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Italia 2005

Toda la historia comenzó el pasado mes de enero en Mequinenza, cuando casualmente coincidí con parte del Team Nash de Italia (Glauco Grana, Robi y Stefano Zanellato). Cada vez que se produce un encuentro de este tipo evidentemente el tema principal de conversación es el de la pesca. En una de las conversaciones salio a luz mi interés por la pesca del amur blanco, como el ejemplar de 9 kilos que de pesque en Hungria en el año 2000. Esta experiencia fue única, en mi mente quedo gravado el recuerdo de un combate excepcional y muy diferente al de la carpa, desde entonces estoy esperando la oportunidad de poder volver a pescar esta especie tan interesante.

Resulto ser que Stefano también es un amante y un especialista de la pesca del amur. En sus 15 años de pescador, de los cuales lleva diez años practicando el carpfishing, ha pescado muchas carpas y amures grandes. Entre sus record personales cuenta con muchos amures de 14 a 17kg, el más grande 19.5kg, cosa nada fácil teniendo en cuenta la dificultad que tiene el pescar esta especie. Durante nuestra convivencia en Mequinenza entablamos una buena amistad, esto suele ocurrir rápidamente cuando a dos personas les une una pasión. Stefano me invito a visitarlo en Italia para llevarme a pescar amures, aconsejándome que los mejores meses para la pesca del amur suelen ser el de mayo y el de octubre. En mayo se me presento la oportunidad de coger unos días de vacaciones, así que me puse en contacto con Stefano para preguntarle si a el también le venia bien. Me contesto que en breve me llamaría de vuelta para confirmar las fechas exactas y que yo no me preocupara por nada, que el se encargaría de todo, bastaba con que yo me trajera ropa y un saco de dormir.

Recogida y preparación .

El día 26 de mayo por la tarde aterrice en el aeropuerto de Bergamo (Milán). No pude encontrar un aeropuerto más cercano a casa de Stefano, que vive en la comarca de Treviso. Así que además de tener que preparar toda la expedición, para recogerme y llevarme tuvo que conducir más de 500km. La misma noche estuvimos cargando el furgón con todo el material necesario para diez jornadas consecutivas de pesca. Entre material, comida, bebida, agua, 50 kilos de boilies y otros 200 kilos de maíz, podéis imaginaros como iba el furgón. Por la noche nos fuimos a cenar una pizza exquisita y después nos fuimos pronto a dormir, porque al día siguiente tocaba madrugar.

El lago de Gru ( 27 al 30 Mayo) Foto : Lago de Gru y capturas

A las siete de la mañana ya estábamos de camino a nuestro destino, el lago de Gru que se encuentra en la comarca de Portogruaro, aproximadamente a hora y media de distancia de casa de Stefano. El lago de Gru, es de tamaño medio con una profundidad media de unos 4 metros y las zonas mas profundas son de unos 6 metros. Tiene forma de media luna y prácticamente en su totalidad sus orillas están pobladas de árboles grandes que te dan sobra casi durante todo el día. Gracias a estos grandes árboles pudimos soportar bastante bien la ola de calor que azotaba Italia con temperaturas diurnas de +32ºC a la sombra. El lago de Gru tiene una población mixta de carpa y amur, pero lo que realmente lo hace interesante es que la media de los amures es bastante grande, existiendo algunos ejemplares importantes como por ejemplo el amur de 22 kilos capturado en el 2003. Stefano estuvo cebando previamente un puesto durante varias semanas, principalmente con maíz y con boilies caseros de algas. Las algas las había cogido del propio lago. Varios meses antes se puso a recolectar algas para posteriormente ponerlas a secar. Una vez que están completamente secas, se pueden triturar hasta convertirlas en harina.

