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Sondear con caña

 

 

El sumum en el análisis de un embalse es tener a nuestra disposición una barca equipada con una sonda que nos permita ver el tipo de fondo y con motor a gasolina o eléctrico. Pero este equipo no está al alcance de todos los bolsillos, sin contar que muchas veces nos encontraremos pescando en embalses donde esté restringida la navegación.

 

SONDEANDO LA PROFUNDIDAD

El método más habitual para estudiar el pesquil, la configuración del fondo y la profundidad es una simple caña de pescar, equipada como os vamos a describir a continuación. La caña puede ser una lanzadora de cualquier tipo, enchufable de dos tramos o telescópica. Nosotros llevamos esta última por ser más fácil de transportar. Irá equipada un carrete con al menos 100 m. de hilo. Todo depende de lo lejano que queramos pescar. En cuanto a la elección del hilo, es preferible el trenzado. ¿Por qué? Muy sencillo, al carecer de elasticidad, nos va a proporcionar muchas más sensaciones que si utilizáramos nylon, lo cual nos dará mas información del fondo del embalse. La facultad de analizar la profundidad viene dada por las características del montaje que vamos a utilizar. Cogemos un plomo de tipo colgante, de los que tienen en su extremo un asa o un emerillón y con un peso de 60 a 120 gr.. Por esta sujeción pasaremos una anilla de plástico de las que podemos encontrar en el comercio para este uso. Por ejemplo los run rings&beads de Fox. De este modo irá sujeto el plomo a la línea principal, que pasará por el medio de la anilla. Al ser ésta de gran diámetro con respecto al hilo, el deslizamiento libre está asegurado. Siguiendo con el montaje, a continuación colocamos la perla que hará de tope y luego ya anudamos el emerillon. Ahora necesitamos un flotador, cuya principal característica sea una gran flotabilidad, pues deberá subir hasta la superficie del agua incluso aunque el pesquil esté totalmente plagado de hierbas acuáticas. También conviene que tenga una forma aerodinámica, pues va a ser lanzado a bastantes metros de la orilla. En un momento os explicamos el funcionamiento de todo el sistema y lo entenderéis. Este flotador lo enganchamos al emerillon del final de la línea. Ahora ya podemos lanzar hacia la zona de pesca, mejor un poco más lejos de donde queremos sondear. Cuando notemos que el plomo ha tocado fondo, recogeremos hilo. Llegará un momento que notaremos directamente el peso del plomo. Eso quiere decir que la línea está tensada hasta el plomo y el flotador estará a su lado, en el fondo. Ahora aflojaremos el freno e iremos soltando hilo poco a poco, controlando los metros que vamos dejando salir de la bobina. Un buen truco es poner una marca en la caña, a medio metro del carrete. Sacamos la línea con la mano, estirando de ella hasta la marca. Cada dos estirones habremos sacado 1 metro de hilo. También podemos accionar el baitrunner, si nuestro carrete está provisto de él, y sacar el hilo de esta manera. ¿Qué sucederá en el fondo? El flotador, al estar suelto el hilo, empezará a subir hacia la superficie. Aquí estriba la importancia de utilizar las anillas que comentábamos anteriormente para sujetar el plomo. Aunque en el lance, al llegar el plomo al fondo se haya enganchado un poco con el flotador, el hilo se deslizará muy fácilmente, sin ninguna resistencia, a través de la anilla. Si por ejemplo hubiésemos pasado el hilo a través del emerillón del plomo, o a través de una perla con mosquetón, la línea no se hubiera deslizado con tanta facilidad.Para facilitar la subida del flotador, sujetaremos la caña con la punta dirigida hacia al agua, para que no haya ángulo de salida de la línea. Cada vez que soltemos hilo, esperemos un poco. Tenemos que notar como el hilo se deposita sobre el agua y rápidamente se sumerge. Esto indica que el flotador está tirando de él. Vayamos despacio, porque en cualquier momento aparecerá el flotador en la superficie y entonces tendremos que calcular el hilo que hemos sacado. Así sabremos la profundidad del pesquil, en la zona concreta donde está el flotador. Repetiremos este proceso tantas veces como sea necesario hasta mapear toda la zona de pesca. Podemos hacer un lance largo, calcular la profundidad, recoger y tensar de nuevo para calcular lo mismo en una posición más cercana. Conviene que hagamos un dibujo de la orilla donde vamos a pescar y vayamos marcando las diferentes profundidades del fondo, pero más interesante aun es que abarquemos con nuestra exploración las zonas adyacentes a izquierda y derecha. ¿Por qué? Si solo analizamos nuestro pesquil, no tendremos una visión global de la naturaleza del embalse. Al hacer una exploración más amplia, lo que nos parece un simple desnivel puede revelarse como el anciano lecho del río, o una pequeña pendiente como una gran alto fondo.

