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Pesca entre obstaculos

 

Muchos pescadores de carpa llegan a un embalse y se colocan en cualquier lugar de la orilla, buscando sobre todo la comodidad y la cercanía del coche, sin esforzarse demasiado y lanzando las cañas a cualquier punto del embalse. No vamos a decir que sea imposible pescar algo en estas condiciones, pero estamos seguros de que es más factible encontrar las carpas en otros lugares. Si dedicamos tiempo a buscarlas, finalmente nuestros esfuerzos se verán recompensados. El inconveniente reside en que posiblemente las mejores zonas de pesca son aquellas en las que los obstáculos abundan por doquier. No os preocupéis, porque vamos a tratar en este artículo sobre como pescar en presencia de obstáculos.

 

NO SEAMOS COMODOS

Los pesquiles más cómodos son buenos puestos de pesca para los pescadores, pero no para las carpas. Tenemos que pensar como ellas, no con la mentalidad del pescador cómodo que busca esforzarse lo mínimo. A estos pesquiles cómodos llega todo el mundo y todos pescan. La carpa opta finalmente por huir de estos lugares y busca entornos que le den mayor seguridad. Lugares con fondos llenos de piedras grandes, con recovecos entre ellas; troncos sumergidos, bien solitarios o formando grupo; zonas de algas con tallos largos que cubren una buena parte de terreno; todos estos biotipos son frecuentados por la carpa, que ven en ellos una buena “zona de estar” y que frecuentemente también presentan abundancia de comida. Así pues, es importante localizar en el embalse este tipo de entornos.

A MIRAR

Lo primero que podemos hacer es ver el agua con unas gafas polarizadas, de las que podemos encontrar en cualquier tienda de pesca. Si nuestros ojos precisan de graduación podemos recurrir a nuestra óptica de confianza y encargarlas, para que nos las proporcionen a medida. Caminaremos por la orilla buscando los puntos más altos, porque cuanto mayor es el ángulo de visión respecto a la superficie del agua, mejor funcionan las gafas. Podremos ver el fondo si no es demasiado profundo, arbustos sumergidos, algas o piedras. Así tendremos la primera idea de lo que se esconde bajo el agua. Una vez determinada la zona que nos parece interesante, podemos sondear con una caña, como hemos explicado en un artículo anterior. Si tenemos barca y sonda, no hay que escatimar tiempo hasta que tengamos un plano del pesquil, con las profundidades marcadas y la posición y tipo de obstáculos. Seguro que encontramos huecos entre los árboles, pequeños claros entre el bosque de algas o zonas planas entre desniveles del fondo. Hay muchos sitios que pueden ser interesantes y donde sin duda la carpa encontrará nuestros cebos. Aunque no tengamos sonda, podemos salir con la barca y recurrir a un accesorio que nos proporcionará mucho “tacto” sobre la configuración del fondo. Se trata de una madeja grande con cordel, a cuyo cabo atamos un plomo. La madeja debe ser grande porque así es más fácil recoger y soltar el cordel, al que seria conveniente que le hiciéramos unos nudos cada metro. Así podremos controlar mucho mejor la profundidad. El plomo debe ser pesado, para que al tocar el fondo el contacto sea muy directo y notemos fácilmente si tenemos cieno, piedra, grava, etc. Podemos también mover el plomo arrastrándolo, así irá golpeando con todo lo que encuentre y notaremos las ramas de arbustos, las piedras y cualquier obstáculo. Si el plomo presenta algunos orificios o le colocamos algunos enganches, cuando lo icemos tendrá incrustado material del fondo, y veremos de que tipo es. Por último, otro método que podemos emplear siempre que el agua esté clara es ir a ver con nuestros propios ojos cómo está el fondo. Nos equipamos con las gafas de bucear, las aletas, etc. y a ver qué vemos!. Cuando encontremos una zona que nos guste, la marcaremos con el siguiente montaje: un hilo de nylon común y corriente, a cuyo extremo inferior sujetamos un plomo y arriba un flotador corredizo, que frenaremos con un plomito tipo perdigón. Llevamos el pomo en el bolsillo y que el flotador nos siga detrás mientras nadamos. Cuando queramos, soltamos el plomo y regulamos la altura del plomo perdigón para que el flotador quede en superficie. Ya podemos salir a la orilla y cebar con exactitud, así como reemplazar posteriormente el flotador por una boya señal.

