I.C.F.A.:

Actualidad ICFA

Homolgación de capturas y validación de eventos.

Galería de fotos:
En la galeria podrás ver las capturas realizadas por nuestro grupo de amigos.
Relatos y aventuras:
En este apartado podrás leer los relatos de nuestros viajes y aventuras.
Descubre España:
La guía más completa de los mejores destinos para la práctica del Carpfishing.
Lugares:
Conoce los mejores lugares de pesca de España.
Publicaciones:
Informarte sobre diferentes revistas nacionales y internacionales.
Videos:
Disfruta de los mejores videos de pesca.
Estrategia de otoño

Con este articulo finalizamos la serie de estrategias de pesca por estaciones, esperamos que gracias a las diferentes opiniones de los pescadores que han participado en ellos, hayáis aprendido a afrontar la pesca en las diferentes épocas del año. En este último articulo, la estrategias de pesca en otoño, los encargados de expresar su opinión son algunos de nuestros compañeros del team, todos ellos cuentan con muchos años de experiencia en la pesca de grandes ejemplares. Les hemos facilitado una lista con las condiciones de pesca de un embalse clásico español, pero desconocido para ellos. Veamos ahora cual ha sido la estrategia utilizada por cada uno de ellos , así podremos contrastar las diversas opiniones y sacar nuestras propias conclusiones.

Estas son las condiciones :

•  Época : Otoño, finales de octubre. Noches frías, días templados, todavía no ha entrado ninguna ola de frío.

•  Embalse de tamaño medio, unos 20 hm.

•  Población estimada de carpas: Bastantes de 5 a 8 kilos, algunos ejemplares de 8 a 12 kilos, pocos ejemplares de 12 a 15 kilos.

•  Profundidad: Hay sectores con diferentes profundidades, ver mapa adjunto.

•  Las carpas conocen y aceptan el boilie.

•  La sesión de pesca es de 3 días, de viernes a domingo.

•  En los días previos, solo podréis cebar una vez .

•  Pesca en solitario con 2 cañas.

•  El embalse tiene vegetación acuática en las orillas, hay cangrejos pero no son muy abundantes.

•  Anteriormente nunca hemos pescado en dicho embalse y tampoco tenemos información privilegiada.

Objetivo : Hacer una buena pescata, sacar carpas en abundancia cercanas a los 10 kilos y hacer todo lo posible por sacar algunas mas grandes, de 12 a 15 kilos.

Daniel Bravo

Las tardes sin viento, típicas de esta estación, pueden depararnos muchas sorpresas. Ya empiezan a azotar los fríos invernales, pero todavía las carpas siguen con cierta actividad. Por este motivo pescaremos donde termina la zona somera y empiezan mayores profundidades. Elegiremos ese lugar ya que va a ser paso obligatorio a zonas más profundas, y por tanto con temperaturas más estables, donde se aletargarán en invierno. Para pescar eficazmente en la zona elegida, que rondará entre los seis y los diez metros, deberemos hacer un cebado unos cuatro o cinco días antes de ir de pesca.El atrayente para los peces estará compuesto de partículas: quince kilogramos de trigo, cinco kilogramos de cañamón, cinco kilogramos de cacahuetes y cinco kilos de mega boilies. Dos kilos de boilies de cangrejo, ya que estamos seguros de que atraerán a la carpa por la abundancia de este crustáceo en nuestro embalse, y tres kilos de boilies caseros XXL, de otro sabor, de un diámetro de 30 a 50mm. El trigo, al saciar bastante, hará que los peces pequeños se harten, olvidándose de comer más y que no gasten nuestras reservas en el cebadero. Así dejarán el alimento para los peces más grandes que seguirán comiendo libres de estorbos. Los cañamones también los utilizaremos ya que su aceite resulta muy atractivo para la carpa y además suelen tardar muchísimo en comérselo. De este modo las tendremos muchísimo tiempo dentro de nuestro cebadero. Según Rod Hutchison, un vaso de mini cañamones puede llegar a cubrir la superficie de una piscina olímpica. En último lugar, los cacahuetes resultan ser un verdadero vicio para este tipo de peces.