A las 12h. el campamento estaba montado y lanzamos las cañas a unos 70 metros de la orilla. Me explico que era más frecuente pescar con bolies flotantes o levantados ligeramente del fondo, pero que en esta ocasión los íbamos a tentar con boilies sumergibles de algas de 20mm. Sobre las 16h. una de las alarmas dio algunos pitidos, nos acercamos rápidamente al trípode para observar la picada. El péndulo bajaba y subía muy lentamente, después se quedaba otra vez parado. Stefano me dijo que tuviera paciencia, que era la típica picada de un amur escarmentado. Cuando el péndulo volvió a moverse ligeramente, Stefano me hizo un gesto para que le diera un cachete. El amur venía clavado, pero apenas hacía resistencia. Una vez cerca de la orilla lucho un poco, pero conseguí ensalabrarlo con facilidad. El amur marco 8 kilos sobre la bascula, estaba muy delgado y con bastantes pústulas, sobre todo en la zona de las aletas. Francamente estaba bastante decepcionado con el combate, no era lo que me esperaba! Dos horas después Stefano tuvo una picada, el amur se dejo traer a la orilla con cierta facilidad, pero cuando se encontró a veinte metros de la orilla y vió la luz, comenzó una bonita lucha que duro varios minutos. Durante estos minutos el amur no paró de realizar fugas violentas y no se dejaba acercar a la orilla, cuando se veía cerca de nosotros comenzaba a dar vueltas sobre si mismo, dándose a la fuga pegando un fuerte coletazo en la superficie del agua. Cuando se encontraba algo más agotado, venia tranquilamente de cara a nosotros pero de repente comenzó a mover bruscamente la cabeza de un lado a otro para intentar desprenderse del anzuelo. Finalmente Stefano lo ensalabró, era un precioso ejemplar de color plateado de 10.5kg. Me explico que había presenciado la clásica lucha con un amur, fugas violentas y cabezazos bruscos. También me advirtió de que una vez introducido el amur en la sacadera, debía cerrarla de inmediato para evitar que se salga de un salto. Para ello llevábamos un salabre especial que en la parte delantera lleva una pestaña metálica. Presionando sobre la misma, el salabre se pliega como una sombrilla en sentido inverso quedando atrapado el pez dentro de la malla. Después de lo visto, evidentemente la poca fuerza del primer amur no era debida a su peso, sino al mal estado de salud del mismo.

Poco antes de anochecer tuve otra picada clásica de amur, en cambio cuando procedía a cobrar línea notaba más peso, y esta vez no se dejaba acercar a la orilla con tanta facilidad. No es que realizara fugas, pero nadaba de izquierda a derecha manteniendo la distancia y la línea bajo presión. Ya cerca de la orilla se confirmaron mis sospechas, en el fondo y a través del agua se podía adivinar una gran sombra alargada. De repente se produjo un enorme remolino, la caña se curvo y la línea comenzó a salir a gran velocidad del carrete. Los arranques son tan rápidos y bruscos, que si el freno esta demasiado cerrado de no partir o desclavarse, te arrancaría la caña de la mano. Al menos realizo diez fugas y siempre de la misma forma. Primero te saca 30-40 metros para después dejarse acercar a la orilla, cuando vuelve a encontrarse cerca de la misma otra vez se da violentamente a la fuga. Finalmente ya parecía agotado y se dejaba acercar mansamente, cuando Stefano le coloco la sacadera delante de repente se puso como loco a menear la cabeza de un lado a otro y finalmente se desclavo! Se me había escapado a medio metro de la sacadera!, pienso que no es necesario que os diga como se me quedo el cuerpo. Según Stefano perfectamente podía tratarse de un ejemplar de unos 14 kilos. Había pagado bien la novatada, por trabajar el amur como si se tratase de una carpa. No debería haber alargado tanto la lucha, cuando ya venía de cara agotado debería haberlo forzado más para intentar evitar que diera cabezazos. La noche transcurrió tranquila, hasta que una de las alarmas de Stefano comenzó a sonar. Clavo el pez y después de una bonita lucha se disponía a introducirlo en la sacadera que yo estaba aguantando. El amur ya estaba dentro de la sacadera cuando de repente se puso a dar coletazos, pegó un salto, salio disparado de la sacadera y se desclavó. Era un ejemplar de buen tamaño +/- 12 kilos, esta vez me supo doblemente mal su fuga, una por mi torpeza de no haber cerrado la sacadera y dos, porque el pez no era mió. Stefano no se lo tomó a mal y me dijo que a todos los carpistas les pasaba lo mismo, hasta que se acostumbran al comportamiento del amur, aún así y haciendo las cosas bien es frecuente perder peces. Los restantes días transcurrieron de maravilla, todos los días pescábamos una media de 5 amures de 6kg a 11.5kg. El segundo día conseguí batir mi record personal, con un precioso ejemplar plateado de 10.5kg. El comportamiento de las carpas fue muy curioso, no tuvimos ninguna picada durante el día y por la noche solo estaban activas durante un breve espacio de horas, siendo todas las capturas de un tamaño medio, con la excepción dos ejemplares poco combativos de 10.5kg y 11kg.

