I.C.F.A.:

Actualidad ICFA

Homolgación de capturas y validación de eventos.

Galería de fotos:
En la galeria podrás ver las capturas realizadas por nuestro grupo de amigos.
Relatos y aventuras:
En este apartado podrás leer los relatos de nuestros viajes y aventuras.
Descubre España:
La guía más completa de los mejores destinos para la práctica del Carpfishing.
Lugares:
Conoce los mejores lugares de pesca de España.
Publicaciones:
Informarte sobre diferentes revistas nacionales y internacionales.
Videos:
Disfruta de los mejores videos de pesca.
Francia 2006 "La Camargue"

En el año 1991 estuve viviendo en el sur de Francia por un periodo de seis meses. En aquella época practicaba submarinismo, así que la pesca con caña no me interesaba demasiado. No obstante casi todas las tardes dedicaba unas horas a la pesca con corcho en los canales. Con un poco de masilla o maíz, pescaba todo tipo de ciprinidos, como tencas, cachos, bremas y carpas, la más grande de unos 8 kilos. Vivía en un pueblo mediaval llamado Aigües Mortes muy cercano a la costa y a la desembocadura del río Rodano. Aigües Mortes pertenece a la Camargue, la tierra de los vaqueros franceses, donde abundan los toros y los caballos. Son tierras bajas de suelo pantanoso, donde hay una gran cantidad de canales, charcas y graveras. Una tarde pescando en uno de los canales tuve una picada, lo único que recuerdo es que de repente estaba enfrentado a una fuerza descomunal. A pesar de estar pescando con una caña de surfcasting y con una línea del 40, no pude hacer frente a aquel estallido de fuerza. Durante un minuto la caña estuvo flexionada al límite. No conseguí verla, pero por el tamaño del remolino que se formaba en superficie debía ser enorme. Finalmente la línea se partió, me quede atónito y incrédulo ante lo que me acababa de suceder, acababa de perder una carpa gigante! Un día paseando con los perros pase por cerca de una zona inundable, donde no habría más de medio metro de agua, no podía creer lo que estaba viendo. Del agua asomaban los inmensos lomos de cientos de carpas, supongo que estarían tomando el sol, porque julio no es época de freza. Estas dos experiencias se quedaron gravadas en mi memoria, durante todos estos años he pensado muchas veces en aquella experiencia y tenia muchas ganas de regresar algún día. Casi 15 años después había llegado el día tan esperado, pero más vale tarde que nunca! Llegamos a las 5 de la mañana a la localidad de Santes Maries de la Mer, cerca de la desembocadura del río Rodano. Desde allí nos habíamos propuesto ir bordeando el río en dirección a la ciudad de Arles que esta en el interior. Nuestra intención era le localizar pequeños embalses, graveras o antiguos brazos del río, donde poder pescar alguna carpa de tamaño medio.

