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En busca de los barbos de Ruidera

Sin duda las lagunas de Ruidera es uno de los parajes más hermosos de la península ibérica, destino predilecto de muchos pescadores deportivos que disfrutan pescando las diversas especies que habitan estas aguas cristalinas. Para los Carpistas es un lugar de gran interés, aunque sean aguas de máxima dificultad. En ellas podemos encontrar carpas de tamaños considerables y sin lugar a dudas de las más fuertes y combativas de nuestro país. Me encanta pescar las carpas de Ruidera, pero más que nada estoy interesado en pescar un gran ejemplar de barbo. En los años 98 y 99 pescaba muy a menudo en Ruidera, pero la vigilancia del parque se intensifico mucho, así que por no correr riesgos innecesarios deje de ir a pescar allí. A pesar de que mi experiencia en aquella época no era mucha, aún así conseguí pescar algunos ejemplares de talla considerable. En total unos 12 peces por encima de los 5 kilos, el barbo común más grande con 7.5kg, el barbo comizo más grande de 8.75kg y un barbo cabecicorto de 10.6kg. Sobre todo me interesa el barbo comizo porque en estas aguas se han pescado ejemplares de hasta 18 kilos, aunque es una excepción porque los más grandes no suelen superar los 13-14kilos. Los barbos cabecicortos también son muy interesantes, no solo por su tamaño, sino porque son muy escasos y su hábitat esta más limitada que el del resto de las especies de barbos. En el embalse de Peñarroya también habitan estas tres especies de barbos, pero por razones desconocidas no alcanzan estos pesos o tienen otras costumbres por las cuales nadie ha conseguido pescar uno grande. La talla normal de los comizos esta entre los 4 y los 6 kilos, destacando algún ejemplar cercano a los 7.5 kilos. El ejemplar más grande del que se tenga constancia verídica llegó a pesar 9 kilos, pero es una excepción. Peñarroya es un buen lugar para comenzar, pero los verdaderos monstruos están en las lagunas.

Mis amigos José y Abel Sosa están fascinados con la pesca del barbo, así que en otoño del 2005 decidimos ir al ataque. En total hicimos unas seis salidas, todas sin éxito…solo conseguimos pescar algunas carpas medianas. De todos modos no fue tiempo perdido, porque durante nuestras estancias nos dedicamos a estudiar las lagunas en profundidad. Exploramos todas las lagunas que por su tamaño y características podrían albergar grandes ejemplares. Hicimos mediciones de profundidad, buscamos zonas propicias y comenzamos a cebar en diferentes lagunas y puestos de pesca, a fin de adelantar trabajo para la primavera. Por mera casualidad y por suerte, en abril del 2006 se nos presto la oportunidad de poder trabajar en Ruidera por un espacio de 14 días. Ideal, así teníamos a nuestra disposición todas las noches que quisiéramos y los fines de semana para pescar. Esta vez lo teníamos todo mucho mejor organizado, muchos tipos de cebos naturales, boilies de pescado y una gran cantidad de pellets de pescado suministrados por Ebro Carp de Mequinenza. El fin de semana anterior a la fecha subieron Abel y José a preparar los puestos. Un total de 18 cebaderos repartidos por 7 lagunas. Según el tamaño de cada laguna y la población estimada de peces, cebaron diferentes cantidades, en total 200 kilos de partículas, 50 kilos de boilies de pescado y otros 50 kilos de pellets de pescado. Con un cebado tan masivo pretendíamos comprobar la actividad de los peces.

Día 1 (27 marzo)

Finalmente llegó la fecha tan esperada!, pero todavía era pronto para comenzar a pescar. El primer día lo dedicamos por completo a que hicimos a comprobar los cebaderos, para ver si quedaba cebo o si el fondo estaba revuelto. Teníamos preferencia por 8 puestos, pero para nuestro asombro en 5 de ellos no había habido actividad. Esto nos tiro los planes bastante por el suelo, pero teníamos suficientes días por delante para que las cosas cambiaran o cambiar nosotros la estrategia. Dos de los cebaderos donde más actividad observamos fue en la Laguna Colgada, una de las que mejor conozco. Así que decidimos empezar por ella y mientras tanto cebar y observar las demás. Cebamos bien los puestos escogidos y también los de reserva. Por la tarde nos retiramos al chalet para hervir grandes cantidades de partículas y a poner otras tantas en remojo.