PESCA CERCANA

Una vez tenemos claro donde hay que colocar los cebos, viene la hora de decidirse. Podemos hacer un buen lance, si creemos que tenemos posibilidades de llegar al pesquil con exactitud, o podemos ir con barca a colocar los montajes, obligado si la zona libre de obstáculos es tan pequeña que si lanzamos nos arriesgamos a que el plomo acabe donde no debe. Ahora bien, estén como estén situados los enganches, la disposición del trípode y de las cañas será la misma: lo más alto posible. Levantaremos el trípode al máximo, las punteras de las cañas lo más alto posible. Además, no tenemos porqué pescar en la orilla. Si detrás de nosotros el terreno se levanta, podemos retrasar la posición del trípode hasta que ganemos mayor altura. Con ello conseguiremos que la línea vaya lo más elevada posible. Tensaremos lo máximo hasta el plomo y con un poco de suerte, la línea pasará por encima de los obstáculos que hay entre la orilla y el pesquil. Si no podemos tensar lo suficiente sin riesgo de que desplacemos el plomo, utilizaremos un plomo de 150 gr.

PESCA A MEDIA DISTANCIA

Esta táctica nos puede venir bien si no pescamos demasiado lejos y los enganches no son excesivamente elevados. Si no es así y hemos colocado los cebos más alejados, el hilo, por muy tensado que esté, hará banana y acabará apoyándose por encima de los arbustos sumergidos o cualquier enganche que tengamos entre el pesquil y la orilla. Si tenemos una picada y el pez huye aguas adentro en línea recta, el hilo se levantará poco a poco. Tras 10 segundos de lucha estaremos ya seguros de que la línea ya se ha levantado y no se ha enganchado, pues éste es el tiempo que le suele costar al hilo tensarse. El problema lo tendremos si el pez se va hacia los laterales, porque entonces la línea si que se meterá entre los obstáculos. La solución es levantar la línea mediante el uso de flotadores. Es muy sencillo: como sabemos la profundidad donde estamos pescando, se trata de que la línea suba en diagonal hasta la superficie y desde ella vaya hasta las cañas. En el esquema que adjuntamos veréis claramente el objetivo de este montaje. Si tenemos una profundidad de 6m., por ejemplo, hacemos un nudo-stop en la línea, a 10m. del plomo, utilizando el nudo típico de la pesca a la inglesa. Podemos hacerlo con trenzado o con Fox Marker. Este nudo servirá para detener el ascenso de un flotador de tipo corredizo, que será el encargado de mantener la línea en superficie. Hay muchos flotadores en el comercio, que pueden servirnos para este cometido, pero nosotros preferimos construirlos nosotros mismos. Para ello recurrimos a pelotas de ping-pong. En la secuencia fotográfica veis cómo lo hacemos: calentamos un emerillon y lo insertamos en la bola. A continuación lo pegamos con cola blanca. Si utilizamos cualquier otro tipo de pegamento, se comerá el material de la bola de ping-pong. El montaje será el siguiente: nudo-stop, perla pequeña para hacer tope con el nudo, perla con mosquetón, al que sujetamos la bola de ping-pong, y finalmente el resto del montaje. Al ser la bola de poco tamaño, podemos lanzar normalmente la caña. En el aire la pelota ya irá retrasándose hasta llegar al nudo tope y cuando el plomo toque fondo la bola se situará en superficie. Un método fácil para contar los metros desde el plomo hasta el nudo tope, es colocando la caña en el trípode, el carrete con el baitrunner accionado. Sacamos hilo caminando por la orilla y dejamos el plomo en un punto alejado. Contamos los pasos (1m. cada paso) hacia la caña y cuando lleguemos a la distancia que nos interesa hacemos el nudo-stop. Recogemos línea yendo con la caña hasta donde esta el plomo (para no arrastrarlo por el suelo) y a lanzar… el nudo tope pasará perfectamente por las anillas y no molestará en absoluto el lanzado.

PESCA LEJANA

Si pescamos bastante lejos puede que la bola de ping-pong permanezca siempre sumergida y no la veamos en superficie, porque no pueda con el peso del hilo sumergido. También puede ocurrirnos esto en situaciones de mucho viento. En estos casos la pelota se está quedando pequeña para su cometido. La solución es colocar otro elemento que flote mas: una pelota más grande, una botella vacía de plástico a la que anudaremos un emerillon o un truco que utilizan muchos pescadores en la playa: hinchar un globo y atarle un emerillon con hilo muy fino, para que se rompa cuando tire la carpa y la línea quede libre. Así podemos pescar lo lejos que queramos y por mucho viento que haga siempre tendremos la línea tensa y el montaje en su sitio. Es evidente que en con estos “flotadores” no podremos lanzar la caña, sino que tendremos que ir con la barca a depositar el cebo.