VIERNES

Al amanecer comenzamos con la búsqueda del puesto de pesca. Cuando llegábamos a una zona que nos gustaba, bajábamos del coche y cada uno se iba en una dirección para ver lo que encontraba. Al cabo de una hora regresábamos al punto de partida para informar a los demás de lo que habíamos visto. Así lo hicimos varias veces hasta que a las 11 horas José regreso contándonos que había encontrado una gravera en la que había visto dos carpas de unos 10 kilos nadando tranquilamente en superficie. Podría ser interesante, así que cogimos el coche y nos fuimos a verla. Cuando nos asomamos vimos en la orilla de enfrente un grupo de cinco carpas, una de ella seguro que pesaba más de 12 kilos. La cosa estaba clara, el lugar parecía escondido y tranquilo, así que decidimos quedarnos a probar suerte. Aunque sea difícil de calcular, la gravera tendrá unos 200 metros de largo por unos 100 metros de anchura. Es muy profunda, con orillas muy escarpadas, parece el cráter de un volcán. Sus orillas están cerradas por una tupida vegetación de carrizo, zarzas y tiene unos pocos árboles. El problema lo tuvimos para acceder a la orilla, la vegetación era más densa de lo que en principio parecía, por suerte llevábamos encima un machete y conseguimos abrirnos paso. Por suerte el nivel estaba algo bajo, dejándonos unos 3 metros de orilla para poder movernos y algunos árboles pequeños nos daban sombra durante las horas de más calor. Salimos a sondear con la barca, la orilla de enfrente caía suavemente hasta los 8 metros y el fondo parecía limpio. A nuestra derecha a unos 100 metros había una fosa con 14 metros de profundidad, cerca de ella se elevaba una plataforma de unos 20m2, con una profundidad de 10 metros. Nos decidimos por pescar con dos cañas en la plataforma y con las cuatro restantes en la orilla de enfrente, probando a diferentes profundidades. Cebamos ambas zonas con maíz y con 5 kilos de boilies Avtiv8 de Mainline, en el hair pusimos un boilie y dos granos de maíz. A las 16 horas acabamos de montar el campamento y decidimos ponernos a merendar. Todavía no habíamos comenzado cuando sonó una alarma, José saco su primera carpa francesa de 2kg, la cuestión era estrenarse! Medía hora más tarde Abel pesco una de 3kg, nuevo record! Así toda la tarde, cada media hora una picada, y todavía teníamos toda la noche por delante. Cenando decidimos que si la cosa continuaba igual, por la mañana recogeríamos los trastos para buscar otro lugar. A las tres de la mañana José comenzó a gritar: “Ayuda, ayuda, esta es grande.”. Estábamos muertos de cansancio pero finalmente nos levantamos para ayudarle. Al cabo de casi 15 minutos de lucha la carpa estaba cerca de la orilla, a pesar de la oscuridad se veía un remolino grande. Finalmente entro a la sacadera, no era grande…era muy grande! Una carpa común excepcionalmente compacta y ancha, la cola era tan ancha que parecía pegada al torso. Todo el sueño acumulado había desaparecido, que rápido cambian las cosas! Era una hermosa carpa común de 19.2 kilos, vaya trofeo inesperado! El resto de la noche continuó igual, una moralla detrás de otro, al menos sacamos 20 carpas. Al amanecer estábamos hechos polvo, pero solo por este ejemplar había merecido la pena hacer el viaje.

Caña TPX de 3.5 lbs de JRC

 

SABADO

Después del desayunar, cebamos los pesquiles con 10 kilos de boilies de Avtiv8 y montamos bajos de dos boilie, para así intentar evitar las carpas pequeñas. Como esperado la cosa se tranquilizo, las picadas se sucedían en intervalos de 2 horas, eso si, la talla continuaba siendo mini. Sobre la cinco de la tarde tuvimos una picada en la plataforma, Abel clavo y comenzó a trabajar la pieza, por la forma de luchar parecía un ejemplar de buena talla. De repente dejo de tirar, se había quedado enganchada con un obstáculo. Abel se subió con su hermano a la barca y se situaron encima de la carpa. Comenzó a tirar y se dio cuenta de que no estaba enganchada en un obstáculo, sino que estaba metida entre plantas acuáticas. Finalmente consiguieron sacarla de la vegetación y levantarla del fondo. La carpa los llevaba de un lado a otro, hasta que finalmente lograron ensalabrarla. Yo estaba a 100 metros de distancia, y lo único que lograba entender entre tanto vocerío era: “Vas a alucinar”. Cuando llegaron a la orilla, francamente me quede alucinado! En todos estos años de pesca he visto carpas con cuerpos extraños, pero esta era algo fuera de lo normal. Su cabeza apuntaba completamente hacia arriba y tenía una aleta caudal descomunal, más que una carpa parecía una gambusia gigante. No es frecuente ver ejemplares pequeños con formas extrañas, pero menos todavía un ejemplar de 22.4kg. Acababa de anochecer y Abel volvió a clavar un pez, esta vez en la zona de la playita. La carpa se movía lentamente hacia la zona profunda de la derecha. Abel no se suele poner nervioso, pero en este caso lo estaba. No paraba de decir: “No puedo frenarla”, y eso que el carrete estaba bastante frenado. La carpa se fue al menos 100 metros a la derecha hasta que finalmente consiguió hacer que viniera de cara a nosotros. Por cada 50 metros de línea que conseguía cobrar, volvía a perder 30 metros. Así estuvo durante más de 30 minutos, por suerte la gravera debe de ser muy antigua y está prácticamente libre de obstáculos. Una vez en la orilla, me encargué de ensalabrarla. Era una carpa muy larga y apenas cabía dentro del salabre. Una vez puesta sobre la moqueta de recepción, los nervios estaban a flor de piel, con toda seguridad era el nuevo record personal y del grupo. Así fue, la báscula marco un peso de 23.8 kilos con una longitud de 112cm. La lástima fue que le faltaba barriga, de lo contrario podríamos haber superado la barrera de los 25 kilos. Otra vez será! Era increíble, encontrar un lugar así en un país como Francia donde la presión de pesca es tan alta. Seguro que más de uno lo intento anteriormente, pero debido a la cantidad de mini talla lo dio por imposible. En un espacio tan corto de tiempo, logramos pescar tres peces de un tamaño excepcional.