Día 2 (28 marzo)

Una hora antes del anochecer ya habíamos tomado posesión de los puestos de pesca. Escogimos la bahía que hay antes del Hotel de la Colgada, Abel se puso a pescar desde el parking y José y yo desde el puesto de las escaleras. Estábamos tan cansados que no nos despertamos hasta el amanecer, cuando sacamos las cañas del agua no teníamos cebo. Es normal, con cebos cárnicos y de pescado no se pueden dejar los cebos dentro del agua, aunque la presencia de cangrejos no sea muy grande acaban con el cebo en pocas horas. Antes de recoger volvimos a cebar.

Día 3 (29 marzo)

A la misma hora estábamos otra vez preparados para el ataque, esta vez con la intención de cambiar los cebos cada tres horas. Estuvimos casi toda la noche despiertos cambiando los cebos porque habían muchos más cangrejos de lo que pensábamos. Desconozco la razón de tanta abundancia de cangrejos, quizás sea un ciclo o pueda ser debido a que los puestos están cebados durante todo el año. Ahora teníamos un problema, si cebábamos poco los cangrejos nos comían y si cebábamos demasiados los peces no encontrarían los cebos. Finalmente decidimos por cebar bastante durante varios días y observar como evolucionaban las cosas.

Día 4 (30 marzo)

Caña TPX de 3.5 lbs de JRC

Peter Staggs tuvo el detalle de invitarnos a pesar junto a él en la laguna del Rey. Pasamos una noche divertida y de tertulia, pero los peces no se dejaron ver. La actividad era nula y los cebaderos amanecieron intactos. Quizás todavía era demasiado pronto, porque tampoco se observaba actividad de otras especies como el Bass o el escardino.

 

 

Día 5 (31 marzo)

Esta noche íbamos a abordar por primera vez la laguna de Santos Morcillo, aunque pequeña tiene mucha vida y potencialmente pueden haber buenos ejemplares. A las 23h. tuvimos la primera picada y José saco el primer barbo común de 4.7 kg con lombriz de tierra. No era algo del otro mundo, pero era un comienzo. Durante la misma noche salió otro barbo común del mismo tamaño y dos carpas, una de cuatro y otra de seis kilos.

 

 

Día 6 (01 abril)

Llegó el sábado, el día que mas vigilancia hay y por esta razón nos decidimos a no pescar por la noche y pasar el día en el pantano. Fuimos a uno de nuestros puestos preferidos, donde con cierta facilidad salían barbos incluso por el día. Nada ocurrió, parece ser que cuando con más ilusión y mejor preparas las cosas pero salen. Hay que decir que el tiempo tampoco acompaño, ya llevábamos dos semanas de anticiclón y mucho calor, unas condiciones no favorables para la pesca del barbo. Los días iban transcurriendo y los resultados eran malos. Comenzábamos a estar preocupados, pero la mala suerte se había aliado contra nosotros.

Día 7 (02 abril)

Aunque pescar juntos es mucho más divertido, para ganar tiempo y optimizar la pesca decidimos repartirnos por diferentes lagunas. Yo opté por arriesgarme una noche en la laguna Conceja, Abel se quedo en la laguna Salvadora y José se decidió por la laguna Lengua, a pesar de que parece muerta y nunca nadie había pescado algo allí. A las 23h. recibí un mensaje de Abel que había pescado una carpa, poco después otra, hasta que a las 6h. recibí un mensaje que le había picado al pellet un barbo común de 5.5 kilos. En mi puesto no hubo actividad y al amanecer fuimos a recoger a José. Ante nuestra sorpresa había pescado con pellet un barbo común de unos 4.6 kilos, pero no nos pudo avisar porque se había quedado sin batería en el móvil. La noche fue provechosa, pero las tallas eran pequeñas para lo que andábamos buscando. De todas formas volvimos a cebar todos los puestos para mantenerlos activos.

Día 8 (03 abril)

Como pescar solos todas las noches resulta aburrido y estratégicamente complicado decidimos alternar las noches individuales con las colectivas. Esta vez le tocó el turno a la Colgada desde el puesto de la escalera. El puesto estaba bien preparado y cebado con pellets de pescado. Optamos por pescar con el sistema de buldo a metro y medio del fondo. A las 22h. tuvimos la primera picada y saque una carpa de casi 9 kilos, a las 23h. José tuvo la segunda picada, esta vez salió un bonito barbo común de 4.3 kilos con una ristra de camarrón. A la 1h. de la mañana le toco el turno a Abel, esta vez parecía algo más grande y así fue, el primer comizo de 7.6 kilos que pico al pellet. La cosa se estaba animando de lo lindo y estuvimos toda el resto de la noche despiertos, pero la fiesta se había acabado.

