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De la teoria a la práctica

Para ser un buen pescador o un buen Carpista, es necesario tener algo más que tener un buen equipo de pesca y un buen cebo. Como en todo en la vida es necesario pasar por un periodo de aprendizaje y de práctica. El Carpfishing se podría comparar con el aprendizaje de cualquier oficio técnico. Lo primero que aprenderemos será la teoría, en el caso del Carpfishing la técnica . Posteriormente pasaremos a la fase en la que pondremos en práctica todo lo aprendido. Acabada la fase de aprendizaje, podremos decir que somos Carpistas? Pues si, pero todavía noveles. Es ahora cuando tendremos que enfrentarnos a la realidad, conocemos bien la técnica y sabemos utilizar el material, pero eso no significa que sepamos pescar bien. A partir de ahora deberemos de dedicarle a esta modalidad de pesca una infinidad de días, meses y años de práctica real. Pasaremos por la fase de los fracasos y será entonces cuando nos daremos cuenta de que todo es mucho más difícil de lo que pensábamos. De la persona dependerá el tiempo de práctica real, algunos aprenden más rápido que otros y algunos nunca llegarán a ser buenos pescadores.

Con el tiempo el autentico Carpista desarrollara lo que se llama “SABER LEER EL AGUA” o “EL SENTIDO POR EL AGUA”, que no es más que saber interpretar lo que un lugar nos transmite. Es algo que no se puede aprender de un libro y que nadie te puede enseñar, se tiene o no se tiene. Hace algunos años fui a pescar con una persona con un gran sentido por el agua. El embalse era desconocido para ambos, así que tuvimos que hacer un reconocimiento previo del embalse. Finalmente se decidió por un puesto pesca que en mi opinión no reunía buenas condiciones, por lo menos a nivel teorético. Me quedé tan sorprendido de su elección, que le pregunte: Porque quieres pescar aquí? El me contesto que realmente no lo sabía, que se trataba de una corazonada. Contra todo pronóstico lógico, el puesto resulto ser excepcional y realizo una pesquera impresionante. Algunos pensarán que fue mera casualidad, para mi fue un claro ejemplo de lo que es saber leer el agua.

El puesto

Los peces no están donde a nosotros nos viene cómodo pescar, sino que hay que buscarlos. Muchas veces he llegado a un punto del embalse donde el acceso es fácil y me he encontrado con un grupo grande de pescadores que pretendían tener buenos resultados. Más que una jornada de pesca individual, me recordaba a un campeonato de pesca o una feria, todos amontonados en unos pocos metros de orilla. Así es difícil pescar carpas grandes! Algunos puestos de pesca de acceso fácil pueden ser buenos, pero al cabo del tiempo dejan de serlos. La presión de pesca, el ruido y el cebado incontrolado, con el tiempo provocará que los peces se espanten de la zona o que se hagan reacios a tomar el cebo. Una cosa es pasar una jornada o un fin de semana, quizás para un espacio tan breve de tiempo no merezca la pena mover tantos trastos, pero si vamos a estar por más tiempo merece la pena hacer un esfuerzo grande. La búsqueda de un puesto de pesca bueno no es sencilla, hay grandes zonas de un embalse o un río que las denominamos zonas muertas, bien porque no hay peces o porque en estas zonas los peces no tienen costumbre de comer. Las zonas buenas o también conocidas como zonas calientes hay que saber localizarlas, para ello es necesario un largo periodo de estudio y de observación. Las zonas calientes se caracterizan por una alta actividad de los peces, buenas son las zonas donde hay muchos saltos, las zonas donde el fondo esta revuelto o dependiendo de la época del año la profundidad. Es frecuente que las zonas calientes estén alejadas del punto de partida, a veces hay que recorrer más de cinco kilómetros en barca a remo. Otras veces deberemos cargarnos el equipo de pesca a hombros, una vez me toco llevar todo el equipo a un kilómetro de distancia. Hay puestos que están a solo 200 metros, pero para acceder a ellos hay que abrirse paso por la maleza, ortigas, zarzas y otro tipo de plantas que te destrozan las piernas y brazos.