 

El lago de Rovereto (30 Mayo al 02 Junio) Foto: Lago de Rovereto y capturas.

El norte de Italia es muy verde, bastante parecido al norte de España. Hay muchos canales, pequeños embalses y graveras. Cerca de la localidad de Rovereto que esta a 60km de Venecia, acababan de abrir al público una gravera que había estado cerrada al público más de 30 años. A través de un amigo, Stefano había conseguido el permiso para poder pescar allí. El no había estado allí antes y tampoco tenía información sobre el lugar. No obstante a modo de aventura, decidimos ir a probar suerte. Un lugar de estas características puede albergar grandes ejemplares y esta gravera prometía mucho.

La gravera estaba en dirección a Venecia, a 250km de donde nos encontrábamos. Pasamos por encima de varios ríos y canales famosos por sus gigantescos amures, pero tuvimos que contentarnos con mirarlos puesto que del 15 de mayo al 15 de junio están vedados por ser época de freza. También tuve la oportunidad de ver el río Po en uno de sus tramos más anchos, es increíble! Sus dimensiones son impresionantes, si los comparamos, el Ebro parece un riachuelo a su lado. El Pó es el río más grande de Italia y es mundialmente conocido por sus enormes siluros. A pesar de su tamaño o quizás debido a la dificultad por su tamaño, no es frecuente pescar en el carpas por encima de los 20 kilos, en cambio abundan las carpas entre los 10 y 15 kilos.

A pesar de llevar un mapa con la ruta, nos costo mucho de encontrar la gravera. Alrededor todo es una inmensa llanura, que principalmente esta sembrada con maíz. Tiene forma de L y sus aguas son cristalinas con un liguero tono verdoso, sus orillas están casi por completo cerradas por el carrizo. Vista desde la furgoneta con el aire acondicionado era preciosa. En cambio cuando bajamos de la misma, casi nos da un infarto, sin problema hacían 35ºC a la sombra! Que baño me iba a echar! Tardamos casi dos horas en decidirnos por un puesto de pesca. El problema fue, que tuvimos que sondear manualmente toda la gravera debido a que la navegación estaba prohibida. Resulto que los dos únicos árboles que daban buena sombra estaban en la zona con más obstáculos y con menos profundidad. Así que como buenos carpistas, prescindimos de la comodidad y optamos por pescar desde la zona buena, a pleno sol. El cebado lo realizamos a base de boilies caseros de harina de maíz, sin aditivos. En aguas prácticamente vírgenes es importante comenzar a pescar con boilies que sean lo más naturales que sea posible, para que los peces los acepten con mayor facilidad. El resto del cebado, unos 15 kilos de maíz, lo hice a nado. Aquel fue mi primer e ultimo baño refrescante, porque nada mas salir del agua el propietario del terreno me llamo la atención, porque por lo visto estaba prohibido bañarse. El calor al sol era bastante insoportable y estábamos como locos esperando el anochecer para que finalmente refrescara. Finalmente a las 21 horas comenzó a anochecer, y según anochecía comenzó la pesadilla. Miles de mosquitos se abalanzaron sobre nosotros. Montamos la tienda todo lo rápido que pudimos, aún así en menos de media hora acabamos masacrados y llenos de sabañones. Para acabar con todos los mosquitos dentro de la tienda, literalmente tuvimos que hacer una fumigación, consecuencia de ello: tos perruna y ojos irritados. Cuando finalmente nos habíamos tranquilizado, nos dimos cuenta que el calor era insoportable dentro de la tienda, pero s ver quien era el guapo que se atrevía salir. Al día siguiente el vigilante nos explico la razón del calor persistente, era debido a que el suelo es de turba, la cual absorbe y retiene el calor. Por suerte la noche fue tranquila y solo tuvimos que salir dos veces a sacar dos carpas que no pasarían de los cinco kilos. Por la mañana comenzamos a tener picadas con regularidad, todo carpas pequeñas y en su gran mayoría royales. Los peces eran muy fuertes para su peso y al principio disfrutábamos de lo lindo en los combates, pero el no superar los 5 kilos era bastante frustrante. La desesperación le hace a uno ingenioso, así que aprovechando la furgoneta y unas telas nos construimos un toldo bajo el cual se podía soportar medianamente el calor. Aún así entre capturas, cebados, lances, etc….era una autentica pesadilla permanecer allí, así que salvo que el tamaño de los peces aumentara considerablemente acortaríamos nuestra estancia.