LA CLAVADA

Supongo que tendréis claro que hay que ser muy rápidos cuando tiene lugar una picada, porque si le dais libertad de movimiento a la carpa, se refugiará entre los obstáculos. Aunque aquí en España la pesca nocturna no está permitida, en muchos lugares de Europa si que se puede practicar y es muy común, en embalses con frecuentes enganches, ver los pescadores durmiendo en las tumbonas, al lado de las cañas. Cuando tengamos una picada hay que actuar rápidamente y clavar al pez. Pero ahora viene la tarea mas dura, hay que levantar la caña al máximo y tirar del pez para conseguir que se levante del fondo. Si hace falta, si la orilla tiene un desnivel pronunciado, nos iremos hacia atrás para luchar desde un punto más elevado. Para acercar el pez a nosotros sin que se refugie en los obstáculos del fondo hay que conseguir que la lucha se realice en superficie. Ahora nos vendrán muy bien nuestros conocimientos sobre la disposición de los enganches, porque la carpa se encaminará hacia ellos y nosotros deberemos impedírselo. Por ultimo, hemos dejado el detalle de que siempre podemos recurrir a la barca para luchar con el pez. Muchas veces será el único medio de acabar con éxito la lucha.

CONFIGURACIONES DE LOS OBSTACULOS

Nosotros hemos pescado en embalses con obstáculos muy diversos y dispuestos de manera muy diferente. Damos unos ejemplos prácticos:

 

  • Cuando nos encontramos con una franja de arbustos paralela a la orilla tenemos la posibilidad de pescar detrás (A) y antes (B) de dicha franja. Dependerá de la época del año obtendremos mejores resultados en uno u otro sitio. Pescando antes de la franja estaremos lanzando muy cerca de la orilla. La lucha será fuerte porque tendremos que impedir que el pez huya hacia los enganches, y correremos con un riesgo notable: que la tensión que apliquemos a la línea, con el freno bastante apretado, provoque el desclavado del pez. Si pescamos después de la franja, hay que hacerlo realmente lejos, para evitar las picadas “de vuelta” y que el pez se refugie en los obstáculos. Además, cuanto más lejos, mejor podremos levantar la línea y con ello la carpa. Convendría clavar y dejar que el pez se aleje sacándonos hilo, mientras que nos metemos en la barca y vamos a por él. Esto nos lo podemos permitir, evidentemente, siempre que no haya más enganches detrás….

  • Si pescamos tomando como referencia un árbol solitario, debemos hacerlo delante, entre él y nosotros (A). Hay que frenar el baitrunner y estar con una mano prácticamente encima de la caña. Cuando tiene lugar la picada hay que frenar la carpa para que huya lateralmente y nunca hacia el árbol.
  • Para pescar en un claro entre un bosque de algas hacen falta mas conocimientos técnicos, que explicaremos en un futuro artículo, pero tácticamente es una buena opción el uso del flotador y un plomo de peso elevado. Si la línea se metiera entre las algas y el pez se mueve lateralmente, vamos a acumular el peso de muchos tallos de alga que impedirán que podamos recoger línea. No tendremos otra solución que ir con la barca para recuperar hilo desenredando las plantas.
  • Cuando queremos pescar lejos, en la otra orilla, que está plagada de árboles semisumergidos, tenemos una solución bastante sofisticada que guarda cierto paralelismo con el método de pesca de siluros con boya. Vamos con la barca y atamos una línea fuerte a un árbol de la orilla contraria (línea A), de una longitud igual a la distancia que queremos pescar de ese obstáculo. En el extremo colocamos un flotador fijo, de pequeño tamaño y un emerillon. Dejamos caer el cebo en el lugar deseado y cuando toca fondo atamos la línea principal al emerillon de la línea A. Para ello nos valemos de un hilo fino, que rompa con los primeros tirones de la carpa. En el esquema adjunto veréis el funcionamiento. La carpa notará la resistencia en la dirección del árbol, así que lo más probable es que huya hacia donde nosotros estamos, alejándose del obstáculo. Para volver a colocar el cebo solo tenemos que buscar el flotador y atar otra vez la línea.
  • Si la pesca es a mucha distancia y hay bastantes obstáculos sumergidos hasta llegar a la orilla, tenemos la posibilidad de sacar los cebos con la barca e ir colocando flotadores intermedios. En este caso los pondremos de manera fija con enganches de los que se utilizan en la pesca a la inglesa, para colocar flotadores fijos. Cuando luchemos la captura (evidentemente desde barca) ya los iremos quitando.