Muchas zonas calientes se encuentran en lugares donde no nos podemos acomodar, espacios muy reducidos, pendientes muy pronunciadas o zonas donde no hay árboles que nos puedan dar sombra. En una ocasión estuve 3 días a pleno sol en el mes de julio, apenas soplaba el aire y debajo de la sobrilla todavía hacia más calor. No se cuantos litros de agua me bebería, ni cuanta crema solar utilicé para poder soportar aquella situación. Varias veces estuve a punto de abandonar, pero había acertado con el lugar y las capturas realizadas compensaban el esfuerzo y el desgaste. El frío, la lluvia y el viento gélido tampoco son fáciles de soportar. En alguna ocasión en el Ebro he prescindido de pescar en un puesto resguardado y he optado por pescar desde un puntal en el cual estaba a merced de todas las inclemencias climáticas. En pocas palabras, los peces hay que buscarlos y para ello a veces tenemos que prescindir de nuestro bienestar y no debemos de pretender que ellos vengan a donde nosotros queremos.

Nuevos embalses

Todos los años sale el embalse de moda y comienza la peregrinación masiva de pescadores en busca de suerte. Con ello no digo que ocasionalmente no vayamos a pescar allí, todos lo hacemos. Lo que no es aconsejable hacer, es ir de un embalse de moda a otro, no suele traer buenos resultados porque así jamás llegaremos a conocerlo bien y el conocimiento de un embalse es parte importante del éxito. En España tenemos más de 1300 embalses catalogados y otros cientos que no lo están. Yo diría que en la actualidad solo se esta pescando intensivamente en un 10% de ellos y que en incluso estos embalses tan pescados todavía tienen que darnos alguna sorpresa. El resto de los embalses están prácticamente vírgenes y seguro que en muchos albergan ejemplares de tamaño. Todos los años sale a la luz un embalse nuevo con carpas grandes, esas carpas llevan allí al menos una década pero nadie las había descubierto hasta el momento. Quizás hemos pasado muchas veces por delante de uno o incluso hemos pescado en el sin éxito. Nunca debemos de descartar un embalse de antemano y tampoco porque se nos resista algunas jornadas, en algunos embalses es necesario invertir mucho tiempo y trabajo, hasta que finalmente nos enseñan sus tesoros. Un ejemplo muy cercano es lo que me sucedido en el embalse de Buseo. Comencé a pescar en el Buseo en 1995, pero los resultados no fueron buenos por mi falta de experiencia. Posteriormente he ido bastantes veces, seguro que en los últimos años he pasado más de 30 días pescando allí. He ido a pescar en todos los meses del año, he probado en diferentes zonas y he probado infinidad de cebos. El embalse es de 1912 y en los últimos 40 años no hay constancia de que se hubiese vaciado. Entonces como es posible que nunca pescara un ejemplar por encima de los 7 kilos? No podía aceptar esta situación, así que nunca me he olvidado de el y ocasionalmente le dedico un fin de semana que otro. El pasado día 24 de junio 2006 mi teoría se confirmo! Junto a mis amigos Abel y José, pescamos en un fin de semana dos carpas royales de 9 kilos y una de 12.9 kilos que superó todas mis expectativas. Lo que vino después no fue excepcional, sino más bien un milagro. A las 4 de la madrugada pescamos un autentico monstruo, una impresionante carpa royal con un peso de 22.2 kilos. Pescar un ejemplar de este tamaño siempre es una gran satisfacción, pero todavía lo es más cuando otros pescadores habían descartado este embalse hace mucho tiempo.

Mi consejo a otros pescadores es el de buscar un embalse que les tramite buenas vibraciones y que reúna buenas condiciones, como tener una antigüedad superior a los 20 años y que tenga abundancia de alimento. Si encontráis un embalse con características parecidas, yo no dudaría en dedicarle tiempo para estudiarlo a fondo, seguro que tarde o temprano tendremos éxito. No hay mayor satisfacción, que la de obtener buenos resultados en un lugar donde sabemos que todo el mérito ha sido nuestro.