Crearemos dos cebaderos cuatro días antes de ir a pescar. En uno de ello echaremos las partículas preparadas. La preparación consiste en mezclar las semillas y dejarlas reposar en un cubo con abundante agua. Veinticuatro horas después herviremos la mezcla reposada en agua hasta que a los cañamones les salga el rabillo. Después hay que dejarlos reposar otros tres días hasta que salga una especie de moquillo. Una vez en el embalse lo dispersaremos uniformemente como si fuese una alfombra de unos seis metros cuadrados. En el segundo cebadero, que situaremos a diez metros como mínimo del primero, echaremos los mega boilies. La forma de repartirlos será la misma que las semillas, como una “alfombra” pero en este caso mucho más distanciados unos de otros.

SESIÓN DE PESCA

Cuando lleguemos tendremos que “despertar” nuestro cebadero. Usaremos engodo mezclado con cañamón (diez bolas del tamaño de una naranja) y lo repartiremos por el cebadero de semillas. Por el otro cebadero repartiremos doscientos gramos de boilies caseros XXL. Cuando comiencen a haber capturas, será señal de que el alimento empieza a escasear. A la tercera o cuarta carpa que hayamos capturado deberemos recebar. Esto servirá para que los peces no dejen de sentirse atraídos por el lugar, y de este modo no se alejarán. Con un kilo de partículas basta, pero si las picadas se producen a intervalos muy cortos de tiempo, deberemos echar más, ya que no será suficiente. En el otro cebadero, por cada carpa capturada tendremos que reponer unos cien gramos de boilies. De esta forma, lograremos una pesca selectiva. Si en el cebadero de semillas las carpas son pequeñas, pero las picadas se repiten continuamente, podremos imaginar que en nuestro cebadero de mega boilies también habrán carpas, pero de un tamaño mucho mayor. Las carpas grandes saben que cerca de donde merodean las carpas pequeñas habrá comida. Si por lo contrario no detectásemos actividad en el cebadero de semillas, será interesante pensar que quizás las carpas estén a punto de descubrir el banquete que les hemos preparado…..

David Molina

Teniendo en cuenta que lo que queremos es sacar el mayor numero de piezas , conociendo el embalse ,sus profundidades la regularidad del fondo, la época en la que pescamos y la población de carpas, actuaré de la siguiente forma :

Lo primero que haré es elegir una buena zona de pesca, en este caso he optado por situarme a la entrada de la recula, donde la profundidad esta comprendida entre los 6 y los 10 metros, para interceptar las carpas a su paso por el estrechamiento. Me he decidido por esta zona, después de haber analizado diversos factores y razones ( profundidad, climatología , época del año). He teniendo en cuenta que en esta época las carpas todavía están muy activas, porque la temperatura del agua todavía es templada, así que es bastante probable que las carpas se metan en las reculas para alimentarse. Las carpas en otoño, en líneas generales se mueven en profundidades en torno a los 6 y los 8 metros . También hay que tomar en cuenta que durante esta época, la carpa se alimenta casi compulsivamente para almacenar reservas para el duro invierno.

PRECEBADO:

Teoréticamente tengo claro en que zona me gustaría pescar, pero antes de salir a cebar, primeramente deberé sondear el fondo con la ayuda de una caña y un plomo. Una vez que comprobado que en la zona no hay excesivos enganches y que el fondo esta relativamente limpio. Definitivamente he optado por pescar en esta zona, porque esta bastante limpia. No tiene sentido pescar en una zona donde constantemente tengamos enganches y donde corramos el riesgo de perder muchos peces. No es solo por perder nuestros costosos montajes y tampoco por el enfado de perder una pieza, si no porque todas los peces que hemos perdido van arrastrando el montaje corriendo el riesgo de quedar enganchados y fallecer. Una vez hemos elegido el puesto de pesca, ya solo nos falta preparar correctamente el cebadero e intentar que el mayor numero de carpas grandes acudan a el .Como solo nos esta permitido cebar una vez, he optado por hacerlo el jueves. Así me aseguro de que mi cebado perdure y a mi llegada las carpas estén en la zona. He decidido hacer dos cebaderos y en cada uno colocare una boya marcador que me indicara en cada momento donde se encuentra el cebadero. El primero cebadero lo haré a la entrada de la recula donde la profundidad oscila entre los 6 y 8 metros, para intentar interceptar las carpas que entren en ella. Cebare con una mixtura compuesta por: maíz, habas, chufa y comida de pájaros, en total de 3 kg de partículas. Además de la mixtura, cebaré con 2 kg de boilies de crema de “CARP MAX”, los sabores dulces en esta época son muy efectivos, en general la talla media no es tan grande, pero entre picada y picada casi siempre sale algún buen ejemplar, así yo estoy contento y entretenido. El segundo cebadero lo haré en la zona de la profundidad media es de 10 metros, cerca de esta zona hay algunas fosas de más de 12 metros de profundidad, donde las carpas se retiraran a descansar y para estar más resguardadas de los cambios de temperatura de las capas superiores . En esta zona de mayor profundidad, pescare con boilies hechos a base de harina de pescado. Este aroma generalmente suele dar un menor número de picadas, pero la media de las piezas suele ser mas grande. Cebare con una mixtura compuesta de maíz y habas, aproximadamente unos 3 kilos. Adicionalmente a la mixtura, cebaré con 2kg de boilies de pescado de “CARP MAX”. En esta época del año es importante hacer un cebado ajustado, en este caso ha sido bastante generoso, pero debemos tener cuidado que no sean demasiado copiosos, es mejor quedarnos cortos que pasarnos.

SESION DE PESCA:

El viernes por la mañana a primera hora me presentare en mi puesto de pesca, después de montar mi equipo lanzare las cañas . La primera caña la lanzaré al cebadero situado a la entrada de la recula. Le pondré un doble boilie de crema (snowmann) con un boilie de vainilla hundido y uno flotante de vainilla, de los que previamente había dejado algunas horas en su respectivo remojo. Lanzare junto al montaje una ristra de P.V.A. con 4 o 5 boilies de crema.. La segunda caña la lanzare al cebadero situado a 10 metros de profundidad. Utilizare un montaje doble de boilies de pescado de “Carp Max”, con un boilie flotante y uno sumergible, ambos puestos previamente en su respectivo remojo. Acompañare el bajo con una ristra de PVA con 4 o 5 boilies. A partir de ahora, solo cebaré utilizando el cobra. Por cada picada obtenida, lanzaré 15-20 boilies del mismo aroma a la zona donde he obtenido la picada. En el caso de que no obtener ninguna picada, al anochecer haría un pequeño recebado con ½ kg de boilies y un kilo de mixtura en cada puesto, por si me he quedado corto. Si se da el caso contrario y obtengo muchas picadas y además denoto que en el cebadero hay una gran actividad, al anochecer y guiándome por las boyas señalizadoras, saldría a cebar con la barca. Repondría cada cebadero con unos 2 kilos de bolies y 2 kilos de mixtura, con el fin de mantener la actividad.

 

Pedro Otin

Probablemente nos encontramos en el mejor momento del año para plantear una estrategia de pesca, en la que en solo tres días, podamos conseguir unos magníficos resultados. Al llegar el otoño, y particularmente durante sus primeras semanas, hasta que la entrada de los frentes fríos provoquen un descenso notable de temperaturas, disponemos de una inmejorable ocasión para obtener buenas pescatas ya que las carpas van a estar de nuestra parte. Su principal preocupación va a ser comer y comer!!! Lejos ya de la agotadora tarea que les ocasionó la freza; y ya superado el tórrido y asfixiante verano, cuando la carpa nota los primeros descensos de temperatura, su instinto le recuerda que van a ser muchos los días que va a permanecer alejada de las orillas, de las reculas, y en definitiva de las zonas someras en las cuales ha estado moviéndose durante todo este tiempo y donde tan fácilmente ha encontrado su alimento diario. En invierno tendrán que retirarse a zonas bastante más resguardadas y profundas donde la temperatura sea algo mayor y más estable que en las capas superficiales. Las carpas son conscientes que con la llegada del invierno la comida va a escasear y que la bajada de la temperatura del agua, va a ralentizar su metabolismo y el proceso de digestión, así que el esfuerzo que tengan que hacer para alimentarse, quizás sea superior al beneficio que puedan obtener. Por esta razón, la carpa en esta época del año hace acopio de nutrientes y come con glotonería para acumular las suficientes reservas para poder afrontar el duro invierno.

