenamos el plomo en la caída al agua seguirá sumergiéndose con el ángulo horizontal en el que cae al agua, esto puede significar que se desplace un par de metros mas adelante de donde toca la superficie, si la mancha es pequeña pescaremos entre las algas. En cambio si frenamos el plomo en su caída crearemos el llamado efecto péndulo que hará que el plomo venga un par de metros en nuestra dirección, posiblemente fuera de la mancha donde deseamos presentar el cebo. La forma más efectiva de pescar dentro de un claro, es lanzar a la altura de la boya que esta un par de metros por delante de la mancha y frenar el plomo. Por la acción de péndulo antes mencionada el plomo ira hacia atrás y tendremos bastantes posibilidades de que caiga en el claro. En el momento en el que el plomo toque la superficie del agua, lo acompañaremos hasta el fondo manteniendo el hilo entre la punta de nuestros dedos, así que cuando toque fondo notaremos si ha caído sobre algas ( golpe amortiguado) o si por el contrario ha caído sobre suelo duro notaremos un golpe seco.

Zonas con vegetación acuática baja.

Además de los embalses de vegetación acuática alta de la que hemos hablado, existen también los embalses de vegetación baja. Este tipo de vegetación es bastante frecuente y existen bastantes variedades, por regla general su tamaño oscila entre los 15 y los 25 centímetros. En embalses o zonas donde existe este tipo de vegetación no es necesario que busquemos zonas despejadas, si queremos podemos pescar directamente sobre ellas, siempre y cuando utilicemos los sistemas apropiados. Antes que nada debemos averiguar la longitud de las algas, en la mayoría de los casos será suficiente con lanzar un plomo grande a la zona elegida. Cuando este toque el fondo recogeremos lentamente el hilo horizontalmente para que a su paso arranque unas muestras del fondo. Así podremos saber si hay zonas limpias, si hay abundancia de vegetación, de que tipo vegetación se trata y su longitud. Una vez tengamos esta información utilizaremos el sistema mas adecuado. También es importante saber si se trata de algas blandas que no soportan peso y se doblan o si se trata de algas duras o tan espesas que soportan algo de peso.

Pesca en fondos de vegetación hasta 30 centímetros :

En zonas donde las algas y plantas no sobrepasan los 25-30 centímetros, la única opción que tenemos es de pescar con sistemas flotantes. Lo primero que debemos de hacer es hacer bajos de línea de unos 15 cm mas largos que el tamaño de las algas, por si el montaje cae torcido o damos con una zona donde las algas son un poco mas altas que la media. Podemos utilizar el boilie flotante clásico que quedara justo por encima de la vegetación o cualquier otro sistema flotante o semiflotante como el snowman, la hamburguesa, bolas de corcho, etc…

Presentación del montaje sobre las algas.

Algunos tipos de algas aunque sean altas, son muy compactas y duras. Con este tipo de algas es incluso posible pescar directamente sobre ellas. Utilizaremos un plomo plano ligero de 30gr., si tenemos suerte quedara en superficie y si no, se frenara rápidamente y no arrastrará el bajo hacia el fondo. Un bajo largo de 25 centímetros para compensar el tramo que se pueda hundir el plomo. Para amortiguar toda vía más la caída es recomendable el uso de un boilie flotante y sobre la punta del anzuelo esponja flotante. Así evitaremos una caída brusca y además protegeremos la punta del anzuelo de enganches. Si pescamos con bolsas o mallas de P.V.A., hay que hacerlas muy ligueras y con la superficie ancha o colocar dentro de ellas unos trozos de esponja de PVA para que caigan lentamente y para que el peso se distribuya sobre una mayor superficie.