El cebo

Podemos tener el mejores boilies del mundo y no pescar nada interesante. No podemos pretender que los peces de un día para otro, tomen un alimento que no entra dentro de su dieta habitual. La dificultad todavía será mayor cuando los peces dispongan de una gran cantidad de comida natural, porque no tendrán necesidad de ampliar su dieta habitual. Si pretendemos pescar en aguas difíciles deberemos de realizar un cebado a largo plazo, cebando con los mismos boilies durante semanas o incluso durante meses.Aun así, es posible que no consigamos que las carpas asimilen el nuevo alimento. Yo achaco el rechazo a que los boilies que les estamos ofreciendo no tienen similitud a los alimentos habituales y por esta razón se niegan a aceptarlo. Es normal que una carpa rechace aromas como plátano, fresa, menta, etc…y más todavía una carpa vieja que en toda su vida no ha visto nada similar. En estos casos tendremos que pasar al plan B, deberemos ofrecerles boilies caseros básicos. Que son bolies caseros básicos? Son aquellos que están hechos sin aditivos y sin aromas. Los más efectivos son los que están hechos de harina de maíz o los de fécula de patata, basta con añadirles huevo. También podemos hacer boilies de cangrejo básico, es tan sencillo como pasar cangrejos por la trituradora y añadirles harina de maíz, ni siquiera es necesario añadirle huevo. Este tipo de boilie casero es aceptado con mayor facilidad que los boilies industriales o los que llevan aditivos, sobre todo en embalses vírgenes o de alta dificultad. Una vez acepten este tipo de boilie, podremos introducir gradualmente boilies con aditivos y aromas, hasta que los acepten con naturalidad.

No debemos de caer en el fallo de pensar que por utilizar bolies famosos o de alta calidad vamos a realizar capturas excepcionales. Tampoco debemos de tener la fijación de que por haber obtenido buenos resultados con un tipo de boilie en un embalse vaya a suceder lo mismo en los demás. Cuando los resultados no son los esperados hay que experimentar con otros sabores y aromas, quizás los peces los acepten con más facilidad. En líneas generales utilizar un buen boilie conlleva ventajas, sobre todo a largo plazo, pero no es la clave del éxito. Debemos de ser flexibles y aceptar que en algunas ocasiones los peces no quieren tomar lo que les estamos ofreciendo, aunque se trate del mejor cebo del mundo. No podemos pretender obligar a un pez a cambiar sus hábitos alimenticios y su gusto, menos todavía a corto plazo.

El cebado

Al margen de utilizar un cebo adecuado, deberemos de realizar un cebado controlado, porque de ello depende gran parte nuestro éxito. Para realizar un cebado controlado, es primordial estar seguros que en las inmediaciones a nuestro cebadero no exista otro. Si hay otro cebadero cercano al nuestro, podría estar interactuando y provocar que las conclusiones sean erróneas. Se entiende que antes que nada habremos realizado un estudio previo del embalse, para tener una noción sobre la abundancia y el tamaño de las carpas, saber si hay otros peces con la misma dieta como barbos, tencas, etc…. y las plagas como las de cangrejo, de pez gato u otros animales que se aprovechen del cebadero.

Si estos aspectos están aclarados, podremos comenzar con la planificación en respecto al cebado, cantidad, frecuencia y tipo de cebo. Acorde a los resultados de las primeras sesiones de pesca, iremos modificando las cantidades o el tipo de cebo. En el caso de una plaga, primeramente deberemos de anular su efecto. Esto lo conseguiremos encontrando el equilibrio entre cebado y cebado consumido por la plaga. Un buen equilibrio significa que haya un sobrante de comida pero no un exceso. Si el problema es la mini talla, deberemos realizar un cebado con partículas grandes para que las carpitas no se sientan atraídas. Si estos dos problemas están superados ya habremos avanzado bastante, solo quedara averiguar que tipo de cebo prefieren las grandes. A mi me gusta realizar un cebado mixto, parte del cebado con bolies dulces y parte del cebado con boilies de pescado. En algunos embalses ha quedado demostrado que la población de carpas medianas tienen preferencia por un determinado sabor de boilie. Como ejemplo: si cebamos y pescamos con bolies dulces podemos tener muy buenos resultados y pescar muchas carpas de hasta 14 kilos. Aunque continuemos pescando durante mucho tiempo con el mismo tipo de boilie, nos quedaremos estancados en el peso. Es frecuente que las grandes carpas tengan un gusto diferente a las medianas, para aumentar nuestras posibilidades de pescar un ejemplar grande, merece la pena correr el riesgo de probar con un aroma diferente. En el caso del embalse anteriormente mencionado, la proporción de picadas entre un boilie dulce y un de pescado era de 1 a 20. Aunque el número de picadas con bolies de pescado era mucho menor, los ejemplares capturados casi siempre eran de mayor talla, de 16 a 20 kilos.

Espero haberos ayudado con estos consejos, el resto dependerá de vosotros mismos, de vuestra experiencia y de vuestra capacidad de leer el agua.

Buena pesca.

 

 

 

Podrás encontrar más información en el Federpesca Nº 120 de octubre 2006