PRECEBADO:

Cuando afortunadamente tengo la posibilidad, como en este planteamiento concreto de pesca, de escaparme por un día o unas horas al embalse elegido y cebar previamente, considero que tengo mucho a mi favor. Preferentemente cebaría un martes si la sesión va a ser de viernes a domingo. De este día previo de reconocimiento y precebado, dependerá en gran parte el resultado final. Desde el primer día que he visito el embalse, ya me encuentro mentalmente “pescando,” sin estar físicamente allí. Antes de realizar un cebado masivo en cualquier puesto cómodo o de buen acceso, intentare localizar a los peces. La elección correcta del pesquíl es vital, no debemos conformarnos con el...”si las cebo vendrán”. Una vez en el embalse, si tenemos suerte los peces con sus saltos no indicarán la zona de actividad, esto no significa que tengamos que hacer el cebadero en el sitio exacto donde hay actividad, pero si la zona.

Comenzaré por sondear el fondo y medir la profundidad. Buscaré un fondo relativamente plano, no muy abrupto, libre de obstáculos. No parare de buscar, hasta que encuentre un pesquil que combine una zona somera en la que la carpa patrulle en busca de su alimento, con otra de mayor profundidad en la que pueda resguardarse y estar protegida de los cambios de temperatura, además si es posible una zona de estrechamiento, obligada zona de paso. En Otoño, a medida que la temperatura descienda, la carpa buscará zonas cada vez más profundas, pero mientras tanto todavía frecuenta las zonas someras.

Con la ayuda de una barca hinchable, echaré al agua 15 kg de maíz poco cocido y bastante duro. Al no digerirlo correctamente volverá a expulsarlo casi entero, así que recebará y lo esparcirá por toda la zona. También cebaré con 2kg de cañamón y otros 2kg de trigo, todo ello mezclado. Esparciré todo en una zona amplia, que englobe las dos profundidades que anteriormente hemos localizado. Cebaré también con 8kg de boilies de calidad, estos algo más concentrados, formando dos “manchas”, una a cada profundidad. Como nunca hemos pescado este embalse, lo lógico para mí es cebar con dos tipos de boilie distintos en cuanto a composición y aroma, pero mezclados en igual cantidad. La mitad dulces, por ejemplo de scopex y la otra mitad de pescado. Lo primordial es que sean de calidad, así la carpa lo reconocerá y sin dudar los aceptará. La elección del tamaño del boilie crea contradicciones, ¿14mm? ¿30mm? Mi opinión es que la carpa grande los va a comer de cualquier tamaño, lo único que tenéis que tener en cuenta, es que con 5kg de boilies pequeños podemos cubrir una mucho más amplia y la carpa pasará así más tiempo buscando boilies en la zona cebada, antes de saciarse. En cambio si cebamos con 5kg de boilies de 30mm, no los podremos esparcirlos tanto, pero la ventaja es que nos asegura que daremos de comer a las gordas. A pesar de que lleguen tarde al cebadero, todavía quedaran muchos bolies porque las carpas pequeñas no pueden tomar cebos de este calibre. A la hora de calcular las cantidades del precebado no uso una regla fija y menos cuando no conozco el embalse, la cantidad de comida va a ir siempre relacionada al tamaño de las carpas y sobre todo a la densidad de la población de estas. Yo prefiero no cebar en exceso, utilizo las partículas para tener a las carpas entretenidas y mantenerlas en la zona cebada hasta la jornada de pesca.