Sacando el cebo con barca

El mejor método que tenemos para estar seguros que el montaje quede perfectamente dentro de la mancha y más todavía cuando se trata de una mancha muy pequeña de un par de metros cuadrados, es sacar el cebo con una barca. Muchos pescadores no disponen de una barca con motor y además en bastantes embalses su utilización no esta permitida, así que vamos a explicar como se hace con una simple barca neumática y con remos. Para no complicar excesivamente las cosas partimos de la base de que estamos pescando en pareja, uno saldrá a poner el cebo y el segundo se quedara en tierra aguantando la caña. El que va en la barca necesita las dos manos para remar, así que necesitara ayuda. La persona que va en la barca intentara remar en línea recta en dirección a la boya, mientras el que esta en la orilla mantendrá la caña en alto y el freno del carrete abierto de tal forma que el hilo se mantenga tenso. Entre la barca y la orilla el hilo tiene que hacer una línea recta y siempre que sea posible que el hilo no toque la superficie del agua para no liarse con las algas.(que no haga comba). Cuando el remero llegue a la zona donde va a depositar el montaje, es recomendable echar el ancla, sobre todo si hace aire. Antes de soltar el montaje deberemos tensar a tope la línea hasta tener un contacto directo con la persona que esta en la orilla sujetando la caña. Para no estar pegando gritos, daremos varios tirones a la línea, así nuestro compañero sabrá que debe tensar la línea. Una vez este tensada, avisaremos otra vez mediante un tirón a nuestro compañero para que vaya soltando hilo. Para que hilo baje en línea recta deberemos acompañarlo con la mano hasta que notemos que toca fondo. Una vez depositado el montaje en el fondo daremos otro tirón para que nuestro compañero sepa que debe volver a tensar la línea. No se debe de tensar demasiado el hilo porque si no corremos el riesgo de arrastrar el plomo hasta las algas y nuestro esfuerzo habrá sido en vano. Si no tienes ayuda para sacar el cebo, debes de hacer lo siguiente : Plantas las cañas en posición vertical con el freno duro y remas en línea recta al cebadero para que el hilo no haga comba. Como conoces la profundidad, una vez que llegas al punto sacas aproximadamente el hilo que necesitas contando la profundidad en brazas y sueltas el montaje sobre el cebadero. Para sacar el cebo no es recomendable enganchar el montaje a cualquier punto de la barca. El montaje podría soltarse y caer al agua o incluso puede ocurrir que el anzuelo se clavase en la barca y pssssssss, socorro!!! Para que esto no nos suceda recomendamos que utilicéis una bolsa de marsupial, de las que llevan cremallera y van atadas a la cintura, en ella podréis meter el montaje y si queréis también una bolsa de PVA o bolies para cebar. Para que el hilo quede tenso hay remar directamente que evitar.

Pescando entre dos aguas

Existe un sistema especial para pescar por encima de las algas altas, que para su correcta presentación requiere que saquemos el montaje con barca. Este sistema nos permite pescar a muchos metros de altura y además nos permite regular la profundidad según nuestras necesidades. Lo primero que haremos es hacer un nudo de freno como el que se utiliza en la pesca con corcho corredizo. Con este nudo regularemos la profundidad a la que deseamos pescar. Después introduciremos una perla dura y flotante de plástico, que será la que frenará el montaje cuando llegue al nudo. A continuación pondremos un sistema corredizo específico: se trata de una arandela que es mas pequeña que la perla de plástico, para que así en su subida quede frenada. La arandela lleva un pequeño esquina saliente con un agujero, donde va atado el bajo. Para hacer el bajo utilizaremos hilo de flurocarbono. Este hilo tiene dos ventajas: por su rigidez se mantendrá distanciado de la línea principal evitando así enredos y además al ser invisible en el agua nos ayudara a minimizar la desconfianza del pez. El cebo evidentemente ha de ser flotante y es recomendable el uso de anzuelos “D” rig. Al final de la línea colocaremos un plomo pera o plano, para la protección del nudo pondremos una perla de goma dura.

