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Ungria 2002

JÓ NAPOT MAGYAR

Buenos días Hungria.

Había quedado con mi amigo Gerd Heiermeier a las tres de la madrugada en una gasolinera cerca de la ciudad de Linz ( Austria ) donde estaba pasando las vacaciones con mi familia. Gerd venia desde Frankfurt ( Alemania) con su coche cargado hasta arriba con material de pesca. Llevaba consigo su equipo de pesca y parte de equipo para mi, como tienda, tumbona y cañas que no me había sido posible traer en avión. Puntual como son los alemanes salimos en dirección a nuestro destino Hungria, después de tres horas de conducción atravesamos la frontera con Hungria y nos dirigimos en dirección al sur bordeando Eslovenia y Croacia. Llegamos a nuestro destino sobre las nueve de la mañana, el lago de Gyekenyes. Este lago no es demasiado conocido en los circuitos internacionales, pero bastantes pescadores Austriacos y Alemanes conocen bien lo que alberga sus aguas. El record actual de carpa esta en 33 kilos pero se han capturado bastantes carpas de alrededor de 25 kilos, tampoco hay que olvidar la existencia de grandes amures ( carpa herbívora) que pueden alcanzar los 35 kilos. El lago es bastante grande, en su centro hay una isla grande y varias pequeñas, desde esta parte central diversos brazos llevan en todas direcciones. La profundidad media calculo que esta en unos 8 metros pero hay varias zonas con profundidades de hasta 30 metros. En sus aguas cristalinas habitan animales tan curiosos como la pequeña medusa y los abundantes mejillones de agua dulce. En las partes poco profundas crecen algas de hasta 4 metros a las cuales se adhieren los pequeños mejillones afilados como cuchillas, por lo cual es imprescindible pescar con hilo trenzado grueso porque el monofilamento con el roce se rompe con mucha facilidad.

A nuestra llegada el panorama era bastante desconcertante, cientos de bañistas con colchonetas de agua, surfistas, embarcaciones, etc..., estuvimos toda la mañana dando vueltas por el embalse sin encontrar un sitio adecuado. Las zonas de playa estaban llenas de bañistas, los sitios donde había espacio para pescar eran impracticables porque el fondo estaba cubierto de inmensos bancos de algas. Solo nos quedaba la alternativa de la isla, así que cruzamos con la barca para ver lo que allí había. La mitad de la isla eran terrenos privados sin posibilidad de acceso y los pocos puestos de pesca estaban ocupados. Aprovechamos la mañana para hablar con los pescadores, muchos de ellos eran Hungaros y no fue posible entendernos con ellos. Encontramos varios grupos de Belgas, Alemanes y Austriacos que llevaban pescando varias días, algunos incluso semanas y todos coincidían en lo mismo, muy pocos peces y todos pequeños, probablemente debido a la alta temperatura del agua 28cº. De todas formas no esperábamos gran cosa, puesto que este embalse esta catalogado como de máxima dificultad, incluso con condiciones favorables es habitual que pescadores profesionales hagan porra. Finalmente una noticia positiva, en la zona oeste habían pescado hace tres días dos inmensos Amures, uno de 17 kilos y otro de 22 kilos ambos en el mismo día y por el mismo pescador. Por la tarde decidimos volver a ir a la zona oeste a ver si encontrábamos un sitio donde poder acampar. Tuvimos suerte de encontrar a unos Hungaros que estaban recogiendo sus cosas para marcharse, parecía que habían tenido la suerte de pescar algunas carpas pequeñas y un amur, no parecía un mal resultado viendo el panorama. No pudimos averiguar cuantos días habían estado, pero a estas alturas ya no tenia importancia. El sitio elegido era una bahía de unos 400 metros de largo, nosotros estábamos colocados a la derecha de la bahía donde el embalse comienza a ensancharse, enfrente nuestro había una gravera y a nuestra derecha estaba la isla. Por la tarde salimos con la barca y la sonda a ver el fondo. Esta zona estaba bastante limpia de vegetación, la profundidad variaba lentamente entre los 6 y los 8 metros pero sin cambios bruscos de nivel. Buscábamos una zona con cambios bruscos de nivel, pero el único desnivel que encontramos estaba a 250 metros de la orilla, donde la profundidad bajaba rápidamente de 8 a 11 metros. Primeramente pensamos en pescar en esta zona, pero desechamos la idea puesto que a mi no se me da muy bien remar y sacar tres cebos como mínimo dos veces al día a esa distancia se me hacia un mundo, mas todavía cuando el tiempo se pone feo y hay oleaje. Como estábamos cansados decidimos poner cada uno tres boyas h-block a 130 metros de distancia de la orilla, en cada boya hicimos un cebado diferente uno de chufas, otro de garbanzos y uno de boilies de harina de gamba. Durante la cena nos dieron una noticia positiva, el lunes había sido festivo en Hungria y mañana se esperaba mas tranquilidad, así que nos fuimos pronto a dormir para estar descansados para el día siguiente.