SESIÓN DE PESCA:

Intentaré llegar al embalse lo antes posible para cebar la zona en la que voy a pescar. El martes anterior realicé un cebado con la intención de mantener los peces en la zona hasta mi llegada. Ahora por el contrario, debo atraer a los peces lo más rápidamente posible a mi pesquil y en especial a mi cebo. La táctica varía sustancialmente, por un lado vamos a darle al pez lo mismo que ha comido durante los días anteriores, intentando mantenerlos en el cebadero el mayor tiempo posible. Debemos impedir que se sacien rápidamente, por lo tanto reduciremos notablemente las cantidades, en especial las de partículas. Al mismo tiempo buscaremos el máximo poder de atracción en nuestro pesquíl, así que esta vez voy a cebar con 2 kg de maíz blando para que esta el pez lo pueda digerir rápidamente y con pellets del mismo sabor que los boilies, así me asegurare de que los peces sean atraídos con efectividad y rapidez. También utilizaré pienso de pescado del que se utilizada en las piscifactorías para alimentar a las truchas, doradas, etc. El pienso es muy rico en proteínas y grasas, es muy aceitoso y gracias al intenso olor que desprende tiene un gran poder atrayente. Resumiendo, cebare con 2kg de maíz, 4kg de pellets mezclados y 3kg de boilies. Los boilies los echare en una zona muy concentrada, formando un circulo de unos 10 metros de diámetro, en cambio las partículas, las esparciré bastante más. Como cebo, colocaré boilie en las dos cañas. Una con boilie de pescado normal y la otra con un “snowman” de scopex. Remojare ambos cebos previamente y los lanzare junto a una ristra de PVA, cada una con tres boilies partidos por la mitad. Lanzaré una caña dentro del cebadero y otra al borde, y a esperar!

A razón de lo que vaya sucediendo, actuaremos de una forma u otra. Si observáis mejores resultados con un tipo de boilie, podéis cambiar y pescar con un solo tipo de boilie. Lo que todavía es más importante, es observar la frecuencia de las picadas. Si tengo bastantes picadas, cebare unos 20-30 boilies por picada. Si las picadas son escasas, solo cebare con pellets para no saciarlas. BUENA PESCA DE OTOÑO!!!

Jorge Sánchez Tapias.

El otoño es una época propicia para la captura de grandes carpas, ya que estas son las primeras en detectar las bajadas de temperatura y se preparan para afrontar el invierno, buscando alimento para tener una gran reserva de energía. Los meses otoñales, son en los que comen mayor cantidad de comida para conseguir este objetivo. Centrándonos en la táctica de pesca a emplear, elegiremos con dos días de antelación la zona donde vamos a pescar, no sin antes haber comprobado que mi pesquil cumple con una serie de requisitos que bajo mi punto de vista sean los idóneos. Tomando en cuenta que en esta época del año la temperatura del agua del agua comienza a bajar unos grados, intentaremos buscar una zona donde la carpa pase en busca de comida, zonas algo mas profundas y extensas. Investigaremos igualmente el tipo de fondo existente, dirección del viento, pequeños manantiales, zonas de obstáculos, etc... y una vez elegida la zona a pescar, comenzaremos el precebado en sí.

PRECEBADO:

Teniendo en cuenta que hasta dentro de dos días no comenzaremos a pescar, me decanto por un precebado sencillo a base de maiz dulce bien fermentado, habines y chufas. Esta mezcla consistirá exactamente en 15 kilos de maiz, 5 kilos de habines y 2 kilos de chufas, sin olvidarnos de los boilies . Nos aprovecharemos de que las carpas conocen el boilie en este pantano para cebar con 5 kilos, preferentemente de sabor dulce y por supuesto de gran calidad para que sean conocidos y aceptados por las carpas (Scopex, Tutti fruti, fresa) o los excelentes boilies caseros de nuestro compañero Abel de maiz dulce. Estos los esparciremos bien por toda la zona a pescar. La táctica a utilizar en mi precebado será la de hacer un regero con todo el grano en forma de cruz, que comenzaremos a echar a unos 30 metros de la orilla y en perpendicular a ella hasta unos 60 metros. Posteriormente repetiremos el proceso con otra linea paralela a la orilla de unos 40 metros. En el punto de unión de ambas lineas marcaré la zona con una boya señalizadora. En este punto lanzaré durante la jornada de pesca una de mis dos cañas. A continuación y ayudado de una cobra, lanzaré los 5 kilos de boilies de sabor dulce, los cuales esparciré bien separados sin concentrarlos mucho dentro del cebadero y cubriendo así una zona amplia del pesquil.