SONDEANDO EL FONDO DEL EMBALSE

Además de conocer la profundidad de la zona donde vamos a pescar, es muy importante también conocer la naturaleza del fondo. Tenemos que imaginarnos el fondo del embalse como un gran puzzle en el que cada pieza es de una naturaleza diferente. Así pues, podemos encontrarnos herbarios, pendientes de piedra o de grava, zonas de arena o acumulaciones de cieno. La carpa busca la comida natural allí donde ésta se encuentra y no todos los tipos de fondo presentan una proliferación óptima de alimento. Para reconocer el tipo de fondo que tenemos en nuestro pesquil, utilizaremos los mismos aparejos que hemos usado para medir la profundidad, salvo que prescindiremos del flotador. Un plomo de 100 ó 120 gr. al final de la línea será suficiente. Lanzamos la caña, como en el anterior caso más allá de la zona de pesca y rápidamente ponemos la mano en la bobina para reducir al máximo la banana que forma el hilo en el aire. Cuando el plomo toca el agua frenamos aún más la bobina y nos concentramos esperando el momento en que toque el fondo. Esta primera sensación ya nos aportará detalles. Si notamos un golpe más o menos “seco” el plomo ha caído en una zona de piedra o tierra. Si no percibimos el momento del golpe, es que el plomo ha caído en una zona blanda, como puede ser un herbario o cieno. Ahora tensamos la línea y nos colocamos con la caña horizontal y paralela a la orilla, postura que nos dará más sensibilidad a la hora que recogemos hilo y arrastramos el plomo por el fondo. En un fondo de piedras notaremos pequeños golpes intermitentes, mayores cuanto más grandes sean los obstáculos evidentemente, seguidos de una falta de resistencia cuando el plomo ha pasado la piedra y vuelve a caer al fondo. También puede el plomo circular entre los pedruscos y en algún momento quedarse bloqueado. En el cieno notaremos mayor resistencia al avance del plomo y las sensaciones serán menores porque estarán amortiguadas. Si el plomo se ha hundido mucho en el cieno en el momento del impacto, puede costarnos algo el moverlo, al enfrentarnos a la resistencia del suelo, y un plomo que cae a buena velocidad, creedme que puede hundirse bastante.

En un fondo con presencia de hierbas el plomo se bloqueará unos instantes y se liberará cuando tiremos fuerte con la caña. Si las hierbas son numerosas y densas, habrá que tirar fuerte con la caña y después notaremos peso en la línea, porque seguro que arrastraremos algún que otro tallo. Podemos notar que, de repente, el plomo sigue avanzando conforme nosotros recuperamos línea, pero que lo hace con mayor dificultad. En cambio, no notamos ningún obstáculo. El plomo viene con un movimiento fluido, pero más “duro”. Esto nos indica que estamos subiendo una cuesta. La confirmación la tendremos cuando de repente, vuelva a avanzar con la fluidez de antes. Pero atención, esta claro que una cuesta puede indicarnos el cauce del río, pero en los embalses españoles de la zona de levante puede indicarnos una bancada. En España tenemos embalses con topografías muy diferentes. Los hay con orillas que poco a poco van ganando profundidad, embalses que en su nacimiento han inundado praderas o laderas poco pronunciadas. Pero en gran parte de España los embalses han inundado valles con más pendiente, cuyas laderas habían sido objeto de explotación agrícola por parte de la gente del lugar. En estas zonas era práctica común crear bancales de piedra a lo largo de la ladera de la montaña, para conseguir algunos metros cuadrados de terreno plano donde plantar árboles y otros cultivos. En el caso de que demos con uno de ellos, puede ocurrirnos muy probablemente que la línea pase entre dos piedras de la parte superior del bancal y que el plomo se quede totalmente bloqueado. Este método además nos brinda la ocasión de poder comprobar con nuestras manos el material que compone el fondo. No tenemos más que inspeccionar el plomo y ver los restos que ha arrastrado consigo. Puede estar sucio de cieno, presentar algo de tierra o como hemos dicho antes, llevar colgado algún tallo de hierbas acuáticas.