La segunda noche fue mucho bastante más interesante, el periodo entre picada y picada era mayor, en cambio el tamaño de las capturas iba en aumento. Aquella noche acabo con un balance positivo de media docena de carpas entre los 4 y los 8 kilos. Teníamos plena confianza en el factor de desgaste, esto significa que poco a poco y con paciencia, acabaríamos con la talla pequeña y mediana para poder acceder a la grande.

El día fue bastante tranquilo y el número de picadas era cada vez menor, mientras que la talla se mantenía. A punto de anochecer una de las alarmas comenzó a sonar y la línea salío a gran velocidad del carrete. Clave rápidamente y comencé a trabajar el pez, después de una fuerte carrera inicial, se dejaba traer a la orilla con cierta facilidad. Parecía ser el primer amur de este embalse, pero para estar seguros de ello debía acercarlo a la orilla. No tarde mucho en acercarlo a la orilla, donde pude comprobar que ciertamente se trataba un amur de tamaño medio. Me dio una muy buena lucha y antes de poder sacarlo del agua, me resbalé y me pequé un buen chapuzón. Era un bellísimo ejemplar de tono dorado con un peso de 10.3 kilos. Media hora después comenzó a pitar la alarma de Stefano, agarro la caña y clavo el pez. El pez estaba estirando más fuerte de lo normal y se iba al centro del lago, no permitiéndole a Stefano recobrar línea. Le costo bastante sacarlo y por esta razón ambos pensábamos que se trataba de un ejemplar por encima de los 12 kilos. Una vez que sacamos la carpa fuera del agua, nos quedamos bastante sorprendidos puesto que con sus 9.5 kilos era bastante más pequeña de lo que esperábamos. Era una bonita carpa royal de tono oscuro, su belleza y su coraje compensaron su falta de talla. La noche había comenzado muy bien, quizás era nuestra oportunidad de pescar un ejemplar grande. Nos acostamos a las 23 horas y a las 7 de la mañana nos despertó un sol sofocante. Contra toda regla, no habíamos tenido ninguna picada en toda la noche. Por experiencia, era muy mala señal, así que mientras desayunábamos decidimos abandonar el campamento, para probar suerte en una de las grandes graveras de Treviso.

 

El lago de Treviso (02 al 05 Junio) Foto: Lago de Treviso.

 

Para poder acceder al lago, primeramente tuvimos que entrar a una propiedad privada a través de una cancela vallada. La propiedad era muy boscosa, así que estuvimos conduciendo casi 5 minutos por un camino forestal, cuando de repente el camino de tierra comenzó a bajar muy pronunciadamente, hasta que ante nosotros apareció algo así como un atolón de agua dulce. Era algo impresionante, un gran agujero lleno de aguas cristalinas en las cuales podías ver perfectamente el fondo a 6 metros, rodeada de un bosque frondoso. Este embalse (gravera) de más de 40 años de antigüedad, se caracteriza por una pesca dificultosa, debido a la fuerte presión de pesca y a la limpieza de sus aguas que propician el recelo de los peces.

Esta vez íbamos a realizar una pesca muy diferente que en las jornadas anteriores, porque debido al fondo de algas estábamos obligados a sacar los peces desde barca.

Llegamos a nuestro destino poco antes de medio día y lo primero que hicimos fue cebar con maíz y boilies de maíz en diversos puestos donde el fondo estaba limpio y sin algas.