SESION DE PESCA:

Como estaba previsto, al viernes siguiente y ya en el puesto de pesca montaré mis dos cañas. La primera irá montada con un sistema semifijo y un anzuelo del nº 2. De cebo le colocaré un boilie de 20 mm de tutti fruti en remojo del mismo sabor para potenciar su atractivo. Así mismo pondré una ristra de boilies cortados por la mitad del mismo sabor sobre un hilo de PVA que lanzaremos junto al montaje. Lanzaré esta caña al centro del cebadero donde estaba colocada la boya señalizadora. A la segunda caña le colocaré una ristra de 4 o 5 granos de maiz con un trozo de espuma flotante amarilla simulando un grano de maiz, para hacer el montaje flotante. El montaje portará una malla de PVA rellena de pellets de maiz dulce, lanzare esta caña al borde de uno de los cebaderos. Una vez todo dispuesto, no tardaremos en saber si la elección del pesquil y de los montajes lanzados son fructíferos. Durante estas jornadas de pesca, iré cebando conforme se vayan sucediendo las picadas. Si estas tardasen, lanzaría las cañas en diferentes sitios del cebadero (incluso lejos de él), hasta dar con la zona más productiva. Antes del anochecer, seria positivo salir con la barca a reponer el cebadero con maíz, para así intentar atraer el mayor numero de posible de carpas. Si todo fuese bien, repondría también unos boilies por cada picada. Ahora son ellas las que tienen la sartén por el mango. Solo nos queda poner en práctica la palabra clave de un pescador de carpas: “paciencia”.

 

Miguel Martín Rojas

Por fin otoño, los calores del verano ya han pasado, los días son más cortos y frescos, y las noches más cortas y frías. Con ello, la actividad de los peces aumenta ya que inician la búsqueda de alimento y acumulación de reservas para aguantar el duro invierno; por ello los meses de otoño son de los mejores meses para la captura de grandes ciprínidos, especialmente octubre y noviembre. Siempre en esta pesca lo fundamental para nuestro éxito es la localización de los peces; debido a ello, intentaré acercarme cinco o seis días antes de la sesión al lugar de pesca elegido, armado con unos prismáticos, y si es posible, con barca y sonda, con la intención de localizar a los peces, elegir un puesto y cebarlo. Buscaré a los peces a lo largo del pantano, con ayuda de los prismáticos, subiéndome a árboles, hasta que encuentre las características ondas, burbujas y signos de movimiento en los peces. En esta época, los peces no suelen moverse ni por las zonas más profundas y por las más someras, así que buscaremos un puesto cercano a donde estén los peces lo más limpio posible de obstáculos y con una profundidad de entre 5 y 7 metros.

PRECEBADO:

Ahora procederé a realizar el primer cebado (insisto, con cinco o seis días de antelación a la sesión) que será mas o menos abundante en función de la cantidad de peces observados en el puesto y los que esperamos que se acercarán, pero siempre será un mínimo de 5 kilos, compuesto por partículas (mezcla de semillas como cañamón, maíz, chufas, y el clásico “birdfood”), pellets del sabor del boilie que vayamos a usar, y un par de kilos de boilies, preferiblemente de diferentes tamaños, y a veces usaré además engodo para aumentar la atracción si lo considero necesario. Los boilies que utilizaré son los de Monster Pursuit de Nashbait, básicamente de pescado y marisco, ideales para esta época del año, y en este embalse poblado de cangrejos. La proporción será de 35% partículas, 35% pellets y 30% boilies. Esparciré todo este cebado sobre un área bastante grande (20 metros cuadrados) con ayuda de un cohete, tirador o barca.

SESIÓN DE PESCA:

Por fin llega el viernes, y nos vamos a pescar. Al llegar, habrá peces en el cebadero, y ahora no me interesa cebar mucho para no asustarlos y que no vuelvan, así que utilizaré ristras de PVA y un puñado de boilies alrededor de cada cebo, que serán posicionados en el cebadero separados, si es posible a distintas profundidades, para ver en cual los peces se encuentran más a gusto, y cerca de los signos de actividad. Espero sacar algún pez antes de que anochezca, cuando los peces acudan al cebadero en masa en el que llevan una semana comiendo tranquilamente. Por la noche habrá varias picadas, y espero que alguna sea de un buen ejemplar, y según el número prepararé durante el día un buen cebado similar al usado la vez que vine a cebar y a mediodía echaré más o menos cantidad en función de las picadas obtenidas. Probablemente durante el día tenga menos picadas, localizadas al amanecer y al atardecer; por eso cebaremos a mediodía. Si veo que las capturas son pequeñas, utilizaré doble boilie de 18-20 mm tipo “snowman”, y tras cada nueva picada, cebaré con un puñado de boilies. Si no consigo capturas rápidamente, tendré paciencia, ya que los peces acudirán tarde o temprano al cebado, y utilizaré boilies flotantes remojados con ristras o bolsas de PVA, pellets y engodo. Por si las moscas, también llevaré un bote de boilies flotantes fluorescentes, y los usaré en el caso de que no haya evidencias de peces en el cebadero, o muy pocas, procurando lanzarlos lo más cerca posible de los signos de actividad. Esta técnica es muy utilizada durante los meses fríos, y también cuando en nuestro puesto no hay muchas evidencias de la presencia de peces o simplemente no muestran interés en el cebado. Como en este embalse también hay barbos, si no nos ha entrado ninguno al boilie intentaré capturar alguno utilizando un cangrejo (entero o solo la cola, según el tamaño del cangrejo y de los barbos existentes), ya que en nuestro cebadero habrá bastantes cangrejos atraídos por las pequeñas partículas de comida (“birdfood”, pellets) con las que hemos cebado, y tras ellos llegarán las grandes carpas y los barbos.

 

Jesús Díaz Campomanes .

Después de la época estival, y con la llegada de los primeros fríos otoñales, las grandes carpas comienzan una fase de mayor actividad alimenticia. Se mueven por las zonas medias y profundas de los pantanos, con el fin de buscar comida y aumentar así sus reservas de energía de cara al duro invierno, en el cual están mucho menos activas. Partiendo de estas premisas, optaré por sondear el pantano buscando zonas de una profundidad media de 10 metros, con fondos planos y limpios para poder hacer así una buena presentación de los cebos y evitar al mismo tiempo los posibles enganches y obstáculos.

PRECEBADO:

Una vez elegida la zona que cumpla estos requisitos y con la ayuda de una pequeña embarcación, haremos el cebado tomando como referencia las boyas señalizadoras, separadas unas de otro por al menos 50 metros. Las boyas evitarán que nos desorientemos por la deriva de la barca, entre ambas haré una cebado lineal. El cebado estará compuesto de aproximadamente 20 kilos de grano cocido con aroma de miel (maiz, habines y habas) y de 10 kilos de boilies de miel. La cantidad de cebo ira en función de las carpas de pequeño tamaño que tengamos en el pantano, que en nuestro caso son abundantes y comerán gran parte de la comida destinada a las grandes. El cebado lo realizaremos tres días antes del inicio de la jornada de pesca.

SESION DE PESCA:

Comienzo por montar mis cañas de 3.60 metros y 3 libras de potencia, equipadas cada una con carretes de capacidad para 300 metros de monofilamento 0.35. Incorporo sendos montajes semifijos tipo helicóptero con clip antienganche y plomos de 100 gramos tipo oliva y monto los bajos de linea de trenzado con anzuelos del nº 1. En cada hair pongo 2 boilies de miel de 20 milimetros (previamente remojados en aroma del mismo sabor) y le coloco una ristra de PVA con otros dos boilies más. De esta forma, haciendo un montaje con dos boilies grandes, intentare evitar las picadas de las carpas pequeñas, esperando que estas se decanten por el grano y dejen los anzuelos para las grandes. Por ultimo realizamos un cebado muy ligero utilizando el cobra, esparciendo unos 20 boilies aproximadamente en la zona donde están lanzadas las cañas. Según vaya avanzando la jornada y sucediéndose las picadas (ojalá y nos piquen), iremos reponiendo en cada caña los boilies de los anzuelos y haremos un recebado del mismo tipo de boilie en pequeñas cantidades. Ya solo nos queda armarnos de paciencia y esperar a que nuestro trabajo de su fruto, con la tranquilidad de creer que nuestra estrategia es la adecuada.

 

 

 

 

Podrás encontrar más información en el Federpesca Nº96 de octubre 2004