El martes transcurrió con bastante mas tranquilidad, el numero de bañistas se había reducido a la mitad, no obstante tuvimos que retirar nuestras boyas especiales del agua porque coincidían justo con el paso de los veleros que se quedaban enganchados o sus curiosos ocupantes sacaban las boyas del agua. Cambiamos nuestras boyas especiales por botellas de agua para no llamar la atención y decidí utilizar solo una boya como referencia, situada a 90 metros de la orilla. Junto a la boya hice un cebadero con garbanzos, 20 metros a la izquierda uno de chufas y 20 metros a la derecha uno con boilies. Gerd por su parte opto por pescar a diferentes distancias, situó su primera boya a 40 metros, la segunda a 150 metros y la tercera a 250 metros donde esta el desnivel. A pesar de los cambios realizados, el día estuvo tranquilo y no tuvimos ninguna picada. El miércoles Gerd me despertó a las 6:00, nuestros vecinos Hungaros a nuestra derecha se encontraban en la barca intentando sacar un pez del agua, después de diez minutos regresaban a la orilla con un bonito amur de 6 kilos. Poco mas tarde Gerd tuvo dos picadas consecutivas pero resultaron ser dos bremas de poco mas de 500 gramos. Alrededor de las 9:00 Gerd tuvo una picada en su caña situada a 250 metros, el hilo salía a gran velocidad de su bobina, estiró rápidamente pero no consiguió clavar el pez. Parecía que la cosa comenzaba a animarse y que había mas actividad general, pero a partir de las diez comenzó otra vez a hacer calor y se acabaron las picadas. Durante el día nadie volvió a tener una picada y para que os podáis hacer una idea habían mas de 25 cañas echadas en una bahía de 400 metros. Aquella noche a las 22:00 h. nuestro vecino alemán Henrik que estaba pescando en la otra punta de la bahía, tuvo la suerte de pescar la primera carpa royal con 12 kilos. Yo llevaba varias noches esperando una picada, acostumbrado a España donde cuando las temperaturas diurnas son muy altas los peces están bastante pasivos y por la noche cuando comienza a refrescar un poco se vuelven más activos, pero esta regla por lo visto no era valida para los peces Hungaros. El jueves por la mañana por fin había llegado mi turno, a las 7:00h. una bonita carpa royal de 4 kilos se había decidido a probar mis chufas valencianas. Dos horas mas tarde nuestros vecinos Hungaros pescaron dos amures uno de 8 kilos y otro de 14 kilos, después otra vez calor y calma. El 90% de las picadas se producían entre las 6 y las 9 horas de la mañana y principalmente sobre partículas vegetales, así que cogí el coche y me fui a comprar unos botes de maíz. Aquella noche cebe uno de los puestos con maíz y prescindí de los boilies. El viernes a las 5:00 h ya estaba en pie a borde de mis cañas esperando una picada, nuestros vecinos también se habían dado cuenta de que los peces eran madrugadores y estaban a igual que yo tomando un café a pie de caña. Pero la naturaleza siempre es caprichosa, aquella mañana no sucedió nada y a lo largo del día tampoco. Por la noche se fueron Gerd y Henrik a cenar, yo como era mi ultima noche decidí quedarme a probar suerte. Al día siguiente tenia que madrugar porque mi tren salía a las 07:30h. y tenia que sacar las cañas del agua a lo mas tardar a las 6:00h.