Otro sistema muy práctico patentado por nosotros es la pesca con buldo a medias aguas. Lo único negativo de este sistema es que es poco discreto y muy vistoso, en aguas en la que los peces son cuidadosos no nos servirá. En cambio es perfecto para aguas un poco turbias, pesca nocturno o lugares donde los peces son confiados. Es tan fácil como hacer un nudo de freno a la profundidad deseada, se introduce el hilo por uno de los agujeros laterales del buldo (cuidarse de que tenga holgura para que se deslice bien). Al final de la línea pondremos un una bolita de goma y un plomo. La bolita servirá para evitar que el buldo se rompa cuando choque violentamente contra el plomo en el momento de la picada. Al otro ojal del buldo le ataremos un bajo hecho de hilo rígido para mantener la distancia con la línea principal. Para este fin podemos utilizar hilos como el de Amnesia o el forrado de plástico. El buldo más apropiado es uno pequeño / mediano y transparente. Si utilizamos un plomo ligeramente más pesado que el propio buldo, conseguiremos que haga el efecto de paraguas, amortiguando la caída y garantizando así una mejor presentación.

Los materiales y los montajes.

En este tipo de escenario, es recomendable pescar con equipos potentes, cañas de una acción mínima de 3lb y carretes fuertes. El hilo más recomendable es trenzado, cuando esta tensado actúa como una cuchilla cortando la vegetación a su paso. Su poder cortante es debido a su finura, resistencia y textura. Normalmente se rellenan solo los últimos 30 metros de la bobina y después se empalma con el monofilamento. Rellenar la bobina entera no tiene sentido, los últimos metros son los que están en contacto con la vegetación y son los útiles, exceptuando si estamos pescando a gran distancia. Otro hilo utilizado frecuentemente es el Lead Core ( hilo trenzado relleno de plomo), es muy resistente y también corta muy bien la vegetación. No es tan cortante como el trenzado porque es más grueso. Debido a su resistencia podemos forzarlo mucho más que el trenzado e incluso podemos arrancar la vegetación, siempre que el monofilamento al que vaya empalmado sea también muy resistente. Es Leadcore es sobre todo recomendable en zonas de nenúfares o plantas acuáticas gruesas. Se suele hacer un puente de 1.5 metros empalmado a un hilo resistente del 0.40. El mejor montaje es el de plomo semifijo plano lineal que por su forma se engancha poco. Otros tipos de montajes como el plomo helicóptero tienen mas tendencia a enredarse en la vegetación. Utilizaremos anzuelos más pequeños y con una muerte pequeña para intentar evitar así que quede enganchado.

El cebado

En las zonas de vegetación acuática un cebado especifico es muy importante. Si pescamos en zonas de algas bajas es conveniente el uso de partículas ligueras como el maíz o los pellets, que debido a su escaso peso caen despacio y la mayoría quedan por encima de la alfombra de algas, a la vista de los peces. Las partículas restantes que han caído entre las algas, ya se encargaran posteriormente de buscarlas. Esto nos va a suponer una ventaja si realizamos un precebado con unos días de antelación ya que los peces se entretendrán mucho hurgando y rebuscando las partículas entre las algas. Si deseamos abrir claros en zonas de algas, basta con cebar copiosamente en la misma zona durante un largo periodo de tiempo, los propios peces en su búsqueda de alimento se encargaran de arrancar las algas y de dejar el fondo limpio. Sí el escenario que deseamos cebar está poblado de algas más altas, o que alcanzan la superficie en zonas de poca profundidad, no podremos cebar encima de ellas, los peces difícilmente encontrarían nuestros boilies. En este caso lo que haremos es fijarnos en los claros o “pasillos” que forman las masas de algas y mediante el lanzador cobra realizaremos cebados concentrados que “corten” el camino a las carpas y así en sus paseos les obliguemos a tropezarse con nuestros boilies. Además de un correcto cebado, hay otro factor que no debemos olvidar al pescar en escenarios tan enmarañados, y es la utilización de los remojos o “dips”. Sin ninguna duda la carpa va ha encontrar mucho antes nuestro cebo en caso de que quede semi oculto por las algas.