AYUDA VISUAL

Muchas veces hemos recibido consultas por mail o a través de nuestra comunidad messenger sobre como conocer mejor el fondo. Además de explicar los métodos que hemos descrito en lo que llevamos de artículo, también hemos hecho unas cuantas recomendaciones. Es muy importante tener la máxima información cuando vayamos a estudiar una zona de pesca en la que queremos invertir nuestro tiempo (preparar un pesquil no se hace en dos días), nuestro dinero (los aparejos que se pierden valen lo suyo) y sobre todo la salud de las carpas que viven allí (carpa que se engancha en el fondo padece hasta que se suelta). Nosotros siempre decimos que una buena orientación es mirar hacia arriba. Si, si, porque en la mayoría de los casos, la ladera que está a nuestras espaldas después continua bajo el agua con una fisonomía parecida. Si vemos que detrás tenemos arbustos más o menos dispersos, o los restos de una plantación de vid, por ejemplo, con total seguridad bajo el agua nos espere lo mismo. Sería conveniente averiguar el método seguido para la construcción del embalse, concretamente si sus laderas han sido limpiadas antes de empezar el llenado de agua o si por el contrario, se realizó la inundación sin ningún reparo. En nuestro país tenemos de todo. Por ejemplo en Valencia podemos ver el embalse de Cortes de Pallás (por cierto, probablemente el mejor embalse para Black-bass), enclavado en una zona de bosque que continua debajo del agua) y el embalse de Buseo, cuyas orillas han sido completamente limpiadas de árboles y arbustos en el momento de su construcción. Como hablábamos en el artículo del número anterior de Federpesca, es interesante pasarnos por los bares de las localidades cercanas al embalse. En este caso el objetivo es conseguir alguna fotografía realizada antes de que se creara el embalse. Aunque sea una foto antigua y en blanco y negro, nos aportará muchos detalles que serán de gran ayuda y que podremos confirmar caña en ristre, en la orilla del agua. Otra labor que podemos hacer, pero hay que estar muy atento para aprovechar la oportunidad, es fotografiar el embalse en algún momento en el que el nivel del agua sea bajo. Lamentablemente, en España tenemos demasiadas ocasiones para hacer esto, porque siempre estamos vaciando los embalses para reparar las presas, por desgracia para los peces…

QUE HAY QUE BUSCAR CUANDO SONDEAMOS

Ah! Es la pregunta del mes!!! Vamos a dar algunas generalidades, pero sin compromiso, que luego las carpas no pican y nos hacen quedar mal…

Buscaremos la diferencia, es decir, en una zona extensa de material duro, buscaremos las zonas con algo de cieno y viceversa, en fondos cenagosos buscaremos las islas de terreno duro. ¿Por qué? Porque en estas islas se desarrollara un tipo de alimento (crustáceos, moluscos, larvas de insectos, etc.) que no está presente en el resto del embalse y las carpas irán expresamente allí a buscarlo. Las hierbas. En ellas es abundante la comida natural y las carpas no pueden estar lejos. El problema que tendremos en los herbarios es que no es fácil hacerlas picar, pero eso es un tema que ya abordaremos en otro artículo. El cauce antiguo del río. Cuando las carpas no se alimentan se mueven, y prefieren hacerlo por el lecho antiguo del río. Ya dijimos en un artículo anterior que podemos encontrarnos con diferentes tipos de carpas, en cuanto a su comportamiento territorial: carpas residentes en una zona concreta, carpas solitarias y carpas que se desplazan en bandadas por el embalse. Aunque desde luego, siempre depende de la época del año en que nos encontremos, es muy probable que éstas últimas se desplacen por el antiguo cauce del río. Los altos fondos. Ojo! No nos referimos a la parte más somera del embalse, sino a aquellas mesetas más o menos planas que resaltan sobre el fondo más profundo que las rodea. Puede ser una planicie de 4 m. de profundidad que destaca en medio de un sector de 6 m., por ejemplo. Estos lugares son frecuentados por las carpas por dos razones. La primera es que es una zona de estancia donde las carpas gustan de pasar el tiempo mientras no comen. La segunda razón es que al ser más elevado el suelo que los terrenos adyacentes, la luz llega mejor y puede haberse desarrollado cierta vegetación donde prolifere la vida acuática, ya sabemos, alimento para las carpas….