A las 5:30 h. sonó mi despertador, me puse en pie y me prepare un café, estaba paseando por la orilla disfrutando del amanecer cuando una de mis alarmas emitió varios pitidos muy breves, rápidamente me acerque a las cañas, el péndulo se movía levemente y la puntera vibraba suavemente. Gerd que estaba detrás de mi me dijo sonriendo: ¡ eso es una brema que se quiere despedir de ti !!. Decidí levantar la caña y estirar , el pez venia clavado pero con la fuerza que estiraba no debía de pesar mas de 5 kilos así que decidí acercarlo a la orilla sin barca. Gerd continuaba a mi lado observándome, cuando el pez se encontraba a unos 40 metros de pronto le oí decir: Es un amur y no parece tan pequeño. Fue acabar la frase y el pez salió disparado hacia el fondo tan rápido que casi me arranco la caña de la mano, culpa mía porque confiando en que era pequeño había cerrado demasiado el freno. Sin mediar palabra de un salto nos metimos los dos en la barca y Gerd remaba en dirección al pez. Cuando nos situamos encima de el comencé a intentar sacarlo a la superficie, se dejaba subir fácilmente pero poco antes de llegar arriba volvía a huir hacia el fondo, así al menos cinco o seis veces, una de las veces conseguí verlo y me puse todavía mas nervioso, era bastante grande y era mi ultima y primera oportunidad de pescar un amur. Tras varias fugas mas, finalmente conseguí introducirlo en la sacadera. Una vez en la orilla lo pesamos, 9 kilos de amur, ates de devolverlo al agua le hicimos bastantes fotos. Se había hecho tan tarde que tuve que meter los trastos en las bolsas como puede, llegamos a la estación cuando el tren estaba a punto de partir. En la siguiente semana Gerd pesco un amur de 13 kilos y Hendrik uno de 12 kilos, pero en toda la bahia no se capturo ninguna carpa mas.

Después de 13 horas de tren llegué a Austria donde me esperaba mi familia para pasar el resto de mis vacaciones. Me había reservado dos días de pesca en Austria para probar suerte, la idea de montar un campamento estaba descartada porque no llevaba conmigo ningún utensilio de acampada. A cincuenta kilómetros de casa de mis suegros se encuentra el lago de Brandstätersee que tiene el actual record de carpa de Austria con 28 kilos, pero pescar allí es imposible, los sitios buenos están abonados por un grupo de pescadores que se van turnando entre ellos y no dejan sitio para extraños.En Austria las aguas están catalogadas en primera y segunda categoría. Las de primera categoría son embalses grandes y partes del río Danubio donde se supone que hay mucha pesca y los de segunda son embalses pequeños y graveras. La licencia de embalses de primera son muy caros y es difíciles de gestionar, para pescar dos días no era rentable así que me decidí probar suerte en los de segunda categoría. Estuve recorriendo la zona donde vivía en un radio de 40 kilómetros m donde al menos habían una docena de embalses. A 10 kilómetros de distancia de casa de mis suegros pasa el río Traun, en uno de los tramos el agua es desviada formando en paralelo al río una serie de pequeños embalses, en 2 kilómetros hay cuatro embalses comunicados uno con el otro. Observando desde lo alto del puente se podían ver nadando en la superficie carpas entre 8 y 10kilos, nada mal para una segunda categoría. Decidí cebar en dos embalses, separados uno del otro 300 metros, aprovechando la altura de los puentes para cebar en la zona mas ancha y profunda, en cada puesto cebe con 5 kilos de maíz y un kilo de boilies. Dos días mas tarde me encontraba pescando en uno de los puentes, antes de comenzar a pescar cebe con medio kilo de maíz y 300 gramos de boilies. El sitio era bastante bueno, en un solo día conseguí capturar siete carpas royales entre cuatro y diez kilos, todo con boilies de fresa del carpon. Al siguiente día opte por probar suerte en el segundo puente, el tiempo había cambiado bruscamente, estaba lloviendo y hacían apenas 14 grados. Utilice el mismo cebado que el día anterior pero no tuve ninguna picada en toda la mañana. A medio día salió el sol y automáticamente comencé a tener picadas, una de ellas resulto ser la carpa mas extraña que había pescado nunca. Se trataba de una carpa de 4 kilos, su cuerpo era el de una carpa royal pero su piel era de color naranja brillante, las pocas escamas que cubrían su cuerpo eran de color blanco. En pocas palabras era una carpa royal koi. La carpa koi o falso koi tienen el cuerpo cubierto de escamas igual que las carpas comunes pero muestran diversos colores como el blanco, naranja, dorado y sobre estos colores aparecen en algunos casos escamas de diferente color formando dibujos. Nunca había visto una carpa royal koi, ni siquiera en libros o revistas, supongo que no será un caso único pero seguramente muy poco común. Aquella tarde pesque dos carpas mas pero ninguna koi, pero paseando por la orilla pude ver varias mas una de ellas de color blanco y con un peso cercano a los diez kilos. Espero el próximo año tener la posibilidad de conocer nuevos lugares tan bonitos e interesantes, hasta entonces Petri Heil .

( Buena pesca, ALEMÁN).

 

 

Podrás encontrar más información en el Federpesca N64 de febrero del 2002.