DOMINGO

A la una de la mañana clave un pez, apenas oponía resistencia, pero al final de la línea se notaba un peso importante. De vez en cuando daba una pequeña carrera en la que cual no la podía frenar, pero después se dejaba acercar fácilmente a la orilla. José se encargo de ensalabrarla y colocarla sobre la moqueta. Aún recuerdo que se echo a reír y me dijo: “Acabas de pescar una almondiga francesa”. En efecto, era una autentica almondiga, una carpa casi cuero, rechoncha y con las aletas atrofiadas, una típica carpa centroeuropea de piscifactoría. Precisamente muy bonita no era, pero me hacía mucha ilusión poder pescar un ejemplar de los que antes solo había visto en revistas. Almondiguilla no era muy larga, pero en cambio era muy compacta, ancha y gorda, dando un peso de 17.8 kilos. Teníamos previsto marchar a medio día, pero vistos los resultados decidimos quedarnos hasta la mañana del lunes. Por esta razón decidimos reanimar un poco los cebaderos con 4 kilos de boilies dispersados con el cobra. Nos quedaba bastante tiempo para hacer otra buena captura y todo parecía indicar que habíamos logrado quitarnos de encima la moralla. Durante el resto de la noche y hasta medio día solo sacamos dos carpas medianas, y se nos escapo un ejemplar de tamaño. A las 16h le tocó el turno a José, había clavado un ejemplar grande, con mucha fuerza y que le estaba haciendo sudar de lo lindo. La carpa se movía a gran velocidad cambiando bruscamente de dirección. José estaba disfrutando de lo lindo con la fuerza de este ejemplar. Cuando la sacamos fuera del agua, nos quedo claro porque tenía tanta fuerza. Era una carpa royal muy larga, muy aerodinámica con una inmensa aleta caudal, con un peso de 17.3kg. A las 6h.de la mañana me despertó una de las alarmas, cuando llegué a la caña había dejado de tirar. Me senté al lado del trípode para ver si volvía a moverse, pero nada sucedió. Cuando me disponía a regresar a la tumbona, la alarma pito una sola vez. Me acerque y pude ver como el péndulo se movía levemente. Decidí a estirar con fuerza, y tuve suerte, la carpa estaba clavada! Comenzó a tirar con fuerza, parecía un buen ejemplar. Se me completamente a la izquierda y se quedo enganchada en un obstáculo de la orilla. Me subí a la barca con Abel y nos situamos encima de ella, se había quedado enganchada en las ramas de un árbol caído. Alumbrando con la linterna se podía ver en el fondo una mancha grande, así que ni corto ni perezoso me tiré al agua para intentar desengancharla. Se había quedado enganchada en una rama a unos 2 metros de profundidad. No pude deshacer el nudo, así que como pude partí la rama con las manos. La carpa estaba suelta con un trozo de rama enganchado. Subí a la barca y Abel me devolvió la caña. Por suerte la carpa estaba cansada y pude introducirla con facilidad en la sacadera. La sesión no pudo acabar mejor, con una preciosa carpa royal de 21.7 kg, con una frente muy abultada y redonda como un plato. Esta será una aventura difícil de olvidar y de repetir, pero sin ninguna duda muy pronto regresaremos en búsqueda de nuevos tesoros. En la próxima ocasión intentaremos rebasar los 25 kilos o quizás incluso podamos acercarnos a la mítica barrera de los 30 kilos.

“Boune peche”.

 

 

Podrás encontrar más información en el Federpesca Nº 138 de abril 2008