A las 11 de la noche, una de las alarmas de Stefano sonó dos o tres veces y paró de sonar. Diez minutos después volvió a sonar, apenas salía hilo del carrete y el péndulo se movía mínimamente. Stefano dio un tirón brusco y clavo el pez. Acto seguido salimos hacia afuera con la barca, hasta colocarnos prácticamente encima del pez. Stefano estaba estirando fuertemente hacia arriba, de tal forma que la caña estaba completamente doblada, pero nada se movía. Le pregunte a Stefano lo que sucedía y me dijo que habíamos enganchado un obstáculo, pero que estaba muy extrañado puesto que esta zona siempre había estado limpia. Stefano continuó tirando hacia arriba y yo dando círculos con la barca para intentar desclavarnos, cuando de repente el pez comenzó a tirar y a arrastrar lentamente la barca. Los dos estábamos alucinando, quizás se trataba de un siluro de tamaño mediano. Al cabo de cinco minutos Stefano consiguió levantarlo del fondo y bombearlo poco a poco a superficie. Poco después nos encontrábamos introduciendo en la sacadera una enorme carpa común que posteriormente pesó 19.5kg. Lo que en un principio nos había parecido un obstáculo, no era más que una carpa grande, que se había puesto transversalmente en el fondo entre el cieno y las algas.

Stefano estaba alucinando porque el record del embalse estaba en 21kg, una bonita carpa royal que el mismo había pescado hace 2 años. Aquella carpa royal había aparecido muerta el invierno pasado, posiblemente de vieja. No había constancia de más ejemplares de tamaño, a excepción de una carpa común de 15kg que fue pescada el verano anterior. Stefano estaba muy feliz, nuevo record personal de común en un par de horas, y encima en uno de sus lagos preferidos, muy cercano a su casa. Durante los tres días restantes, pescamos más de 30 amures, casi todos entre los 8 y los 11 kilos. Todos ellos fueron muy fuertes y combativos, así que tuve la gran suerte de poder disfrutar en multitud de ocasiones la maravillosa sensación que te da un amur cada vez que da un impresionante coletazo para darse a la fuga. También pescamos bastantes carpas, la más grande de unos 10 kilos y varios Kois medianos de diferentes colores. Todos los peces eran muy fuertes y muy combativos para el tamaño que tenían. El mayor placer era pescarlos durante el día, sobre todo trabajarlos desde la barca. Sus aguas cristalinas, te permitían ver perfectamente todos los detalles del combate. Es una sensación bella ver cuando el pez sube hacia arriba de las profundidades, cuando se da a la fuga o cuando gira sobre si mismo para deshacerse del anzuelo. Aunque estábamos cansados y teníamos que madrugar, finalmente decidimos pescar la última noche. La decisión fue acertada, porque sobre la una de la madrugada tuve una picada en una de mis cañas. Salimos con la barca y nos situamos encima del pez. Comencé a tirar hacia arriba pero no quería ceder, así que le pregunte a Stefano si en esta zona había algún obstáculo. Me confirmo que no, así que comencé a tirar con fuerza, hasta que de repente cedió. Mi sospecha, era justificada. Se trataba de otra carpa grande cruzada en el fondo, todas las medianas que habíamos pescado no se comportaban así, sino que se daban a la fuga. Me dio una lucha fabulosa, con mucho tira y afloja, e incluso se volvió a cruzar una segunda vez en el fondo. Al cabo de un buen rato finalmente conseguí subirla a flote. Era una carpa común, bastante corta, muy gorda y cargada de huevas, una autentica pelota. Fue increíble, acabamos la sesión en este lago de la misma manera con la que habíamos comenzado, con una gran carpa común.

Agradecerle desde aquí a Stefano, su hospitabilídad, su amistad y felicitarle por su saber hacer como pescador. Mile gracie.

CUADRO CON PRESENTACIÓN DE BAJO

El amur por naturaleza es muy desconfiado a la hora de tomar el cebo, y más todavía cuando hay presión de pesca. Por esta razón, para pescarla es frecuente utilizar un sistema corredizo, para que en primera instancia no advierta el plomo. El sistema corredizo utilizado en Italia es un poco diferente al que utilizamos en España, se compone de: bajo, emerillón, bolita de goma, sistema de clip, plomo y antienredos, se deja un espacio libre de unos 20cm y a continuación se pone como freno una pequeña bola de plomo.

 

 

 

En aguas limpias es frecuente pescar con bolies flotantes muy pequeños. Se consideran especialmente efectivos los bolies de maíz de 10mm, que no solo imitan el sabor, sino también el tamaño y el color.

 

 

 

 

 

 

 

 

Podrás encontrar más información en el Federpesca Nº111 de enero 2006