Visor sub-acuático

Este visor principalmente esta pensado para la pesca en zona de algas, pero es igualmente útil en otro tipo de escenarios, siempre y cuando las aguas estén limpias. La finalidad del visor es la de poder ver el fondo del pantano o del río, sobre todo es muy útil cuando la superficie del agua esta rizada o con oleaje y con algo de suerte también tendremos la oportunidad de observar algunos peces. En un principio nos servirá para buscar fondos limpios de obstáculos y de algas. Posteriormente lo utilizaremos para comprobar que el cebo ha quedado bien presentado o para comprobar que el cebado haya caído adecuadamente.

La construcción de un visor es sencilla, primeramente buscaremos un trozo de tubería de PVC de un diámetro superior a 25cm y cortaremos una pieza de mínimo 60cm. No es conveniente que sea más corto, puesto de lo contrario con oleaje nos entraría agua. El cristalero nos deberá cortar un cristal circular a medida, con un grosor mínimo de 5mm para que sea resistente a la presión y no se rompa al primer golpe. Fijaremos el cristal con silicona al final de la tubería. Para manejar mejor el visor es aconsejable ponerle unas asas a cada lado, vale cualquier tipo de asa que sea inoxidable.

 

Precauciones, consejos y un correcto manejo .

Antes de comenzar a pescar, tenemos que colocar el trípode en una posición estratégica, de tal forma que cuando tengamos una pieza clavada nos permita acercarla con cierta facilidad a la orilla. Buscaremos un pasillo libre de algas por el que intentaremos conducir a una testaruda carpa que siempre que pueda, va a ir a buscar las algas. Cuando la clavemos, intentaremos no cederle mas hilo de lo que sea estrictamente necesario. Haremos lo posible para acercarla a la orilla sorteando las algas, siempre procurando que se enrede lo menos posible en ellas. Hay que intentar que la carpa llegue frenada a la masa de algas y no a la carrera. Si entra en las algas a la carrera y sin control, seguramente la perderemos. Tenemos que oponernos a la voluntad de la carpa, pero no debemos forzarla en exceso. Probablemente, alguna captura se introduzca tanto en las algas que no sea lo más apropiado tirar de ella. Lo prioritario en estos casos va a ser no ocasionar daños al pez. Si nos ocurre este caso, lo peor que podemos hacer es sacar el pez a la fuerza. Si lo forzamos la línea se romperá y el pez quedara trabado con el montaje. Es más conveniente tener paciencia y volver a colocar la caña sobre el trípode con el freno del carrete abierto. Hay que darle tiempo para que se recupere y tranquilice, pronto saldrá por si solo del enganche y podremos continuar con el combate, pero si disponemos de una barca y de un compañero, lo más aconsejable es que si una vez clavado el pez notamos que se ha trabado, saltemos a la barca para intentar sacar el pez desde ella. Remaremos lentamente hacia la posición del pez, manteniendo una ligera tensión en la línea, e iremos tanteando cuando aumentar la fuerza o cederle terreno al pez. Una vez que estemos en posición vertical, o sea encima del pez, este es fácil que este quede liberado y podremos subirlo a la superficie. Si la profundidad es grande, es importante que lo subamos lentamente a la superficie, de lo contrario debido a la descompresión podría sufrir daños irreparables.

La próxima vez que se os presente la ocasión, esperamos que no dudéis en pescar en presencia de algas o vegetación acuática. Es una pesca muy enriquecedora, intensa, emocionante y diferente, en la que podemos poner en práctica técnicas que normalmente no utilizamos, poner a prueba nuestra astucia, nuestros conocimientos y nuestra habilidad, siempre respetando y cuidando la integridad a nuestro digno contrincante.

 

 

Podrás encontrar más información sobre la pesca en zonas con algas en el Federpesca Nº88 Feb2004.