Y AHORA A SEÑALIZAR EL PUESTO

Llegados a este punto, ya tendremos claro donde vamos a colocar el cebo. Conviene que utilicemos una boya para señalizar exactamente el pesquil. Para ello dejamos la caña con el flotador en superficie, justo en la zona que nos interesa. Solo nos queda salir con la barca y colocar la boya señal, mejor unos metros más allá de donde está el flotador. Gracias a este método, podemos estar seguros durante toda la sesión de pesca que estaremos cebando y lanzando las cañas con exactitud. En el comercio podemos encontrar boyas señalizadoras de distintas marcas. Algunas, como el H-Block de Gardner, listas para emplearse, otras nos las tendremos que montar nosotros, con hilo y plomada. El H-Block es uno de nuestros preferidos y consiste en un flotador con forma de H a cuyo eje central está enrollado un cordel que, a su vez, en el otro extremo sujeta una lamina plomada. Cuando no se está utilizando, esta lámina se aprieta sobre el cordel y lo sujeta, con lo que no se desenhebra. Para colocarlo en el agua, nada más fácil: se suelta el plomo y se deja caer todo el conjunto en el agua. El plomo irá bajando hasta el fondo, haciendo dar vueltas al flotador en la superficie. Cuando toque fondo el flotador dejará de girar y se quedará en una posición muy estable. Sin embargo, a pesar de su facilidad de uso, el H-Block tiene un inconveniente: si una carpa que nos pique, se va en estampida y se cruza con el flotador, éste empezará a desenrollarse y al final quedará bastante alejado de su posición original. No tendremos más remedio que salir con la barca y volver a colocarlo, con la dificultad añadida de volver a situarlo en el mismo lugar. Nuestros compañeros de Madrid, Daniel Bravo y Samuel Foldessy, han desarrollado un flotador marcador con un sistema ingenioso que no presenta los inconvenientes del H-Block. El mecanismo es el contrario, es el plomo el que tiene forma de H y a él va enrollado el cordel. Lo único que hace falta es llegar al pesquil y, sujetando el flotador, dejar caer el plomo, que se irá desenrollando hasta tocar el fondo. El conjunto queda estable y a la altura correcta, si una carpa se cruza, la línea pasará por encima del flotador y seguirá su curso, sin desplazar el marcador.

En Europa, donde está más avanzada nuestra modalidad de pesca, hay más marcas presentes en los comercios, lo que redunda en una mayor cantidad de accesorios dirigidos expresamente a la pesca de la carpa. Podemos encontrar boyas señalizadoras con iluminación, incluso con una célula fotoeléctrica que detecta la luminosidad ambiental y enciende automáticamente la bombilla del flotador. Ya conocemos el fondo del embalse y ya hemos determinado donde vamos a lanzar. Solo nos queda armarnos de paciencia y esperar, que si la elección ha sido correcta no hay duda que las carpas acabarán por llegar.

SACAR INFORMACION DE LOS EMBALSES EN LOS FOROS

Un método muy valido para obtener información sobre embalses son los foros de Internet. Si visitáis el nuestro o el de Federpesca, veréis que muchos compañeros cuentan sus experiencias en los embalses donde suelen pescar e intercambian comentarios sobre destinos de pesca.

CAÑAS ESPECIALES PARA SONDEAR

Las principales marcas que suministran productos para el carpfishing han empezado a incluir en su catálogo cañas expresamente desarrolladas para sondear.

VARIOS FLOTADORES

Para prospectar un pesquil situado a 40 m. de la orilla no hace falta un flotador demasiado grande. Podemos utilizar un flotador pequeño y un plomo de 60 gr. En cambio, si queremos llegar hasta los 100 m. el modelo elegido deberá ser mayor, para obtener mejor visibilidad y mayor flotabilidad, pues deberá remontar más profundidad y tendrá que tirar de más metros de hilo. Obviamente, el plomo que utilizaremos en este último caso será de 100 a 120 gr.

POTENCIA DEL PLOMO

En vez de enganchar directamente el plomo a la anilla, podemos utilizar un par de emerillones y un hilo de nylon de 15 cm. Es un método apropiado para evitar enredos del plomo con el flotador

ALGUN TRUQUILLO

No es la primera vez que voy a un embalse a pescar y se me olvidan la mitad de las artes de pesca en casa… Concretamente voy a sondear una nueva zona y, oh, oh! no tengo anillas para sujetar el plomo y pasarlo por la línea. Bueno, pues echo mano de las llaves de casa y las saco de la anilla metálica que todos utilizamos para guardarlas. Engancho a esa anilla el plomo y asunto solucionado.

MARCAR LA DISTANCIA

Si hemos detectado una zona interesante, podemos hacer un nudo en la línea principal, delante del carrete, con hilo dental o con hilo marcador como el Fox Magic marker. De este modo, lanzando en la dirección correcta, no tenemos más que recoger hilo hasta que la señal se sitúe delante de la bobina y estaremos situados justo en el mismo lugar.

 

 

 

Podrás encontrar más información en el Federpesca Nº70 de agosto 2002