Día 9 (04 abril)

A pesar de los buenos resultados decidimos continuar por alternar noches en solitario, esta vez me toco a mi la laguna de Santos Morcillo, a José la laguna de San pedro y Abel se fue a la Colgada, pero esta vez al puesto del puente de madera. A las seis de la mañana sonó mi móvil, era Abel. Acababa de pescar un barbo cabecicorto de 6.8 kilos con cola de cangrejo. Esa noche yo no tuve picada y José saco una bonita carpa royal de 8kg.

Día 10 (05 abril)

Estábamos exhaustos entre el trabajo diurno y la pesca nocturna, no obstante no nos dimos por vencidos y al anochecer estábamos de nuevo en la laguna colgada. Después del cebado realizado y los resultados de la noche anterior esperábamos una noche animada, pero nada ocurrió. Esperando la primera picada se nos hizo al menos la una de la mañana, hasta que finalmente nos quedamos dormidos. Cuando me encontraba en medio del profundo sueño, la alarma que llevaba como cebo pez muerto comenzó a sonar. Cuando clave el pez enseguida me di cuenta de que se trataba de un buen ejemplar. Pero la alegría no duro mucho, porque poco tiempo después el pez estaba enrocado en el fondo. Por suerte llevábamos con nosotros una pequeña barca hinchable. Nos situamos encima del pez y comencé a tirar. Se había metido de cabeza en las algas, una reacción muy típica de los barbos. Finalmente conseguí sacarlo de allí y subirlo a superficie. Un bonito barbo comizo de 8.4kg , al fin un ejemplar más grande!

Día 11 (06 abril)

A pesar de los buenos resultados de la Colgada, nos decidimos por continuar con la pesca en solitario. Era necesario insistir en otras lagunas y de paso dejar que los peces de la Colgada volvieran a la tranquilidad. Abel se fue a nuestro puesto de la Conceja, yo a la laguna de San Pedro y José a estrenar la laguna Tinaja. Antes de anochecer cada uno estaba en su puesto con los móviles enchufados para informar de las últimas novedades. No tuve que esperar mucho, sobre las 23h. tuve una picada en mi caña con pellet, después de un bonito combate conseguí ensalabrar un barbo comizo de 9.2kg. Enseguida les envié un mensaje, José me contesto rápidamente y me dijo que el ya llevaba dos carpas medianas. Abel no me contesto, pero no era de extrañar porque la cobertura era muy mala. Al rato sonó mi teléfono, era Abel que con voz de alegría me dijo que no me podía contestar porque había tenido una picada a la misma hora. Y me dijo: ¿A que no sabes lo que he pescado? No, dime? Un enorme comizo de 11.2kg y también con pellet!!!!!!! Me contó la batalla y nos felicitamos mutuamente. A la una de la madrugada volvió a sonar mi teléfono, esta vez era José. Daniel, Daniel otro comizo grande con lombriz de tierra , pero no podía decirme el peso porque lo habíamos dejado sin báscula. El resto de la noche transcurrió tranquila, nada de pitidos de alarmas, nada de mensajes. El barbo de José era largísimo, una lastima que estuviera algo delgado. Parecía viejo y con muchas cicatrices, no obstante la báscula marco 9.4kg. Fue una noche increíble, tres grandes peces y en diferentes lagunas.

Día 12 (07 abril)

 

Esta noche volvimos a ponernos cada uno en las mismas lagunas, pero como quiere el azar, esta vez no tuvimos suerte. A pesar de todo al amanecer José saco este comizo regordete de 5.4 kilos.

 

 

 

Día 13 (08 abril)

Decidimos pasar la última noche en la laguna Colgada, pero esta vez optamos por probar en la pinada de la orilla de enfrente. Aunque normalmente no lo hacemos y pescamos en silencio absoluto, aquella noche nos tomamos algunos copitas de más. Nuestro puesto parecía la feria, la música alta y con el tono de voz alto. Nos estábamos riendo y comentando que como pretendíamos pescar algo con este alboroto. La verdad es que ya no nos importaba puesto que estábamos muy contentos por los resultados obtenidos en los últimos días. De repente José se abalanzo sobre una de las cañas, nosotros ni siquiera habíamos oído la alarma. Al cabo de un buen rato José saco un barbo comizo de 7.7 kilos, a este barbo se ve que le va la fiesta! Lo que son las cosas, nunca se sabe cuando va a ser tu día de suerte. Ha sido una de nuestras expediciones más complicadas y intensas, pero sin ninguna duda muy pronto estaremos otra vez allí para tentar a los verdaderos gigantes.

 

Podrás encontrar más información en el ederpesca Nº119 de Agosto 2006.