SACAR LOS CEBOS CON BARCA

Para llevar el cebo con la barca tenemos dos posibilidades, que dependen en gran medida de si estamos pescando en solitario o con algún compañero.

 

  • Con compañero. En este caso, podemos llevar el cebo con la barca mientras nuestro compañero sujeta la caña desde la orilla. Pueden haber formas diferentes de hacerlo, pues cada pescador desarrolla sus métodos de trabajo propios. Os vamos a contar como lo hacemos nosotros y que nos da buenos resultados. Daniel se queda en la orilla levantando la caña y acciona el baitrunner, con el freno a la mínima resistencia, para que la línea salga sin esfuerzo. Yo subo en la barca. Previamente me he puesto una riñonera de plástico, dentro de la cual coloco tanto el cebo como el plomo. De este modo puedo maniobrar con los remos de la barca o con el motor sin verme estorbado por el hilo y sin temor a perder el montaje por el camino. A continuación me aleja de la orilla intentando llevar una velocidad constante, sin sacudidas, y lo más directamente posible al pesquil. Cuando llego, siempre me alejo un poco más. Ahora, tras avisarnos, Daniel frena la bobina y yo levanto la línea para separarla del agua, donde seguro que se ha posado durante la travesía. Con esta tensión es normal que la barca se acerque hacia la orilla…menos mal que hemos sido previsores y me he alejado más allá del pesquil. Cuando la barca está bien colocada, vuelvo a avisar a Daniel. Como los avisos los hemos establecido de antemano, Daniel tiene claro cual es el siguiente paso y deja otra vez libre el hilo. Poco a poco bajo el montaje hasta el fondo y se que he llegado a él cuando dejo de notar el peso del plomo. En este momento suelo tensar un poco para ver la dirección que ha tomado la línea hasta el fondo y hacerme una idea de donde estará el cebo, imprescindible si quiero cebar con exactitud. Solo me queda dar un aviso mas a mi compañero y soltarle el hilo, que él se apresurará a recoger. Ahora me tomo las cosas con tranquilidad y vuelvo paseándome hasta la orilla, ¡¡¡para que voy a apresurarme si Daniel seguro que ya me ha colocado la caña en el trípode, ha tensado la línea y ha colocado los balancines!!!
  • En solitario. podemos embarcarnos con caña y todo, soltar el cebo en el lugar deseado y volver con el pick-up abierto hasta la orilla, dejando deslizar el hilo entre los dedos. Al llegar a la orilla tensamos y caña al trípode.

EUROSWINGERS

Pescando con los métodos que describimos en este artículo, viene muy bien contar con unos balancines para tensar la línea, como los euro swingers de Fox, que tienen un mecanismo de tensado variable por muelle, que actúa sobre la línea y nos permite una excelente señalización de picadas incluso en pesca a gran distancia.

CAMBIAR EL BAJO

Pescando con obstáculos fácilmente iremos clavando nuestro anzuelo por aquí y por allá. Muchas veces conseguiremos recuperar todo el montaje, pero si inspeccionamos la punta del anzuelo veremos que ha perdido filo. Cambiemos el bajo y no arriesguemos con anzuelos en mal estado porque nos quedaremos sin capturas.

ROCES EN LA LINEA

Debido al roce continuo por los obstáculos la línea se va deteriorando. Revisémosla periódicamente entre lance y lance y no dudemos en desechar los metros necesarios. Nos jugamos llevar a buen fin la lucha con una captura, que además tiene más mérito por pescarla en las condiciones tan difíciles de obstáculos que tenemos.

SENSIBILIDAD

En la pesca con obstáculos, sensibilidad y nada más que sensibilidad. Hay que regular las alarmas para que nos informen del más mínimo movimiento de la línea.

 

 

 

Podrás encontrar más información en el Federpesca Nº72 de octubre 2002